viernes, febrero 29, 2008

Viage ilustrado (Pág. 186)

tos hornagueros, formado de terromonteros apenas consolidados, y cortado por numerosas corrientes de agua, llamadas Ems, Wecht, Issel, el Rhin, que se divide antes de hallar aqui su curso y se pierde en las arenas y en los pantanos, y por último, el Meusa y el Scalda, y bañado por lagos que ni siquiera tienen ribera fija, solamente á fuerza de inmensos trabajos y por medio de diques constantemente vigilados es como la Holanda consigue libertarse de las invasiones del Océano, ávido siempre de penetrar en las conquistas que se le arrancan. A pesar de los esfuerzos y de la vigilancia de este pueblo admirable las olas llegan de tiempo en tiempo á cubrir parte de sus dominios, y puede citarse en comprobación de esto el gran lago que se llama mar de Harlem, que se formó hace tres siglos y medio por una irrupción de la mar. El Bies—Bosch, lago situado en la frontera del Brabante Septentrional, debió su origen á un rompimiento de diques que tuvo lugar el 19 de noviembre de 1421 y á consecuencia de lo cual quedaron sumergidos setenta y dos lugares que reunian una población de 100,000 individuos. El golfo de Dollars, que recibe sus aguas del Ems, es el resultado de la inundación terrible de 1277, que se tragó treinta y tres pueblos. El Zuyderzeo, que forma un mar entre la Holanda y la Frisia, fué abierto en 1223 por una irrupción del Océano que subió 120 kilómetros de tierra.
Se esplica fácilmente que un suelo, creado por decirlo asi por la mano del hombre, escite tanto la curiosidad. Semejante país es necesariamente llano, tiene pocas colinas, y está escasamente regado: es poco pintoresco, tiene prados inmensos é innumerables canales que activan el comercio y la navegación interior y le dan un aspecto digno de llamar la atención del observador. En el verano se llenan estos canales de barcas y aun de buques que animan el paisage ostentando sus masteleros y banderolas, y en el invierno, cuando se hallan cristalizados por la nieve, acuden á ellos la gente para patinar, y aun sirve de tránsito á los que llevan á la ciudad sus legumbres y mercancías.
En un pais tan mojado el aire no puede menos de ser espeso y el cielo nebuloso. La humedad enmohece los metales y pudre la madera mucho mas pronto que en otra cualquier parle; pero los vientos del Este y los hielos del invierno purifican este aire insalubre. A pesar de la fertilidad que los canales y la humedad dan a una tierra naturalmente poco fecunda, los granos: que estas provincias producen están lejos de satisfacer el consumo: pero en revancha los pastos permiten criar magníficos rebaños, y se hace una cantidad: considerable de escelente manteca de que se surte Europa entera. Poseen aqui una escelente raza de ovejas cuya lana es muy estimada. Sus caballos y su ganado vacuno son de mas dimensiones que en ningún otro pais de Europa. Esta tierra produce rubia ó roya, tabaco y algunas frutas, y se encuentran en su seno minas de hierro; pero hay que llevar del estrangero el carbón de piedra. Las maderas de construcción llegan también de fuera, ó por mejor decir, tienen necesidad los holandeses de pedir á sus vecinos casi todos los objetos necesarios para la existencia. Pero, no obstante, esta pobreza del pais no ha existido hasta estos tiempos una nación mejor abastecida de todo cuanto-pueden desear los hombres para las necesidades y para el lujo. Aun en el fondo de los campos las habitaciones mas pequeñas son casitas encantadoras bien construidas, muy blancas y con puertas y ventanas cuidadosamente pintadas, invitando á visitarlas el mas escrupuloso asco. En los lugares, las calles están empedradas y muchas veces adornadas con dos hileras de árboles. El inmenso comercio de los holandeses hace que todo abunde entre ellos á un precio tan moderado como en cualquier otro pais. Este pueblo laborioso ha sabido suplir á la naturaleza, procurándose con el trabajo todo lo que aquella le ha negado, y de lo poco que le ha concedido ha sabido obtener cuantas ventajas eran posibles. Sobre estos pantanos, y en un suelo ingrato, se hallan situadas ciento trece ciudades y catorce mil pueblecitos.
Groninga, al Norte del Dreutha y de la Frisia, está situada sobre el Hunsé, en el punto de reunión de tres importantes canales, por lo cual es una ciudad floreciente. Su puerto pasa por una obra maestra, y su catedral, dedicada á San Martin, es un hermoso monumento gótico. Lecuwarden , capital de la Frisia, contiene el antiguo palacio y los sepulcros de los principes de Orange En los alrededores de Asseu, capital del Dreutha, se han descubierto sepulcros germanos.
Ocupémonos en particular ahora de Leeuwarden capital de la Frisia. Si la Holanda propiamente dicha pierdo poco á poco su carácter original, la Frisia conserva religiosamente el suyo. Desde Rotterdam á la Haya y Amsterdam, un camino de hierro contribuye á hacer que vayan cayendo en desuso los antiguos medios de comunicación que en las provincias del Norte, no tienen que temer todavía ninguna competencia. Asi es, que en treckschuit y no en wagón llegaremos á Leeuwarden, capital de la Frisia.
El treckschuit es, ó mas bien era antes de la invención del vapor, el vehículo favorito de los holandeses. Figuraos, si queréis tener una idea de él, una barca cubierta, dividida en dos compartimientos. En el que está situado junto á la proa (ruim) se colocan los equipages, los barriles de manteca y de arenques y los viageros pobres, que por algunos dobbellie se dirigen, medio dormidos y fumando desde una población á otra: en el segundo, que llaman roef se acomoda la gente aristocrática, que no teme pagar una tercera parte mas y la propina. Alli se halla el gobernalle ó timón, el piloto, es decir, el alma y la inteligencia del navío ambulante. Al estremo del treckschuit, se halla una larga cuerda tirada por un caballo flaco, que lleva en su huesudo lomo un ginete con una trompa de hoja de lata en la mano, en forma de trompeta de caza. Mr. X. Marmier, en sus Cartas sobre la Holanda, dice que aquella sencilla embarcación andará lo menos legua y media por hora. Pero molestaría mucho á los flemáticos holandeses si se permitiese semejante velocidad. Se detiene con suma gravedad en todas las esclusas, en todos los puentes, y en todos los ventorrillos construidos prudentemente á la orilla del camino, de trecho en trecho. En cada parada, el piloto tiene algún grave deber que le llama al mundo terrestre: de un salto se planta en la orilla y desaparece. Inquietos los viageros por no verle volver, marchan en su busca: el primer edificio que llama su atención es la posada del lugar, con sus frascos de aguardiente y licores, su muestra pintada por algún Teniers moderno, y sus bancos colocados debajo de los setos, que parece decir á los pasageros con una caridad cristiana: «Venid, todos los que es-tais cansados; aqui se encuentra el reposo; entrad los

jueves, febrero 28, 2008

Viage ilustrado (Pág. 185)

Rotura de los diques de Holanda


se desorganizó, los turcos pasaron de nuevo el Danubio, y el sultán designó á gusto suyo el vaivoda, el cual hizo elegir, y al perder el derecho de elección, ambos principados volvieron á ser tributarios. Pero bien pronto acaecieron las pretericiones de la Puerta, la cual asegurada con la impunidad, se atrevió á todo, y la Moldo—Valaquia cayó en un letargo de mas de un siglo, durante el cual se llevaron á cabo los mas terribles atentados contra sus leyes fundamentales, sus derechos políticos, y sus personas y propiedades.
Los sultanes podían erigir la Moldavia y la Valaquia en pachalatos; pero sea que no se dignasen hacerlo ó que les espantase tan dura prueba, lo cierto es que prefirieron valerse de los fanariotes, sus instrumentos ó mas bien sus esclavos, para conseguir aquel fin. Los fanariotes eran los descendientes de los griegos que quedaron en Constantinopla después de la toma de esta ciudad por los turcos en 1453. Debían su nombre al barrio que les habia sido designado para residencia.


HOLANDA.


Los antiguos pueblos de estos paises, los frisones y los bátavos, debieron su nombre, los primeros á los desmontes que hicieron; en lengua germánica friessen significa desmontar, hacer llanuras; y los segundos á la posición que ocupan en el pais arenoso y fangoso, comprendido entre el Rhin y el Meusa, y que por esta razon se llama Watawer, banco de arena, pais bajo, de donde los romanos tomaron el nombre de Batavi.
Bastantes revoluciones físicas y políticas han agitado este rincón de la tierra, y era preciso nada menos que la paciente energía de los holandeses para resistir tantas vicisitudes y encontrarse en el grado de prosperidad que actualmente disfrutan.
La Holanda de hoy está limitada al Norte y al Oeste por el mar del Norte, al Sur por la Bélgica y al Este por el Hannover y el gran ducado del Rhin. Cuando con el nombre de Provincias Unidas llegó á conquistar su independencia, estas provincias eran siete: Groninga, Frisia, Over—Issel, Gueldra, Utrecht, Holanda y Zelandia. El pais de Dreutha y el Bravante holandés, que eran entonces provincias aliadas, forman hoy dia parte integrante de la monarquía neerlandesa, como igualmente una parte del Limburgo y del Luxemburgo. En su desenvolvimiento actual, la Holanda encierra 3.252,325 hectáreas de superficie y cuenta 2.773,484 habitantes, y se valúan en 9.426,450 los que hay en sus colonias. Su ejército de tierra en tiempo de paz es de 26,000 hombres, y cuando hay guerra sube á 70,000. La armada se compone de unos 3,102 hombres; en paz bastan para el servicio treinta y siete buques y otras embarcaciones pequeñas y en guerra pueden equiparse hasta setenta. La renta total de la monarquía se gradúa en 44,702,000 florines, que representan 95.215,260 francos.
La Holanda es un verdadero campo de batalla entre la avidez tenaz de la mar y la industriosa voluntad del Pais—bajo, cubierto de aluviones y de depósi—

miércoles, febrero 27, 2008

Viage ilustrado (Pág. 184)

quiera que conozca la Italia, no puede menos de deducir que allí ha existido una ciudad romana.»
Conquistada la Dacia, poblóla Trajano. Los pueblos designados actualmente con el nombre de romanos, son los descendientes de los ciudadanos y de los legionarios que el vencedor de Decebalio envió á colonizar aquel pais, y el recuerdo de este origen no lo ha podido borrar el tiempo, atestiguándolo sobre todo su lengua, que se deriva visiblemente de la latina.
«Esta consecuencia es bastante natural, dice Mr. Vaillant, aunque carezca de una justicia absoluta, porque pudiera replicarse que los descendientes de los visigodos, celtíberos, francos y galos, hablan hoy lenguas mas ó menos latinas. Asi, pues, no hay que fiarse tanto de palabras; yo quería mas que palabras. Para convencerme seria preciso ideas, y aun cuando yo las viese revestidas de una forma estraña, con tal que me recordasen alguna antigua máxima, alguna opinión característica, algún uso antiguo, alguna creencia pasada, ó por lo menos, uno de esos sentimientos, que nacidos del corazón, pueden muy bien olvidarse, corromperse, perderse, pero no estenderse, entonces, y solamente, entonces, convendría yo en la autenticidad de tal origen romano. La observación de sus costumbres, opiniones y creencias es un dato mas seguro, y de ella resulta evidente que son romanos, y tanto como sus progenitores en ciertos puntos.
«Hijos de Trajano y de Roma, dice Cantemir, no han olvidado esto nunca, y si cediendo á las circunstancias, se han plegado veinte veces bajo el peso de la desgracia, y se hallan resignados aun hoy día á sufrirlo todo, es porque esperan un porvenir mejor, y porque quieren ante todo no perecer, seguros de volverá alcanzar los hermosos dias de Assam, y de Miguel, dias de gloria en que podrán demostrar otra vez que siguen siendo siempre dignos de su origen. Ellos saben que Trajano los instituyó herederos legítimos de la Dacia, que Adriano no pudo obtener del senado el retirarles las legiones, que Aureliano no pudo hacerla evacuar por el pueblo entero, y que Galerio Armentario. Dará, Constantino el grande. Faustina su muger, Licinio y el mismo Justiniano, nacieron de su sangre. Están reconocidos al juramento que Trajano hizo prestar á sus senadores, al interés que Constantino manifestó por su patria, á los esfuerzos del gran Teodosio y á la solicitud de Justiniano, y este reconocimiento lo han probado, no ya una vez sino durante siglos enteros, por una constancia, una generosidad, y un valor de que se hubieran enorgullecido sus antepasados. Ellos fueron los que con el nombre de vleccos rechazaron á los eslavos hasta el Vístula, y derrotado y hecho temblar á una porción de guerreros de distintas naciones. En tiempos mas cercanos se les verá no sin admiración luchando algunas veces solos contra todas las fuerzas del imperio otomano. Causaria tal vez espanto reconociendo un romano en Juan Corvino, el sacerdote de los sacerdotes, aquella inquebrantable columna de la cristiandad, que recibió de los suyos el sobrenombre de Huniada, y que hizo esclamar á Mahoma II: «No, no ha existido jamás un hombre tan grande.» Sorprenderá también Esteban IV, el Luis XIV de la Moldavia, que eternizó en cuarenta monumentos piadosos las cuarenta victorias, que á la cabeza de sus 40,000 hombres, alcanzó en su reinado que fué de cuarenta años, sobre los húngaros, polacos, rusos y turcos. Parecerá inconcebible la audacia de Olad V, de sobrenombre el Diablo, que al frente de 7,000 hombres, se atrevió á combatir una noche entera contra el ejército que se apoderó de Constantinopla, el mas numeroso, valiente y mejor equipado que han tenido nunca los turcos. Y recapitulando sobre todos estos hechos, se esclamará: «Este pueblo ha sido muy valiente.» Con efecto ha sido muy bravo, y á su bravura debió el salvarse del proyecto de reparto que tuvieron acerca de él la Hungría y la Polonia: Ahora ya ha perdido casi todos sus derechos políticos, se encuentra desarmado, y hecho presa de influencias, que contrarestando su valor, se preparan la conquista de su suelo por la corrupción; ahora está corrompido por cien años ó mas de un régimen esencialmente desmoralizador bajo el cual, semejante al condenado á quien se obliga á mantenerse en pie entre cuatro bayonetas, se ha humillado bajo su propio peso.
Los romanos poseyeron la Dacia hasta el año 274 después de Jesucristo. En el reinado del emperador Galiano, retiraron de ella sus gobernadores, porque nuevas hordas bárbaras la habían invadido. Largo tiempo los godos, hunos, gépidos, lombardos, avaros, y mas tarde los tártaros se disputaron este pais, que devastaron entre todos mientras tanto, hasta que á fines del siglo IX debieron huir los indígenas ante los últimos. Primeramente se refugiaron entre el Olto y el Danubio, en el distrito actual de Cracovia, después abandonaron este pais, y atravesando la cordillera de los Krapacks, se esparcieron por la Transilvania, donde habiéndose establecido bajo la protección del gran duque Béla, fundaron dos colonias importantes, la una en Fagavasch, y la otra en Marasmosch, y donde ellos mismos eligieron gefes revestidos de toda su confianza, que recibieron el nombre de Banes. Su destierro tocaba á su término. Secundados por los húngaros, á los cuales acababan de conceder la soberanía de la Moldo—Valaquia, los dos banes, Rodolfo el Negro y Bogdan volvieron á pasar los Krapacks, espulsaron á los tártaros, y se dividieron el pais conquistado. Beglads se estableció en Moldavia, Rodolfo el Negro en Valaquia, y uno y otro tomaron el título de voivodas, ó primeros comandantes, títulos que sus sucesores han conservado siempre. La división de ambas provincias, en las cuales hay igualdad de lengua de costumbres y de religión, data desde esta época. Desde aquí únicamente empieza á esclarecerse su historia de lo que vamos á apuntar los principales rasgos.
Los moldo—valacos, á quien debemos llamar asi, porque en realidad no deben separarse, no conservaron por espacio de mucho tiempo la independencia. En 1391, un gefe llamado Mirtza, cometió la imprudencia de atacar sin provocación á los turcos que habían ido á establecerse sobre la margen opuesta del Danubio. Bajaret puso en movimiento contra él un numeroso ejército, lo batió y lo redujo á tributario. Muchas veces durante el siglo XV intentaron los valacos sacudir este yugo, pero volvió á caer por último mas oneroso y pesado sobre ellos. En 1460 se vieron obligados á concluir un tratado que los condenaba á un tributo perpetuo. Por espacio de un momento en el siglo XVI, en 1593, cuando su vaivoda Miguel, aliándose con Sigismundo, príncipe de Transilvania; y el vaivoda de Moldavia, que habia prestado obediencia á los turcos en 1813, se puso á su cabeza, triunfaron en muchos encuentros, y obligaron al sultán vencido á renunciar á su dominación; pero al poco tiempo fué asesinado Miguel y con él se derrumbó el edificio de la independencia nacional que habia construido. Todo

martes, febrero 26, 2008

Viage ilustrado (Pág. 183)

reaba; una sola enfermedad , la de las paperas, es la que es bastante general, y sin embargo, el remedio se encuentra también junto al mal, pues las montañas están llenas de una yerba que las cura admirablemente. Los principados de Moldavia y Valaquia se dividen en alto y bajo pais, y se subdividen en jurisdicciones. Las jurisdicciones del pais bajo de Valaquia se dividen ademas en plazas, y las del alto en regiones. Todavía tiene otra división la Valaquia, que es, en Oriental y Occidental, separadas por el Otto, á saber la Gran Valaquia al Este, y la Pequeña ú Oltenia al Oeste. La primera se compone de trece jurisdicciones y la segunda de cinco. En Valaquia se cuentan diez y ocho jurisdicciones, veinte y nueve regiones, sesenta y seis plazas y en Moldavia trece jurisdicciones y sesenta y tres círculos.
La población de la Valaquia sube á 2.324,484 habitantes, y la de la Moldavia á 1.254,447.
«La población de estos dos principados no es toda romana, dice Mr. Vaillant, fuera parte de los estrangeros que suben al número de 578,000, hay varias razas indígenas. En Valaquia, donde la fusión ha tenido lugar casi por completo, no se distinguen el flamenco y el sajón mas que por sus cabellos rubios, y se cuentan cerca de 50,000 católicos, tanto estrangeros como indígenas. En Moldavia las razas indígenas se reconocen todavía en sus rasgos distintivos, en su lenguaje, en sus costumbres, y algunas veces hasta en el trage.
Los valacos son mas alegres, mas ingeniosos, y mas hospitalarios que los moldavos, pero igualmente bravos, sobrios, ágiles, diestros y aptos para formarse buenos soldados. En la alta clase, unos y otros eran francos, leales, tenian un orgullo noble, y eran emprendedores, audaces y aun temerarios, pero la educación que reciben de algún tiempo á esta parte los ha vuelto torpes, vanidosos, fanfarrones, desconfiados, avaros, pusilánimes, altivos é insolentes en la prosperidad, y complacientes y viles en la desgracia. Son hombres á los quince años, á los diez y ocho diplomáticos, á los veinte y uno no tienen voluntad y á los veinte y cinco, mayores de edad. Por dominados que se encuentren hoy dia del deseo de instruirse y de recobrar su nacionalidad, tienen todavía poca confianza, poca sinceridad, y poco amor á su patria. Apenas hay amistad entre ellos, ni reconocimiento á los favores que se hacen, ni unión, ni ninguna virtud pública, en fin, de ninguna especie. Hay mucho humo aristocrático entre ellos, y sin embargo, no cuentan ni aristocracia de talento, ni de pergaminos, ni de dinero. Las familias dominantes, esceptuando una docena, no se remontan mas alto de la mitad del siglo XVII.
¿Por qué esta tierra tan favorecida del cielo, permanece todavía tan poco poblada? ¿Y por qué la mayor parte de sus escasos habitantes yace aun, en medio de los tesoros que la naturaleza les ofrece, sumergidos en una miseria tal, como no presenta ejemplo ningún otro pais del globo? Dos causas, una política y otra social, han producido este deplorable resultado. Pero para conocer bien sus efectos, y aun para comprenderlos, es indispensable alguna noción de la historia de estos principados, siguiéndolos en los sucesivos desarrollos, desde su origen hasta nuestros dias. El conocimiento de lo pasado puede únicamente esplicarnos lo presente y hacernos presagiar lo por venir. Sin esta clave necesaria, su condición actual serial una lengua muerta, mas oscura todavía que los geroglíficos egipcios.
La Valaquia y la Moldavia son una desmembración de la antigua Dacia, que estendiéndose del Oeste al Este del Tibiscus y del pais de Mare Morus hasta el Dniéster, y del Sur al Norte del Danubio al Norte de los Carpathas, contenia ademas los paises conocidos hoy con los nombres de Banat, Aurasia, Baja Hungría, Transilvania, Bucovina, y Bessarabia. Ninguno ignora como terminó la Dacia. Bajo el reinado de Domiciano, los dacios conquistaron las posesiones romanas, y batieron al emperador, obligándolo á que les pagase tributo. Tan luego como Trajano sucedió á Domiciano, juró vengar semejante afrenta. Sometiendo la Dacia obligó al gefe de los dacios, Decebalio, a pedirle paz, é indignado mas tarde de su falta de fé, volvió á atacarle de nuevo en 104. Esta vez hizo tales preparativos que empleó un año entero en la construcción de un puente de piedra sobre el Danubio. Nada resistió con efecto á sus soldados. Vencedor de Decebalio, que se envenenó por no caer vivo entre sus manos, subyugó bien pronto la Dacia entera, que declaró provincia romana, después de haber esterminado ó hecho huir á todos sus habitantes. Grande fué en Roma la alegría después de la victoria, y muchas las fiestas que en el campo celebraron los soldados en honor de Trajano.
El puente sobre el cual las legiones romanas pasaron el Danubio para ir á conquistar la Dacia, era una de las obras maestres del célebre arquitecto Apollodoro de Damasco, que algunos años después tuvo la gloria de levantar la columna Trajana, una de las maravillas de Roma, á la memoria del vencedor de los dacios. Se ha pretendido que no tenia menos de veinte y un arcos de 170 pies de anchura, y que las pilastras subian á la altura de 150 pies. Duro muy pocos años, pues ya por celos de Apollodoro, ya por temor de los bárbaros, Adriano lo hizo destruir. El viagero que baja el Danubio encuentra aun los restos, entre Shela-Gladova, y el Widdin junto á una torre que llaman de Severino.
Un puente sobre el Danubio, en un sitio en que tiene mas de mil pasos de anchura, esto parece una maravilla, dice Mr. Saint-Mare-Girardin, y en los tiempos modernos, apenas se ha hecho una cosa semejante. Efectivamente que fué una obra atrevida; pero cuando se ve el sitio y se le examina con alguna atención, la cosa se esplica, y lo que hay que admirar mas es el genio del arquitecto que debió estudiar cuidadosamente las corrientes del rio para elegir aquel parage. De este puente no quedan mas que dos pilastras, una sobre la margen servia, y otra sobre la valaca. En esta última se distinguen ademas los restos de una serie de arcos bastante bajos que continuaban el puente por la orilla hasta el nivel de las aguas altas. En 1834, hallándose muy bajo el Danubio, se descubrieron las pilastras, ordinariamente bajo las aguas, y se vio como estaban construidas. Se descubrió también en esta época en el lecho del rio muchas armas, corazas, espadas y monedas, testimonio curioso de la actividad y del movimiento que hubo en otro tiempo por estas márgenes hoy desiertas.
»Los alrededores del puente estuvieron muy poblados, á juzgar por las ruinas que están sobre la ribera, y del otro lado hay restos de grandes edificios, que componían, según dicen, un obispado, y del lado de acá se hallan los de Severino, en todo lo cual, cual—

lunes, febrero 25, 2008

Viage ilustrado (Pág. 182)

zarse al animal cuando pasa de un salto en la grupa o en el cuello; entonces se apodera de él clavándole las uñas y los dientes con tanta fuerza, que le es imposible al animal escaparse. El rengífero salta, se revuelca en la tierra y emplea inútilmente todos los esfuerzos imaginables para desembarazarse de su terrible enemigo; pero este no se descuida un momento, sino que empezando á devorarlo vivo, concluye por hacerle una herida tan horrible, que el pobre animal cae muerto en la yerba. El gulo se come entonces á su sabor la presa, y cuando se halla satisfecho, oculta los restos
en el monte.
«Yo he visto, dice el mismo viagero poco antes citado, un animal peculiar de este pais, que es el leurning ó conejo de Noruega. Este cuadrúpedo es de las dimensiones de un gato, y tiene cinco dedos en las patas traseras; su piel tiene una agradable variedad; es negra y amarilla en el dorso, y en el vientre y piernas muy blanca. Vive en una cueva que él mismo se fabrica, pero no tiene almacén ni hace provisiones. Su alimento consiste en cortezas de árboles en el invierno, y abas en el verano. Por un instinto inesplicable, estos conejos adivinan si el invierno ha de ser muy rigoroso, y entonces emigran á países donde la temperatura es mas templada, y por consiguiente donde pueden encontrar de qué alimentarse. Marchan de noche, hacen alto por el día, y devastan los países que atraviesan. Casi nunca vuelven mas que la mitad, pues los leopaldos, las aves de rapiña y otros animales, la fatiga, el hambre, y los naufragios, porque atraviesan rios y brazos de mar, destruyen á mucha parte de ellos en los viages. Estos animales son dulces pero valientes, y se defienden hasta morir de los otros animales ó de los hombres que los atacan.
Hemos terminado con la Noruega.

LA MOLDO—VALAQUIA

La Valaquia y la Moldavia, designadas con el nombre de principados danuvianos, están situados entre la Turquía europea, el Austria y la Rusia, funesta vecindad; porque nunca escapan de cualquiera de sus vecinos, sino para ser inquietados por el otro. La Valaquia está limitada al Sur y al Este por el Danubio y la Bulgaria, al N. O. por la Transilvania, y al N E. por la Moldavia. Tiene 105 leguas de Oeste a Este, de Cernctz á Foscani, 50 de Sur á Norte, de Giengevo á Caineni. Su superficie ha sido valuada en 4,810 leguas cuadradas. La Moldavia, cuya superficie es de 3 907 leguas cuadradas, la longitud de 100 leguas de Sur á Norte ó sea de Galatz á Cernovitz, y la anchura de 50 de Oeste á Este, del monte Pion á Comoreni tiene por límites: al Sur la Valaquia, al Oeste, la Transilvania, al N. E. la Gallitzia y la Bukovina y al Este el Pruth que la separa de la Bessarabia. La Valaquia se eleva por grados desde las inmensas llanuras del Danubio, que no tienen sobre las márgenes de este rio, mas que una altura media de 15 metros sobre el nivel del mar, hasta 2,650 metros, punto culminante del monte Oinul, ó Cara—Iman, en la rama de los Alpes Bastárnicos ó Carpatianos, designados también con el nombre de Boutckedji que la atraviesa y cuyos cuatrocientos ochenta y un picos tiene cada uno su nombre propio. Bucharest está á 77 metros sobre el nivel del mar, Tirgovist á 262 y Braila á 15. La cumbre mas elevada de las montañas de la Moldavia el Pionu ó Cecliu, se halla á 2,720, Jasi á 318 y Galatz á 15 como Braila. Los principales rios de ambos principados son, ademas del Danubio, en Valaquia, el Gio, el Otto, el Ardgich, la Dimbovitza, la Jalomitza, y en la Moldavia el Prulh y el Seret. Desgraciadamente ninguno es navegable, y no se les ha canalizado todavía. Cinco de ellos arrastran arenas de oro. Los lagos son aun mas numerosos en los dos principados que las corrientes de agua sin nombre que descienden por todas partes de las montañas. En Moldavia no se conocen mas que tres manantiales de agua mineral, pero en Valaquia hay cuarenta y ocho. El suelo de la Moldo—Valaquia es tan fértil como bien regado. «Es difícil, dice Mr. Vaillant, encontrar puntos de vista mas risueños que los de los valles solitarios de estas montañas, los cuales no son otra cosa que verdes praderas, corrientes de agua limpia, bosques de rosas y de frambuesas, cintas de fresas y de variadas flores, y prados estensos de manzanos y albaricoques. Los únicos árboles europeos que no prosperan en la Moldo—Valaquia, son los olivos y el naranjo. En cuanto á la viña se cultiva mucho, y se obtiene vinos que igualarían al tokai, si se supiera fabricarlos, y de los cuales los mas conocidos son el cotnar y el drágaian. El primero tiene la fuerza de coñac cuando se le conserva tres años.
Las montañas, cubiertas, ó de magníficos bosque que proporcionan para esportacion una gran cantidad de maderas, ó de pastos tan grandes, que los turcos las llaman el Perú de su imperio, encierran oro, plata hierro, mercurio, cobre, betún, azufre, carbón de piedra, nitro, sal etc. Esceptuando algunas salinas cuyo monopolio se ha reservado el gobierno, ningún de aquellas minas se halla esplotada, pues en este pais se carece tanto de industriales como de capitalistas.
El reino animal no es menos variado que el vegetal, pues reúne casi todas las especies de cuadrúpedo conocidos en Europa. Sin embargo, lo que no es exacto hoy es el antiguo adagio turco que pretendía «que un jóven persa y un caballo moldavo son los dos seres mas perfectos de la creación,» pues la verdad es que el caballo de la Moldavia está muy lejos de merecer semejante elogio, y por lo que hace al de Valaquia se encuentra mas degenerado todavía. Entre los peces se distingue particularmente el esturión del Danubio. Los reptiles abundan poco, pero sí las sanguijuelas y las cantáridas. Las abejas, abundantísimas también, proporcionan una miel esquisita y una cera notable. La industria de los gusanos de seda, menos desarrollada de la que debiera estarlo, ha hecho mayores progresos en Valaquia que en Moldavia.
En la Moldo—Valaquia, no hay mas que dos estaciones, invierno y verano, porque en cuanto á la primavera y al otoño son tan cortos, que puede asegurarse que no existen. El invierno dura cinco meses, comienza el 1.° de noviembre y concluye el 1.° de abril, y el verano dura los siete meses restantes. Durante el invierno el frio es estremadamente rigoroso, y la tierra se halla completamente cubierta de nieve.
A pesar de lo que hayan dicho ciertos viageros, asegura Mr. Bellanger, que las fiebres y las pleuresías no son mas comunes en Moldo—Valaquia que en cualquier otro pais. El cielo, dice, es aqui tan puro, y el, aire tan sano como en nuestros países de Occidente. Hoy mismo, gracias á las precauciones sanitarias, apenas se acuerda nadie ya de la mortandad producida por las pestes que el comercio con el Asia le acar-

domingo, febrero 24, 2008

Viage ilustrado (Pág. 181)

bebida mas general es leche mezclada con agua y también se conoce la cerveza, reservándose la mas fuerte para las fiestas y ocasiones solemnes. Si á estos alimentos pueden añadirse el aguardiente y el tabaco, el noruego es el mas feliz de los mortales" Los habitantes de las ciudades tienen una existencia mas cómoda, relativamente que la de igual clase en otros puntos.
Las habitaciones, aunque construidas de madera, como hemos indicado antes, son aseadas y calientes, y por causa de los incendios se construyen en los campos muy apartadas unas de otras, en medio de las tierras que pertenecen á la familia, produciendo esta diseminación los puntos de vista mas pintorescos. Hay muchas casas de este género situadas en elevadísimas rocas, siendo preciso atravesar para subir á ellas senderos sumamente estrechos y escaleras practicadas de madera ó piedra. En el interior del país donde la madera abunda, se encuentran con mucha frecuencia casas tan grandes y bien construidas, que un viagero que no haya estado en Suiza, puede apenas comprender que pertenezcan á simples aldeanos. Pontoppidan dice que en su diócesis de Bergen, aun los campesinos bien acomodados, se alumbran por medio de un agujero cuadrado practicado en la mitad del techo, lo cual equivale casi siempre, á no ver nada absolutamente. Es preciso observar que las habitaciones no tienen cobertizo superior, que el techo hace únicamente estas funciones, y que por consiguiente dicho agujero se abre y se cierra con la mayor facilidad.
Hemos hablado de las disposiciones naturales de los noruegos para las artes, y de los progresos que ellos mismos hacen sin el socorro de ninguna teoría. Constante es por lo demás que no tienen menos para las ciencias, y en particular los que habitan el interior del pais y las montañas parecen dotados de la vivacidad y penetración necesarias para aquel estudio. Lejos de que el frió hiele ó entorpezca sus facultades intelectuales, se ha observado que mientras se avanza al Norte, mas fuego y viveza se encuentran, de manera que la provincia de Drontheim, la mas septentrional del reino, es la que produce hombres mas inteligentes. La antigua historia de Noruega prueba la verdad de esta observación, del mismo modo que las relaciones modernas. Con efecto, todos los pasos de los islandeses en la historia y la poesía, pasos tan admirables en el siglo de tinieblas en que hicieron brillar casi esclusivamente la aurora del buen gusto y de los conocimientos, deben honrar á los noruegos, particularmente á los de la provincia de Drontheim, los mas vecinos á Islandia, que poblaron esta isla poco antes de la referida época, y que durante mucho tiempo no formaron realmente sino una sola nación con los islandeses. No puede dudarse que los primeros que se establecieron en esta isla no llevaron consigo ese gusto y ese talento para la historia y la poesía. La lista de los poetas del Norte que se hicieron célebres en este remoto siglo y los siguientes es muy estensa, y los noruegos ocupan en ella un lugar distinguido.
Antes de terminar nuestra trabajo sobre Noruega, como de un pais tan lejano y misterioso, desearán todos conocer cuantos pormenores conduzcan al conocimiento de sus costumbres y creencias, vamos á trasladar aqui una conversación de un viagero muy ilustrado con un noruego campesino con quien se encontró «Un solo incidente, vuenta este viagero, señaló nuestra suelta á Bergen, y fué que en el camino encontré á un campesino que conducía un caballo cargado con dos animales muertos que yo no conocía.
—¿Qué animales son esos, le pregunté, y á donde los lleváis?
—Son gulos, señor, me contestó, y los llevo á Foged, diputado del distrito, á fin de que me marque la piel y me dé un certificado con el cual pueda yo recoger la recompensa que he ganado.
—Los gulos son, pues, animales peligrosos y dañinos?
—Tan peligrosos y tan dañinos que la ley otorga igual premio al que mata á uno, que á los que matan un oso, un lobo ó un tigre.
—¿Y qué premio es ese?
—Tres species (16 francos, 80 céntimos).
—¿Y se matan muchos?
—No se han muerto muchos todavía, porque la ley que concede dicho premio no fué votada hasta el año sasads, en el mes de agosto de 1845 , por el Storthing.
—¿Y hay mucha caza en este pais?
—Si señor, tenemos rengíferos, ciervos, liebres, y sobre todo aves acuáticas. Pero dentro de algunos años habrá mucha mas.
—¿ Y por qué?
—Porque hasta el año pasado la caza ha sido completamente libre. La que os acabo de hablar la ha prohibido en épocas determinadas y que varían según los animales cuyo crecimiento tiene por fin proteger. Asi, pues, añadió con un suspiro que revelaba que no opinaba de todo punto con los legisladores de su pais, asi, pues, digo, un ante no se puede matar sino desde 1.° de agosto hasta 1.° de noviembre, y solamente por el propietario de la tierra en que se encuentra, y aun de este modo cada propietario no tiene derecho á matar masque uno por año. Cualquier contravención á estas disposiciones de la ley es castigada con una multa de 40 species (224 francos). Si se mata una liebre entre el 1.° de junio y el 15 de agosto en un terreno que no os pertenezca, se pagan 2 species (9 francos, 20 céntimos). Los demás animales tienen una tarifa proporcionada.
Aunque esta ley, cuya necesidad comenzaba á hacerse sentir, no haya producido muchos efectos, la Noruega es todavía en la actualidad lo mismo para los cazadores que para los pescadores un verdadero paraíso, por lo cual acuden aqui todos los años numerosos aficionados, y especialmente ingleses.
El gulo es mas común en la Laponia y en los desiertos de la Siberia que en Noruega. Tiene la estatura de un perro grande braco; pero las piernas son mucho mas pequeñas, la cola corta, y en general las formas todas contrahechas. Su piel es muy bella y muy estimada de los rusos, que la prefieren á todas, si se esceptua el armiño, para el adorno de sus gorros. Su color es castaño oscuro con una gran mancha circular mas oscura en el dorso, y algunas con tintas mas ó menos pronunciadas. Su voracidad le ha conquistado el significativo nombre que lleva. Cuando tiene hambre desentierra los cadáveres humanos para devorarlos hasta los huesos; pero en general se alimenta con rengíferos, antes y otros animales mas pequeños. Para apoderarse de su víctima camina lentamente y emplea algunos engaños, el mas común es, después de haber reconocido en el camino las huellas de los rengíferos silvestres cuando salen de un bosque en busca de pasto, subirse á un árbol, apostarse en una rama y lan—

sábado, febrero 23, 2008

Viage ilustrado (Pág. 180)

Preparación de los arenques
grandes y frecuentes quiebras, por lo cual en los años malos y en los cantones estériles el noruego campesino tiene que recurrir, á ejemplo de sus padres, á la corteza de abesto puesta a secar en un horno. El pan que se hace con este estraño ingrediente tiene un gusto amargo resinoso y alimenta poco. La carne fresca no es abundante en Noruega, y lo que se hace es salar cuanta se puede para las provisiones de invierno. La

viernes, febrero 22, 2008

Viage ilustrado (Pág. 179)

Los animales mas comunes de estos países son los osos, lobos, rengíferos, antes y gulos. Los osos proporcionan jamones muy estimados, el gulo buenas pieles, pero bajo este aspecto el armiño es una de las riquezas del país. Las costas están pobladas de águilas de una gran fuerza, y los que viven por aquí las cogen los huevos y las crias. Las aguas que bañan estas riberas abundan en peces de todas clases, á cuya cabeza hemos colocado ya las ballenas y los arenques. Ejércitos innumerables de esta especie salen de las nieves del polo Ártico, y en la latitud de Islandia forman tres grandes divisiones; una que abastece las islas y las costas occidentales de Escocia, otra que dirige su carrera hacia la parte oriental de la Gran Bretaña hasta la Mancha, y la tercera que entra en el mar Báltico por el estrecho del Sund. De estos peces es de lo que se alimenta casi toda la gente poco acomodada de este país. Respecto del bacalao ya dijimos en otro lugar la gran cantidad que se coge, los usos que tiene, y ganancias que reporta.
Los noruegos son generalmente robustos, vigorosos y bravos. Como se han mezclado poco con sus vecinos, conservan los rasgos que se atribuyen á los antiguos habitantes del Norte en general; casi todos tienen los cabellos rubios, los ojos azules y vivos y la tez muy blanca. El número de los nobles de nacimiento es pequeño, pues la tiranía de algunos reyes de Dinamarca los ha reducido casi á la nulidad, y casi todos los que existen son pobres y se ven obligares á trabajar la tierra. El orgullo no les ha abandonado de todo punto en su indigencia, y al lado de los instrumentos de la labor que les proporcionan la subsistencia, conservan las armaduras y los pergaminos que los consuelan. No se alían nunca sino entre ellos mismos, sin que por lo demás pretendan distinguirse en cosa alguna del pueblo, el cual es mucho mas feliz que el de Dinamarca, ventaja que deben á la libertad que han conservado. Poseen sus dominios en plena propiedad, tienen el derecho de caza, y no dependen de otra jurisdicción que de la del rey. El primogénito es el que hereda las tierras, y los demás tienen una parte en el dinero y los muebles. Cuando un noruego vende su patrimonio, tiene el derecho de rescatarlo por espacio de veinte años. El sentimiento de sus prerogativas produce felices resultados en el pueblo de la Noruega: en su carácter hay una especie de generosidad, y en su alma un grado de elevación que son, bastante raros en la misma clase de otros paises. El noruego es servicial, previsor, y sobre todo hospitalario.
La industria de los campesinos se elogia con razón, aunque esta cualidad sea común á todos los montañeses. Tienen mucha destreza, y ellos mismos fabrican la mayor parte de la ropa, los muebles, los zapatos, las botas, los instrumentos para la agricultura y la pesca, y otros de que tienen necesidad. Muchos van todavía mas lejos, y sin estudio y sin maestro, y sin conocimiento alguno de reglas construyen escelentes buques, instrumentos de música, obras de escultura en madera y piedra, de las cuales muchas son admirables y se conservan entre las curiosidades de un gabinete.
Pocas naciones producen tan buenos marinos y escelentes soldados. Reúnen al pundonor y á la intrepidez la fuerza corporal necesaria para el manejo de las armas. Inútilmente se buscaría en otras partes una raza de hombres mas sanos y vigorosos como los que hay en este país en las provincias orientales y montañosas. Se ve en casi todos los semblantes el aire de vida, de serenidad y aun de alegría, que es señal evidente de la salud y de la felicidad, y siendo felices estos montañeses, tienen la ventaja de serlo por espacio de largos años, porque su existencia se prolonga generalmente hasta una edad avanzada. Pontoppidan, obispo de Bergen, que escribió sobre la historia natural de su pais, presenta ejemplos admirables, citando entre otros cuatro matrimonios que se presentaron en 1733 al rey Cristiano IV cuando pasó á Friderico—Hald. La edad de todos juntos pasaba de ochocientos años, pues que cada uno no tenia menos de ciento, y estaban todos avecindados en las cercanías de esta ciudad, manteniéndose tan buenos que ejecutaban su danza acostumbrada delante del rey. La fecundidad de las mujeres noruegas no es menos notable; las familias donde se cuentan diez, doce y quince niños no causa aqui maravilla, y la población llegaría á ser escesiva sin la pérdida continua que el oficio de marinero y el de pescador le hacen necesariamente esperimentar.
La fuerza acompaña á la salud, y la costumbre de arrostrar todas las intemperies hace que una y otra sean mas duraderas. Es muy frecuente el ver aldeanos noruegos marchando con los pies desnudos sobre la nieve y sobrecargados con un peso que en otros paises no podrían conducir sino los animales. «Cuando el esceso de la fatiga les hace sudar, dice Pontoppidan, se echan sobre la nieve de media en media hora para descansar y hacer bolas, con las cuales se limpian el sudor, se lavan la boca y se componen el semblante. Durante este tiempo entonan canciones propias para alegrarlos, y después de nueve horas de trabajos increíbles, se van corriendo á sus casas con unas demostraciones de alegría y satisfacción que dejan pasmados.» Este buen obispo atribuye el gran número de centenarios que en su pais hay al buen humor que domina á casi todos, en lo cual según muchas probabilidades no se equivoca S. I.
Los habitantes de las costas, aunque en general menos sanos y vigorosos que los de las montañas, son no obstante de los hombres mas robustos del mundo, y soportan las fatigas de su profesión con el mismo valor y alegría que aquellos. Se les ve en el mes de enero reunirse á centenares hombres y mugeres y pasar los días enteros y las noches, cuando la luna les concede sus rayos, sobre la mar en bateles abiertos, que casi nunca abandonan para ir á acostarse en miserables cabañas con su ropa mojada, y para volver al siguiente dia á la misma operación.
El noruego para mantenerse no tiene mas que un alimento grosero. El pan de trigo apenas lo conoce, porque este género es muy raro en la Noruega como en todos los paises espuestos al mismo grado de frió. Con avena es con lo que se hace casi todo el pan de los habitantes de los campos, y este género es aqui mas blanco y alimenticio que en nuestros paises. La manera de hacer el pan es bastante extraordinaria: se le da la forma de tortas redondas y del tamaño de una moneda; se cuece en una plancha de hierro, bajo la cual hay fuego, y basta con dos mugeres para hacer en un dia la provisión de una familia entera por espacio de un año. Este pan es poco agradable para el paladar no acostumbrado. En un lugar que no esté húmedo puede conservarse sin alteración hasta dentro de veinte años. Pero la cosecha de la avena, igualmente que las de los otros granos, se halla sujeta en el Norte á

miércoles, febrero 20, 2008

Viage ilustrado (Pág. 178)

piedra, por lo cual son muy sanas. Altas, anchas y cubiertas de toldos en las llanuras y especialmente en los alrededores de las ciudades, en los países montañosos son menos altas, mas pequeñas y están cubiertas de corteza ó de musgo. Frecuentemente la casa del habitante de las montañas no tiene mas que dos salas, pero alrededor de ella hay muchas cabañas que sirven de establo, de granja y de almacén. Los muebles que se encuentran en estas habitaciones rurales son en general muy sencillos, y los mismos aldeanos los hacen. En las montañas, los padres de familia tenían en otro tiempo la costumbre de comprar, por cada mil escudos de economías que llegaban á juntar, un vaso de cobre que suspendían en la pared como un signo de la prosperidad de la casa. Ahora prefieren comprar cucharas y cuchillos de plata, pero los vasos de cobre han sido conservados, siendo aun el orgullo y el placer de la señora de la casa. En algunas provincias había la costumbre de poner los dientes de los niños en las sillas, y Marmier dice que un noruego que le refirió esto, poseía en sus muebles los dientes de sus padres y abuelos.
«Pero son tantos los detalles que pueden darse sobre este curiosísimo pais, que seria cuento de nunca acabar, por lo cual nos apresuraremos á llegar á la cascada (foss) del Voring. El torrente del Voring—Dal es alimentado por nueve ó diez lagos superiores, recipientes de las fuentes de nieve de toda la alta cordillera de Syssendel, en el Hardanger—Tjield, cuyas cumbres y vastas plataformas superiores tienen 1,500, 1,800 y 2,000metros. Después de engrosar con todas las aguas de la altura en un radio de cerca de quince leguas, llega inmenso, imponente, impetuoso al alto valle de Maëb. Aunque corre por llanura durante algún tiempo, se le ve ensayar sus fuerzas contra los lienzos de las inclinadas rocas, que al presentarle el dorso, son duramente azotadas por sus olas, inmediatamente después hace un recodo, y encontrándose en la roca, sin embargo de ser tan sólida, hallando un intersticio, un espacio abierto á consecuencia de algún movimiento de la tierra, se precipitó por él, y dividió en dos partes de un solo golpe toda la montaña en su altura perpendicular de 330 metros.
Esta es la mayor cascada de todo el mundo, si se esceptua la de Gavarni en los Pirineos, que tiene cerca de 390 metros, pero que no es como el Stanblach en Suiza, mas que un hilo de agua, flotando á merced del viento y convirtiéndose en lluvia de polvo antes de bajar á tierra. No puede compararse mas que con el Rinkan—Foss cerca de Cristiana, que tiene 33 metros menos de altura, pero que es mas fuerte y mas hermosa. Para dar una idea del espectáculo sublime que disfruta aquí la vista, seria preciso representar al Guadalquivir en la época en que inundan sus aguas los campos cayendo de una altura dos veces mas que la Giralda de Sevilla.
A juzgar por la masa enorme de las aguas que se precipitan y por la manera tranquila con que vuelven á la superficie, al ver el vasto lago formado á la caída por la aspiración que ejerce, debe concluirse, que la profundidad bajo el agua es inmensa. Tal es, pues, el nacimiento, el principio de los fiords noruegos; dentro de algunos siglos quizá esta cascada habrá desaparecido con el hundimiento de la montaña que sin cesar trabaja, y en este cataclismo, el fiord de Cid, reunido al lago de Syssen, subirá sin duda hasta aqui.
Enfrente, por la otra parte, se ven descender de los desfiladeros de pico de Normand's Jokeln, de 1,800 metros de altura, un pequeño torrente, blanco como la leche, que después de haber serpenteado en aquellas paredes de musgo, llega al borde del precipicio que lo atrae, y después tímido, furtivo, y como si temiese el prodigioso salto que va á dar, se desliza entre todas las inmensas y estrañas asperezas de la roca. Parece asi esparcido, como una cabellera en desorden, una yedra de cien brazos que se desparramaba por encima de la ruinosa pared, ó mas bien, por lo negro de la roca que hace resaltar la blancura del agua, una clemátida florida envolviendo en sus perfumadas guirnaldas un baluarte viejo. El Voríng's Toss se compone de dos caidas, que partiendo de puntos distintos van á parar al propio centro; una es un rio inmenso, que forma una gigantesca parábola; la otra es una graciosa cascada, embellecida por los accidentes que ella misma crea en su camino. En el fondo de esta atmósfera circulan sin cesar vapores azulados y espesos como nubes, vapores hacia los cuales hay en el país una especie de superstición, pues se consideran como divinidades protectoras.
Los noruegos son escelentos marinos, construyen y frotan sus buques con mayor ventaja que los demás países, y en tiempo de guerras, constituye este ramo una riqueza para ellos. Hace ya mas de medio siglo que poseen manufacturas, pero antes tenian que acudir por todo al estrangero.
La Noruega abunda en minas de toda especie, aunque las mas comunes son las de cobre. En un pais tan lleno de montañas, las cavernas deben ser estraordinarias y numerosas. En 1750 visitaron dos eclesiásticos la caverna de Dolsteen, y penetraron hasta un recinto donde oyeron el ruido de las olas del mar por encima de sus cabezas; el parage era tan espacioso y elevado como una iglesia común, las paredes eran perpendiculares y en el remate formaban una bóveda. Bajaron una escalera natural, pero habiéndose encontrado con otra, no se atrevieron á ir mas lejos y se volvieron. La cordillera de montañas que atraviesa la Noruega presenta alturas considerables: el punto culminante, el Skagstlos—Ting, en los Dofrinos, tiene 2,559 metros. La línea trasversal de Ardanges es de cerca de 80 quilómetros, y la de las otras montañas de 60 aproximadamente. En 1719, 7,000 suecos que partieron para atacar á Drontheim, perecieran enmedio de las nieves de las montañas que están en frente de esta ciudad. Los rios y las cataratas que cortan tan espantosos precipicios no se pasan por lo comun mas que en puentes de madera muy débiles. La mayor parte de los rios no son sino torrentes que se precipitan de las alturas y que embarazados por las rocas, forman algunas veces cascadas tan asombrosas como las ya descritas. La singularidad mas notable de los lagos de este país es que se ven en ellos islas flotantes formadas por la colección de los árboles y las plantas, las cuales, aunque desligadas de la tierra, producen vegetación. En 1702, el territorio de Borge, situado cerca de Frideriekstadt y perteneciente á una noble familia, desapareció súbitamente, con sus torres y dependencias, sumergiéndose en una profundidad de 100 toesas, habiéndose todo el lugar llenado de agua y formando un lago de 340 metros de longitud sobre la mitad de anchura. Este funesto accidente, que hizo perecer á catorce personas, y doscientos animales domésticos, fué ocasionado por los aguas de un rio que minaron las fundaciones.

martes, febrero 19, 2008

Viage ilustrado (Pág. 177)

paralela á la mar glacial y a la mar del Norte, en los cuales se sepulta casi á pico su vertiente occidental, mientras que en el declive oriental, baja por pendientes sucesivas hacia la Suecia, el golfo de Bothnia , y el mar Báltico. Entre estas dos vertientes se estienden vastas plataformas que se llaman fields ó flelds, y algunas situadas á mas de 1,000 metros sobre el nivel del mar, tienen 12 y 18 millas. Dominadas por los picos mas elevados del sistema escandinavo, se hallan cubiertas de lagos, y las bañan numerosas corrientes de agua. Para hacer comprender lo que es un fiord era menester empezar esplicando lo que es un fields, porque aun cuando los fields no hubieran creado los fiord sin la ayuda de la mar, sino hubiera fields, no habría seguramente fiords.
De todos los viageros que han hablado de esto, aquel que mas ha llenado nuestros deseos es Adalberto de Beaumont. «Figuraos, dice, cincuenta leguas de montañas llenas de nieve durante ocho meses, y después con un sol, que apareciendo de repente, no abandona el horizonte ni de dia ni de noche; un sol abrasador continuo que lucha con los hielos de un invierno sin fin. De este combate fácil es comprender las bellezas de espectáculo que nacerán. Entonces los rios suspendidos recobran su movimiento rompiéndolo y arrastrándolo todo, y formando torrentes y cascadas gigantescas como no se conocen en ningún pais. Los torrentes y cimas en que la vista se pierde se llenan de agua, y el agua mueve como granos de arena las masas de piedra, que las fuerzas mejor combinadas de la mecánica no podrían resistir siquiera, los vastos abismos que se creerían abiertos por una convulsión del globo los cruza esta misma agua, el agua, mas poderosa que la pólvora y el acero, porque su fuerza es la constancia y la constancia es el tiempo que llega á conseguirlo todo.
»Destrozados asi hasta en sus entrañas por esta guerra interior, por estos rios, que partiendo de las mismas nieves, se dirigen todos paralelamente hacia la mar, los Alpes escandinavos dan entonces acceso á las olas de un océano furioso que los minan en sentido contrario.
»Se ve, pues, de un lado de la mar hirviendo sin resistencia á su adversario inerte y avanzando victorioso, y del otro, las cascadas, producto de inmensas acumulaciones de nieve del invierno que se desprenden de las cumbres, reuniéndose y engruesándose en las plataformas, forman los torrentes que cruzan los valles, los arrastrad en su carrera, y van á juntarse, cargados de despojos, al Océano que los llama. Asi es como estos dos enemigos, luchando por la misma causa, se reúnen bien pronto reemplazando á los valles y dando nacimiento a largos canales, á corredores estrechos, y á calles tortuosas que hacen de este pais un pais sin ejemplo.
»Estos canales, abiertos hasta en el corazón de las mas altas montañas, tienen por origen y por causa las cascadas y la mar, que toman el nombre de fiord ó fpord.
»De lodos los fiords noruegos, el Cristiana—Fiord es el mas ancho, y el Sogue—Fiord el mas largo, que tiene mas de treinta leguas. El Hardanger—Fiord es el mas bello. La mayor parte se dividen en muchas ramas, y cuanto mas se andan, sus márgenes son mas escarpadas y pintorescas, terminando casi todas por una cascada. Abundan en salmones, por lo cual son tan interesantes para los amantes de la pesca como para los artistas. Los cazadores tienen aqui también mucha caza, principalmente de aves salvages, en los desfiladeros y cimas de las montañas. Para dar una idea de la cantidad de pescado que aqui se encuentra, citaremos un hecho. Mr. Lassebs de Liverpool cogió en Böen, sobre el Hardanger—Fiord, desde el 30 de junio al 19 de julio de 1841, 216 salmones de peso total de 2,145 libras. El mas pequeño pesaba cuatro libras, y el mas grande treinta.
«Nosotros navegamos un dia entero por el Hardanger—Fiord, cuenta el mismo viagero, para llegar á Kinserwig, iglesia principal y prebostazgo del cantón, situada en el brazo llamado Samler—Fiord. Nunca, nunca podré olvidar este delicioso paseo. Cuanto mas se avanza en este magnífico rio marino, mas contornos y ramificaciones forma; es como una calle principal á la cual vienen á desembocar calles mas estrechas, y sin la altura de las paredes tan bien colocadas, se diría, al ver la regularidad de los planos, que era un trabajo hecho porta mano del hombre. A cada vuelta, el paisage cambia de aspecto; aqui es gracioso y risueño; allí grande y severo: ora ofrece baluartes ásperos, desnudos, blancos como la nieve, ora jardines naturales en anfiteatro; mas alto, se levantan hasta las nubes, por encima de montañas mas ó menos fértiles, montes de hielo que se reflejan en las aguas del Fiord, de una limpidez y trasparencia maravillosas, y sobre las cuales duermen o juegan bandadas de cisnes ó de otras aves en medio de una atmósfera de color de violeta.
»A1 tercer dia nos reembarcamos muy de mañana, después de haber pasado una escelente noche en casa del venerable cura de Kinservig, y subimos por el Cid—Fiord, una de las ramificaciones del Samler—Fiord. Esta jornada no fué menos bella ni interesante que la precedente. Cuando llegó la noche, saltamos á tierra á la estremidad del golfo de Vige—Grand, donde no se conoce el pan, bebimos leche, y comimos algunas patatas, y después nos acostamos sobre la paja, durmiéndonos con un profundo sueño.
»Al dia siguiente nos levantamos con el dia, pero los caballos que debian servirnos se hicieron esperar, aun cuando fueron encargados con anticipación. Felizmente era un domingo, y me aproveché de aquel retardo para observar los pintorescos trages que los hombres y las mugeres llevaban á la iglesia. El aldeano noruego es muy religioso. En las montañas hay esparcidas muchas familias que viven á seis, ocho ó diez leguas de una iglesia, y sin embargo no dejan de concurrir á los oficios divinos con regularidad en invierno y verano. Algunos construyen una cabaña junto á la iglesia para tener donde estar cuando concurren á cumplir con los deberes de la religión. Los que no pueden, por el estado de su salud, ó por otra causa emprender tan larga y penosa escursion, no pasan un dia de fiesta en su morada sin recitar algunos salmos y hacer una lectura piadosa. No hay casa en Noruega por pobre que sea donde no se esté seguro de encontrar una biblia, y algunos libros de oraciones, y entre las familias acomodadas se ven estos libros adornados con muy buen gusto y con riqueza. Las iglesias noruegas están, lo mismo que las casas, hechas completamente de madera, solo que su arquitectura es un poco mas estraña todavía. En general las casas se componen de vigas redondas colocadas occidentalmente, y sujetas con fuertes cuerdas. Duran mucho tiempo estas habitaciones, pues no penetra en ellas la humedad, si se absorbe el calor como en las casas de

lunes, febrero 18, 2008

Viage ilustrado (Pág. 176)

que no somos nosotros los que reportamos esos beneficios.
—¿Pues quién? le pregunté sorprendido.
—Los mercaderes y los especuladores de Bergen, que no salen de sus establecimientos sino para ir á recrearse á sus casas de campo. Hay un antiguo proverbio entre nosotros, bastante verdadero, que dice, que el agua va siempre al rio. Para nosotros es el trabajo y para otros el provecho. Porque los que tienen dinero para esta especulación, ganan sin hacer nada, mientras que nosotros tenemos tanto trabajo, y Dios sabe qué trabajo.
—¿Cuánto es, pues, lo que vendréis á ganar al año?
—Los mas fuertes, los mas hábiles y los mas felices no realizan nunca mas de 300 francos, término medio, para las dos estaciones de invierno y verano.
—Eso es poco.
—Seguramente que es poco, caballero, pues ningún dinero se gana como este. Es muy mala vida esta de pescador. Condenarse á vivir durante una porción de meses lejos de su familia y de su pais, sufrir los fríos mas rigorosos del invierno, acostarse por la noche en la húmeda tierra, con los vestidos mojados, en una cabaña de madera ahumada, donde apenas se puede respirar, aun cuando haya de trecho en trecho anchos agujeros por los cuales le sopla á uno un viento helado; trabajar todo el dia sobre el agua de nieve, no tener sino un alimento escaso, no divertirse nunca, ni disfrutar siquiera un momento de reposo, esta es nuestra existencia en Lofoden. ¡Cuántos han ido allí que no han vuelto jamás! ¡Cuántos han venido que no volverán nunca, agoviados por enfermedades precoces, por dolencias horribles é incurables!
Si los pescadores de Bergen no reportan gran ventaja de su oficio, en cambio proporciona mucha á los especuladores. El pescado se encuentra con tanta abundancia en las islas de Lofoden, que muchas veces no pueden llevarlo todo porque no cabe en los bateles.
Bergen ha sido distintas veces presa de la peste, y devastada por el incendio. El último incendio tuvo lugar en 1823, y destruyó la tercera parte de la ciudad. Ocurrido este desastre, el consejo municipal ordenó que todas las nuevas construcciones fueran de piedra ó ladrillo, porque hasta entonces la mayor parte de las casas se habían fabricado de madera. Una lengua de tierra que se estiende al Sur forma el puerto, abierto al Nordeste, ceñido de casas, y de una milla de longitud. Dos fortalezas, construidas á la entrada del puerto dominan la rada. Bergen Huus, la mas importante de las dos, se compone de tres bastiones y de un revellín del lado de la ciudad, y de tres bastiones y dos baterías por la parte de la mar; fué construida por Olafkyne, el fundador de la ciudad, antes de la unión de Dinamarca y de la residencia de los reyes noruegos, que hicieron á Bergen su capital. Antes de la reforma, Bergen poseia unas treinta iglesias, de las cuales quedan hoy cinco, aunque ninguna merece visitarse; tampoco ofrecen interés alguno los demás edificios públicos, en cambio en la galería de Koust—Forening, sociedad del arte, hay cuadros muy bellos de pintores noruegos, entre los cuales debe mencionarse en primer término el de Jeosen, que vive actualmente en Munich, y que representa el rapto de una muger griega por un pirata noruego, Los paisages de Duntze, artista que reside en Bergen, son también muy agradables. Por último, en el Museo hay una colección de antigüedades encontradas en túmulos, principalmente en las cercanías de Vosse, cuadros muy malos, y un gabinete de historia natural. Este gabinete, rico en pájaros y otros animales de la Noruega, tiene por director á un amable y sabio anciano, llamado Sagen, que enseña á los viageros todos estos objetos con la mayor complacencia. Entre otras particularidades, muestra á todos con lágrimas en los ojos el esqueleto de un caballo, que le estuvo á él sirviendo por espacio de cuarenta años, lo cual, si no es ciertamente notable, prueba cuando menos que estos animales viven mucho mas tiempo por aquellas regiones que por las nuestras.
«Un dia saliendo del museo, dice un viagero, á quien ya hemos hecho referencia, ví muchos domésticos ocupados en estender hojas de árboles delante de una casa. Aunque pregunté por gesto qué significaba aquello, como me respondieron en noruego, me quedé en ayunas. Cuando regresé á mi hotel supe que los noruegos tienen la costumbre de esparcir hojas de árboles delante de la casa donde se acaba de morir alguno, costumbre que cuenta entre ellos un tiempo inmemorial, siendo los parientes y los amigos los que se apresuran á hacerlo asi que tienen noticia de la defunción.»
Antes de dejar esta ciudad, notable sola, como comprenderán nuestros lectores, en la Noruega, vamos á dar una esplicacion de la Estrella de la mañana, de los Vatchmens. Es un globo de cobre de casi el espesor de una naranja, sólidamente fijada en la estremidad de un grueso palo de mas de un metro de longitud, y erizada de un número considerable de puntas de hierro tan agudas como pinzas. Esta arma es muy peligrosa, y un golpe de ella hay pocos que puedan resistirlo.
La ciudad de Bergen se halla rodeada de agradables montañas (bergen) á las cuales debe su nombre, y de pueblecitos muy bellos.
«Vamos ahora, dice un viagero, de Bergen á la caída del Voring, una de las cien maravillas del mundo. Partimos de Bergen á caballo, pero no tardamos en cambiar de trasporte. En Lisa, pequeño y bonito pueblo situado á la entrada de los golfos Sousnager y Bjorne, tomamos un batel que nos condujo en cuatro horas á la embocadura del gran fiord de Hardenger, que debíamos atravesar por entero. Cuando llegamos, el día tocaba ya á su fin, echamos pie á tierra para ir á pasar la noche en una cabaña de pescadores pintorescamente situada en la cumbre de una roca de treinta metros de altura, y al dia siguiente, habiéndonos embarcado muy temprano, navegamos por fin sobre el Fiord de que tanto habia yo oido hablar, en Bergen y que tenia muchos deseos de visitar. En muchas otras regiones de nuestro globo se encuentran montañas, valles, ribazos, lagos y cascadas; pero la Noruega es la que ofrece en este punto mayor variedad.
La Noruega, esta interesante mitad de la provincia escandinava, se estiende desde los 57 grados de latitud hasta los 71 grados 11, y entre los 22 y los 49 de longitud, y tiene 1,980 kilómetros de Norte á Sur, 400 de anchura media en el Sur, y de 100 á 300 en el Norte. Los Dopines, formados de los montes Kiölen, Dover y Sevons, la separan de la Suecia. Esta cordillera, cuyos mas altos montes cubiertos de nieves que no se derriten nunca, pasan de 2,000 metros, está

domingo, febrero 17, 2008

Viage ilustrado (Pág. 175)

sólidas, y se hallan sujetas de trecho en trecho á la pared sobre tramos labrados en ella, los cuales, sino fuera por el agua que se filtra, tampoco ofrecerian molestia alguna.
«Cuando llegamos al punto en que nos debíamos detener, me encontré en un laberinto inmenso, donde se abrían por todas partes sendas ó largas bóvedas llenas de obreros que trabajaban la roca, cuyas venas en mayor ó menor cantidad eran de plata. Por algunos sitios, esta roca era tan dura, que no se la podía abrir sino después de haberla calentado mucho. Pero los obreros encargados de esta maniobra incómoda se relevan con mucha frecuencia, y únicamente la costumbre es lo que puede hacerles soportar un grado de calor que á mí me ahogaba. Los demás se relevan todos los dias y van á dormir á sus casas. Se alumbran con trozos de palo de abeto encendidos, y cuando se ve de lejos esta multitud de hombres trabajando en aquellos estendidos y vastos subterráneos, á la luz de brillantes antorchas, es preciso convenir en que se goza de un espectáculo, del cual nada de lo que sucede sobre la tierra podría darnos una idea exacta. Iguales á esta hay mas de veinte minas alrededor de Kongsberg; algunas se comunican entre sí bajo tierra, y las hay de mas profundidad que esta que yo he visto.»
Se concibe que un país de cerca de 1,400 quilómetros de longitud de Sur á Norte, erizado de montañas, bañado por una multitud de lagos, corrientes de agua, sembrado de inmensos bosques de abetos, .en el cual algunos valles estrechos proporcionan tierras de labor y praderías, y cuyas costas, estremadamente bajas dejan profunda entrada en el interior á la mar, se concibe, decimos, que el clima y la temperatura de tal pais sean estremadamente variadas. No lo son menos las producciones consideradas en conjunto, producciones que bastan para un comercio muy considerable, y que consisten principalmente, en plata, cobre, hierro trabajado en barra, cañones, plomo, una porción de maderas de construcción, mármol, imán, una gran cantidad de peces, sobre todo de bacalao, arenques y salmones; cueros, pieles, plumage variado, manteca, aceite de ballena, sal, vidrio, azufre, vitriolo, potasa y otros muchos objetos. Los noruegos trasportan una parte de estas mercancías en sus buques, y los estrangeros, especialmente los ingleses y holandeses, acuden á cargar otra parte de las mismas para sus puertos. Pero antes de hablar de las costumbres y rasgos generales de los noruegos, hablaremos de algunas de sus poblaciones. Ya lo hicimos de Cristiana; veamos, ahora lo que acerca de Bergen, ciudad notable de la Noruega, dice un viagero muy estimable. «Hace cerca de diez y ocho siglos que existe Bergen. Fué fundada en 1069 ó 1070 por el rey Olaf Kyrre, que la hizo la segunda ciudad de su reino. Pero bien pronto llegó á ser la primera merced, á la ventajosa posición de su puesto y á los privilegios que le concedió la liga Anseática estableciendo en ella una factoría, supremacía que conservó hasta 1814. Sabido es que el congreso de Viena separó la Noruega de la Dinamarca, á la que pertenecía, para darla á la Suecia en recompensa de la cooperación que Bernadotte, hecho ya Cárlos Juan, habia prestado en la caída de Napoleón, y en pago de la Finlandia y la Bothnia que adquirió la Rusia. Desde entonces Cristiana, fundada en 1624, pero cuya importancia comercial y prosperidad crecen de año en año, ocupó el puesto de capital de la Noruega. Sin embargo, Bergen continúa siendo hasta ahora la ciudad mas comercial y poblada. El número de sus habitantes será el de 25,000, y ha sabido conservar en su puerto el mercado de las grandes pesquerías de Lofoden. Esporta anualmente por valor de 2.000,000 de species, que viene á ser un dollar que vale cinco francos y sesenta céntimos de bacalao seco, 20,000 toneles de aceite de bacalao de primera, segunda y tercera clase, y 400,000 ó 600,000 toneles de arenques salados. El bacalao seco se vende en gran parte en los puertos del Mediterráneo, los arenques casi todos en Holanda, y en cuanto al aceite de bacalao, tiene salida para una porción de partes. En los meses de abril y mayo es cuando hay que ver á Bergen, época del arribo de los joegts ó yaques, de las islas de Lofoden y Tinmerk con el producto de sus pescas; se pueden contar entonces en su puerto hasta 600 ó 700 buques de 70 á 200 toneladas, fuera parte de los barcos estrangeros de mayor tonelage que esperan allí hacer su cargamento.
»Las islas de Sofoden, dice Mr. T. Marmier, en sus viages á Scandinavia, Laponia y otros puntos de la mar del Norte, se hallan situadas en la estremidad de la provincia de Nordlandia entre los 68 y 69 grados de latitud; las mayores tienen de ocho á nueve millas de circunferencia. Su suelo es en lo general rocalloso, estéril, y en la llamada Vaagré y en algunas otras hay montañas cubiertas de una nieve perpetua. Los geólogos colocan estas montañas en la clase de los primitivos terrenos, y algunas de ellas tienen hasta 3,000 pies de altura. La mayor parte de estas islas se hallan completamente desiertas. No hay habitaciones humanas sino en longitud de las costas, y aqui es donde únicamente se encuentran algunas porciones de tierra cultivadas, cultivo que, sin embargo, se tiene que interrumpir á cada paso por los rigores del clima. Las siembras no pueden hacerse por lo común sino hasta fines de junio, y desde el mes de agosto soplan vientos húmedos y fríos que destruyen toda esperanza de cosecha. Los hombres no se cuidan de este trabajo tan incierto y generalmente tan estéril, lo abandonan á las mugeres y los niños, y ellos pasan la vida en los bateles.
Junto á estas playas tan pobres, y esta tierra tan desolada, tienen en cambio una mar sombría, cubierta en invierno de un velo fúnebre y alborotada por las tempestades; pero rica, generosa y que les proporciona un medio seguro de subsistencia. Aqui es donde todos los años se juntan los pescadores del Norte para la pesca de invierno, y concurren de Frimark, de Drontheim y de Bergen, á centenares y á millares. En las diversas islas de Lofoden se cuentan tres mil bateles, cada uno de los cuales está ocupado por cinco
hombres.
Marmier completa en una nota estos detalles geográficos y estadísticos, publicando, según los documentos oficiales el estado de una pesca de Lofoden en un año ordinario, del modo siguiente: 1,910 bateles y 15,480 pescadores cogieron en dos meses 16.456,620 pescados, de los cuales hicieron 21,570 toneles de aceite y 6,000 de pescado. Los de aceite dejaron una suma de 758,550 francos, las piezas de pescado 1.371,388.
«Vos debéis ganar mucho dinero, decia yo un día á un pescador de Bergen, pues me aseguran que la pesca produce todos los años considerables beneficios.
—Tienen razón en asegurarlo, me respondió suspirando, pero sin cólera, porque es verdad; solamente

sábado, febrero 16, 2008

Viage ilustrado (Pág. 174)

la juventud. En todas las ciudades de cierta consideración hay también una escuela establecida por el gobierno, donde se educa á los niños hasta la edad de once años, después pasan á los gimnasios, y cuando tienen diez y seis van á las universidades.
En Stoctolmo es donde el rey tiene su residencia ordinaria. En otro tiempo, el gobierno de Suecia era el de un estado libre; la nobleza, el clero, los ciudadanos y los campesinos nombraban los diputados de su respectivo cuerpo para componer los estados ó dietas. De los tres primeros cuerpos se elegían catorce personas que formaban el senado, y este senado era el que gobernaba con el rey ó mas bien, este no era mas que el presidente. Este gobierno republicano en cierta manera, habia sido establecido después de la muerte de Carlos XII; pero en 1772, Gustavo III se hizo proclamar rey absoluto. Este príncipe fué asesinado en 1792 por Ankarstroem, á consecuencia de una conspiración formada por muchos nobles descontentos.
La clase de campesinos suecos es muy feliz, y tan libre como pueden desearlo. En general son muy industriosos. «Cuando entraba en casa de alguno, dice Coxe, encontraba ordinariamente toda la familia ocupada en cardar lino, en hilar ó en tejer lienzo grueso y aun paño. Ellos saben aprovechar hasta las mas groseras materias, en hacer alguna cosa útil: con cerdas de puerco, con crines de caballo, con corteza de árboles y con pieles de anguila hacen bridas. Su principal alimento consiste en carne salada, pescado, huevos, leche y pan duro. Matan los bueyes por San Miguel, y los salan para comerlos durante el invierno y la primavera siguientes. Hacen el pan dos veces al año y le dan la forma de grandes tortas redondas que ensartan en unos palos y los conservan colgados del techo. Este pan están duro, que algunas veces es menester partirlo con un hacha; pero no es desagradable. Su bebida común es la cerveza y también les gusta mucho el aguardiente. Por lo regular van bien vestidos, con un paño grueso que ellos mismos fabrican. Sus casas, aunque de madera y de un solo piso, son buenas y cómodas; la habitación donde duerme la familia encierra una fila de camas, puestas las unas sobre las otras; sobre el cielo de estas camas se acuestan las mugeres, y para los hombres hay otras, á donde es menester subir por medio de escalas.»
La religión de la Suecia es la luterana, que se propagó bajo el reinado de Guslavo—Wassa, hacia el año de 1523.

NORUEGA.

La Noruega forma parte integrante de la Scandinavia. Limitada al Norte por el Océano Ártico, al Oeste por la mar del Norte, y al Sur por el Shager-Rack, se halla separada al Este de la Sajonia rusa por el Alten y el Tana, confluentes del Océano Ártico, y por los Alpes Escandinavos de la Suecia, con la cual, desde 1814, compone un solo reino. Su superficie es de 239,000 quilómetros cuadrados, y su población es de l.150,000 habitantes, Tres grandes regiones la dividen, y administrativamente considerada consta de diez y siete prefecturas: sus ciudades mas notables son Cristiana, Bergen y Drontheim.
La prefectura de Aggashuus, que ocupa el Mediodía de la Noruega, es el mejor país, y donde se encuentran las minas de hierro mas ricas del reino. Cristiana la capital, fué edificada en 1614 por Cristian IV, en el sitio de Opslo que acababa de ser abrasada por las llamas. Es una ciudad construida con regularidad, compuesta de calles anchas y derechas, y de casas generalmente muy bonitas. El antiguo palacio de Aggershuus que se levanta sobre la cima de una altura vecina, la domina y defiende. Cristiana está situada en la margen del Fiord ó golfo, cuyo nombre lleva. Este golfo penetra en distintas ramas muy dentro de las tierras, y proporciona grandes ventajas á esta ciudad, cuyo comercio y pesca favorece. Las naves que llegan al puerto están destinadas en su mayor parte al cargamento de planchas para Inglaterra y Holanda.
«Yo he vivido algún tiempo en Cristiana, dice un viagero, y me ha seducido la gran hospitalidad de sus habitantes, y el fácil acceso que he tenido para conversar con personas muy distinguidas por su clase, empleo ó talento. Me aconsejaron que no me fuera sin ver las minas de plata de Kongsberg, que se hallan a la distancia de dos pequeñas jornadas. El camino que conduce á ellas es sumamente agradable en el tiempo bueno. Se atraviesa el fondo de un valle que presenta sucesivamente hermosos prados y bosques de altísimos árboles. Los bosques, las verdes praderas, las casas esparcidas en la pendiente de las montañas, los arroyos, los torrentes, todo recuerda los valles de los Alpes en Suiza.
«Kongsberg está en el centro de un país árido, salvage, y limitado por montañas completamente estériles. Las minas de plata descubiertas en él han hecho que se construya una ciudad cuya población sube á 4,000 almas. Hay una casa de moneda, una escuela para instrucción de los mineros, y una comisión que tiene el encargo de inspeccionar todo lo relativo á las minas.
«En este viage me habia acompañado un sentimiento penoso, que estuvo para retraerme de él y es la creencia de que no iba á encontrar sino un pueblo desgraciado. Yo no podía creer que hombres que trabajan en antros, privados de la luz del día, con una faena siempre igual y fatigosa, pudiesen hacerlo sino á la fuerza, y con un sentimiento de disgusto y verdadera desgracia. Pero algunos dias pasados en Kongsberg bastaron para disipar mis temores. Todo este pueblo de mineros tiene salud, bienestar y satisfacción: están bien vestidos, bien alimentados, y su trabajo es moderado. Los que no tienen una conducta mala, viven con holgura en el seno de su familia, porque casi todos, se casan, y como dedican los hijos desde pequeños al trabajo, no les sirven de carga.
«Después de haber visto la casa de moneda partí á caballo muy de mañana, y no sin trabajo llegué á la cumbre de una montaña, donde ví al intendente de las minas, que en latin muy correcto, satisfizo todas mis preguntas. Después de habernos vestido todos de mineros, me condujo á la entrada de la mina mas rica que se esplotaba entonces, y aqui, tras de una nueva y corta exhortación en latin, para advertirme que pensara maduramente el negocio, pues tendría que bajar casi perpendicularmente y por escalas hasta una profundidad de 233 metros cuando menos, viendo que yo persistía en mi resolución, me hizo algunas prevenciones, y habiendo hecho encender lámparas, comenzamos á descender lenta y silenciosamente. Este ejercicio es fatigoso para los que no están acostumbrados, pero alumbrados y escoltados como nosotros íbamos, no hay peligro de ningun género. Las escalas son muy

viernes, febrero 15, 2008

Viage ilustrado (Pág. 173)

Cristina de Suecia
el terreno, como si fuera á quebrantarse; á la sesta detonación dió el agua el primer salto, subiendo á una considerable altura; después cada golpe era la señal de un nuevo salto más fuerte que el anterior. Las piedras que habíamos echado en el pilón fueron lanzadas hechas mil pedazos, mas altas aun que las columnas de agua que siempre terminaban en punta.
»Los saltos del Geiser fueron esta vez de los mas considerables y violentos. Nosotros juzgamos á la simple vista que la mayor altura á que llegó el agua no igualó á la de la montaña de Langafell, que está enfrente del Geiser y que tendrá unas 70 toesas de elevación, de manera que apreciamos la altura de los saltos mas fuertes en 60 toesas. Los habitantes circunvecinos que ven continuamente el Geiser, dicen, sin embargo, que con frecuencia llega á la altura de la cima de esta montaña, y que cuando esto acontece, anuncia un temporal de lluvias y vientos. Los saltos del agua duraban diez minutos todo lo mas, y mediaba un intervalo de tres segundos entre cada detonación subterránea que anunciaba la salida del agua, verificándose esta doscientas veces.»
Los fuegos subterráneos han producido por su acción muchas cavernas. La de Souther en la parte occidental es la mas considerable, y tiene cerca de 840 toesas de profundidad.
Las cimas de las altas montañas están ordinariamente cubiertas de nieve, y algunas lo están de inmensos hielos que presentan al viagero un horroroso espectáculo. En esta isla se tocan todos los estremos, y el hombre no vive mas que en medio de peligros de todo género.


SUECIA.


La Suecia, separada de la Noruega por los Alpes Scandinavos, se estiende al Sur entre el Cattegad, el Sund y el Báltico, apoyándose al Norte contra la Noruega y la Rusia. Está dividida en tres grandes regiones, Suecia propiamente dicha, Gothia y Nordlandia, las que también se subdividen en veinte y cuatro lan ó prefecturas. Ciento treinta y seis mil kilómetros cuadrados encierran cerca de 3.000,000 de habitantes. La Suecia tiene la ventaja sobre la Noruega y Dinamarca de la abundancia de sus aguas; pero sus numerosos lagos, sus montañas y sus rocas de grafito reducen mucho la estension de los terrenos cultivados. El clima es aquí casi invariable, y apenas se conocen la primavera y el otoño; al salir de un invierno largo y rigoroso la temperatura se eleva rápidamente, apresurándose la tierra á dar sus riquezas. La Suecia produce muchos granos para su consumo; pero su principal riqueza consiste en las minas de plata, sobre, plomo y hierro, y en las maderas de construcción.
Stockolmo es su capital, y su población es de 80,000 habitantes. Situada en la Uplandia, provincia de la Suecia propiamente dicha, esta ciudad ocupa dos penínsulas y muchas islas, que no son otra cosa que rocas esparcidas en el lago Melarn en la corriente por donde se desagua este lago y en una bahía del mar Báltico. La ciudad es grande y de forma irregular; su situación estraordinaria y pintoresca choca singularmente á los estrangeros. Por todas partes se descubren puntos de vista variadísimos y encantadores, formados por una multitud de rocas de granito que se elevan del seno de las aguas, desnudas y escarpadas las unas, y cubiertas las otras de casas y de bosques. El puerto se comunica con el mar Báltico, el agua es tan clara y trasparente como el cristal, y tanta su profundidad que los mas grandes buques pueden arrimarse al puerto, que es espacioso y rodeado de grandes casas y vastos almacenes. A la estremidad del puerto se elevan muchas calles una sobre otra en forma de anfiteatro, y la cima de la colina está coronada por el palacio real, que es un edificio magnífico. Por el lado del mar á 2 ó 3 millas de la ciudad se estrecha el puerto, y ya no es mas que un brazo de mar, que serpenteando entre dos rocas, se pierde de vista, porque se halla rodeado de colinas y bosques. «Es imposible, dice Coxe, dar una idea de este bello y singular espectáculo ni con el pincel ni con la palabra.» La isla de en medio, que es Slocolmo propiamente dicho, y la de Riterholm son las partes mas bonitas de la ciudad. La palabra Holm, tan común en las lenguas sueca, danesa y noruega, significa escollo ó pequeña isla. Stockolmo se encuentra asentada sobre siete pequeñas islas. La palabra Stock, que significa estaca o palo, indica que ha sido necesario construir una parte de esta ciudad sobre estacas.
Casi todas las casas son de piedras ó de ladrillos; solamente en los arrabales hay un gran número de ellas construidas de madera y pintadas de encarnado. Su posición es tan encantadora, que se la llama la Napóles del Norte.
Stockolmo tiene una academia real de ciencias, que debe su establecimiento á seis hombres de profundo saber, entre los cuales se cuenta al célebre Lineo.
La lengua sueca pertenece al radio scandinavo y gótico de la familia germánica. En Suecia hay tres universidades: la de Upsal, la de Lunden en Scania y la de Abo en Finlandia. Hay ademas doce colegios llamados gimnasios, la mitad de los cuales fueron fundados por la reina Cristina para la instrucción de

jueves, febrero 14, 2008

Viage ilustrado (Pág. 172)

y se ha conservado tan puro entre estos isleños, que leen y entienden con la mayor facilidad las mas antiguas tradiciones históricas. Este idioma tiene poetas muy antiguos y dignos de estimación; entre ellos se distinguen Egill—Skallagrimson, Kormak, Ormundson, Gum—Geirson y Thorlief—Jarlaa. Antes del año 1000 estaba muy poco cultivado el arte de escribir, aunque los caracteres rúnicos eran ya conocidos en este pais antes de dicha época, habiéndolos recibido probablemente de la Noruega. Inmediatamente después del establecimiento del cristianismo se adoptaron los caracteres latinos, porque el alfabeto rúnico, compuesto solamente de diez y seis letras, pareció insuficiente. Isleif, primer obispo islandés, fundó una escuela en Skalholt, y poco tiempo después se fundaron otras cuatro, en las cuales se enseñaba á la juventud la lengua latina, la teología y algunas partes de la filosofía especulativa. Casi todas sus obras fueron compuestas en los siglos XI, XII, XIII y XIV, y algunas de ellas llegaron á imprimirse. Sir Joseph Banks regaló 161 manuscritos islandeses al museo británico.
A pesar de este adelanto y de sus costumbres pensadoras, la tenebrosa mitología del Norte ha dejado sus huellas entre los islandeses; las grandes luchas de los scandinavos con los enanos y los gigantes viven todavía en las creencias populares, y será muy difícil desarraigarlas de un pais tan sombrío y salvage. El aspecto solo de la naturaleza es suficiente en esta isla para impresionar fuertemente el espíritu del hombre; el rigor del clima, los enormes hielos, las montañas cubiertas de nieve ó desgarradas por los volcanes, el ruido fragoroso de los fuegos subterráneos, los surtidores de agua hirviendo, los frecuentes meteoros, el terreno erizado de rocas, todo se reúne para dar á estas comarcas un carácter imponente y á propósito para inspirar espanto.
Todo prueba que la isla casi en general reposa sobre un vasto depósito de fuegos que parecen haberla enteramente trastornado, y que quizá algún dia lleven el desorden hasta sus cimientos.
En 1783 por el mes de agosto estos terribles fuegos obraron una especie de prodigio que llevó el espanto á todos los corazones. Al S. de Grinbourg cerca de 12 kilómetros de la roca de los Pájaros se vio la mar hervir con fuerza, y se oyó la tierra rugir en sus entrañas como si fuera á quebrantarse toda; á poco parecia que las aguas lanzaban llamas, de su seno se elevaba una nueva tierra ó mas bien un montón de lavas y materias volcánicas, que entreabierto en su parte mas elevada servia de chimenea á un fuego subterráneo que iba á escaparse. Esta isla se agrandó poco á poco después de esta época, y continua arrojando llamas.
Ademas, los volcanes que hay en diferentes partes de la isla tienen muchas grietas y cráteres por donde se oye el ruido continuo del fuego que arde en el interior de la tierra.
El monte Heila es famoso en el mundo por su volcan, situado en la parte meridional de la isla cerca de 5 kilómetros del mar. Su cúspide forma tres puntas, la de en medio es la mas alta, y para llegar hasta ella se necesitan cuatro horas de una marcha penosa. Su elevación perpendicular es de 1,685 metros sobre el nivel del mar; pero no es, sin embargo, esta montaña la mas alta de la Islandia. De su cima salen continuamente llamas y materias abrasadas. Las erupciones de este volcan en 1693 hicieron los mayores estragos; fueron tan violentas, que las cenizas se estendieron por toda la isla hasta la distancia de 240 kilómetros. Comenzaron el 5 de abril y continuaron casi sin interrupcion hasta el 7 de setiembre; pero el cráter no vomitó lavas. Las erupciones de otras montañas, sobre todo las d'Ocraife y de Kodlegan, han sido tambien suficientes para llenar de espanto al pais. Es muy digno de notarse que después de las erupciones del monte Hécla, se ha encontrado algunas veces tan gran cantidad de sal, que había para cargar con ella muchos caballos.
Los terremotos son producidos naturalmente por los fuegos subterráneos, asi como los manantiales de agua caliente; estos últimos son en estremo numerosos en la Islandia, donde por todas partes se encuentran; los terremotos hacen desaparecer algunos de ellos, mientras por otro lado surgen otros nuevos. Los manantiales que salen apaciblemente son llamados baños, y calderas ó geyser, es decir, furiosos, los que salen á grandes borbotones. Estos surtidores no tienen todos el mismo grado de calor: el doctor Van Troil ha observado que hacen subir á 188 grados el termómetro de Fahreinheit: Olafsen y Povelsen encontraron las aguas de Geiser, Reykum y Langarvand á 212 y 213 grados. Los islandeses se bañan en los arroyos que forman estos manantiales templados ya por otros de agua fría que se les unen. Estos baños son
muy saludables y con ellos se curan muchas enfermedades. Se ha observado que las vacas que beben de estas aguas, dan mucha mayor cantidad de leche, y los pescados que hay en estos arroyos, tibios ya por la mezcla de las aguas, son mucho mas hermosos y de mejor gusto que los de la misma especie que se encuentran en otras partes. Los habitantes de las cercanías de estos surtidores calientes se sirven de ellos ordinariamente para cocer sus alimentos, verduras, pescados, mariscos y carne; para ello basta poner sobre la abertura del manantial la olla ó marmita, y en poco tiempo queda cocido lo que contiene, quedando la carne y el pescado mas tierno y de mejor gusto que si hubiesen estado al fuego ordinario.
Olafsen describe de la manera siguiente el Geiser que está á 9 kilómetros de Skalholt, de donde salea agua de una roca por intervalos á ciertas horas del día.
«En el momento de nuestra llegada al Geiser, dice, el agua llegaba hasta el borde del pilón, derramándose por todos lados; á poco se oyeron detonaciones lentas y ruido subterráneo: esta fué la señal de la salida de las aguas, que comenzaron al instante á brotar con fuerza; pero esta vez no se elevaron mas que á 20 metros. La salida del agua cesó repentinamente, y de alli á poco volvió por intervalos de algunos minutos; pero la violencia de la salida fué disminuyendo por grados hasta quedar el pilón enteramente vacío. El Geiser permaneció tranquilo toda la noche, las aguas subían lentamente, y el pilón no se llenó hasta las cuatro de la mañana. Nosotros permanecimos cerca para poder observar las erupciones, y habíamos echado dentro del pilón muchos trozos de piedras de petríficaciones thermales que por todas parles encontrábamos.
»Por fin se anunciaron las erupciones por un ruido sordo bajo nuestros pies parecido á cañonazos disparados á lo lejos: repitióse el ruido igualmente pon cinco veces; pero la segunda fué mas fuerte que la primera, y sucesivamente, como si los cañonazos se aproximasen; sentimos al mismo tiempo conmoverse

miércoles, febrero 13, 2008

Viage ilustrado (Pág. 171)

rado, cuyos troncos tienen á lo mas dos ó tres pulgadas de diámetro. Los árboles que crecen mas fácilmente son los abedules, y algunos hay que llegan á una regular altura. Los habitantes que tienen la fortuna de poseer uno ó dos de estos árboles en sus tierras, los conservan con el mayor cuidado y los enseñan á los estrangeros como objetos muy raros. ¿Fué conocida la Islandia por los antiguos?
Lo que parece mas positivo es que fué, sino descubierta, por lo menos vuelta á encontrar en 861 por el pirata scandinavo Nadodd, que la llamó Snœland (tierra de nieve). De 868 á 875 dos jarles noruegos, Ingolfr y Hiorleifr, se establecieron alli, y le dieron el nombre de Islandia (tierra de hielos). El cristianismo penetró hacia el año 981. El gobierno fué aristocrático durante cerca de 387 años; pero en 1261 los islandeses se sometieron voluntariamente al rey de Noruega, y en 1387 pasaron á la dominación de Dinamarca. El cristianismo reformado se introdujo en 1551 y causó muchos desórdenes. La Dinamarca ha dividido este pais administrativamente en tres prefecturas ó amtels. La capital era en otro tiempo Skalholt, cerca de Hritaa; hoy es Reikiavick, situada sobre la costa occidental, que tiene 800 habitantes, un liceo, una biblioteca, tres sociedades literarias y dos periódicos.
Los islandeses son en general poco robustos y de mediana estatura, sobre lodo los que habitan las costas. La pesca, á la que ordinariamente se dedican, es poco favorable á su salud. Los del interior tienen mejor aspecto, y regularmente viven mas. Son naturalmente graves, taciturnos y melancólicos.
En el campo son tan malas las habitaciones, como se debe suponer de un pais donde no se emplea la piedra y no se encuentra la madera; asi es que se ven obligados á servirse de los despojos que los naufragios arrojan á las playas y de grandes huesos de ballena. Si se empleasen las piedras habría riesgo de ser aplastados por ellas, á causa de los grandes y frecuentes terremotos. Por lo demás, sacan de estos escasos elementos el partido y la comodidad posibles. Ordinariamente no se hace uso de las chimeneas; un agujero cuadrado abierto en lo alto de la casa da salida al humo, y en vez de leña se sirven de césped, de estiércol seco y huesos de pescado.
El paisano islandés hace tres comidas al dia; su alimento se compone de leche cuajada, de pescado seco, de sopas y de galleta, que se hace en Islandia como en la baja Normandía y en la Bretaña con harina desleída y cocida sobre una plancha de hierro.
Los domingos comen ademas algún plato estraordinario como cebada ó trigo cocido en la leche ó sopa de carne. En Noél y en Paques se desesperarían si no tuviesen carne ahumada, la cual generalmente no está salada; el islandés prefiere aprensarla para quitarla el jugo, la deja en seguida reposar dos dias para que acabe de secarse, y la cuelga después de esta operación á la altura de 3 metros en un sitio preparado, donde se conserva muy bien. La gente del pueblo y aun las personas ricas hacen podrir muchas clases de pescados para comerlos; pretenden que si los músculos y los filamentos no se enternecieran por medio de esta putrefacción serian muy indigestos y les harian mal. No hablaremos de las legumbres, porque son casi desconocidas en la isla; en 1750 fué necesaria una real orden para obligar á los habitantes al cultivo de las coles; y sin embargo, el cultivo de ellas está lejos de ser general en la isla. La bebida ordinaria es el suero, al que añaden un poco de agua, cuando ya ha adquirido el grado de fuerza y de ácido que debe tener: á esta bebida la llaman blanda; también beben leche dulce, y en los dias de fiesta cerveza, que es muy buena.
Los islandeses, asi como los montañeses noruegos, sus antepasados, aprenden por sí mismos á fabricarse toda clase de utensilios de cobre, de hierro, de madera y de cualquiera otra materia. Muchos de estos obreros tienen tanto talento y disposición como los nuestros, y no hay parroquia donde no se encuentre por lo menos uno de estos smidoúrs, nombre que dan al que sabe toda clase de oficios. Este pueblo es también muy industrioso para inventar lazos y trampas pare coger las zorras, los lobos marinos, los pájaros y el salmón. Los hombres por lo general se ocupan en la pesca principalmente en las costas, y en apacentar las vacas, los caballos y las ovejas. Las mugeres los ayudan algunas veces; pero comunmente no se ocupan mas que en los cuidados de la casa. Ellas hilan la lana, hacen las medias, las camisas y fabrican el grueso paño de que sus familias se visten; este paño se llama vadmel y es ordinariamente negro; los pobres, que siempre van vestidos de esta manera, parece que llevan un luto eterno.
El trage consiste en una túnica con mangas de punto, sobre la cual se ponen cuando viajan una capa corta de color negro. Llevan un sombrero ó gorro bien forrado y zapatos de cuero sin curtir. En el estío la principal diversión de los islandeses es la lucha, para lo cual se reúnen algunas veces los jóvenes de tal ó cual lugarejo. En las largas noches de invierno sus principales distracciones son los juegos de damas y de naipes, el ajedrez, en el que ellos sobresalen; una especie de sombras chinescas, á las que llaman glander, y en todos tiempos el canto y la lectura. En los entreactos del glander, los que han sido convidados á este espectáculo forman un concierto de baile que llaman psikevaka. Un hombre coge á una muger por las manos y canta con ella versos á compás de distintas melodías. Estos versos hacen comunmente relación á uno de los cantantes ó también á los dos. Mientras cantan, balancean el cuerpo hacia adelante y hacia atrás, manteniéndose por intervalos en equilibrio sobre una pierna, pero sin cambiar de puesto.
Asi como los celtas tenían sus bardos y los griegos sus rapsodas, que recitaban y cantaban públicamente los hechos históricos y las tradiciones del pais, el pueblo islandés tiene hoy todavía sus scaldas que van cantando por los campos los runes nacionales. Los campesinos son en general tan apasionados por todo lo que es historia y tradición, que copian y conservan manuscrito todo lo que pueden recoger en los libros y en las canciones populares. La lectura es la distracción que mas les atrae; antiguamente, dice Olafsen, se reunían en asambleas para leer la Gamla—Saga, recopilación de historias noruegas á islandesas. A falta de libro, el mas instruido de los asistentes tomaba la palabra y contaba todo lo que habia aprendido de sus abuelos. Los scaldas ponían en verso sus tradiciones; para conservarlas en la memoria, las hacian esculpir ó pintar en cuadros sobre las puertas, sobre las camas y en los lechos. Desde el siglo XIII la Islandia tenia recuerdos importantes de Sagas ó memorias históricas. El idioma de los islandeses es el mismo que se hablaba antiguamente en Suecia, en Dinamarca y en Noruega,

martes, febrero 12, 2008

Viage ilustrado (Pág. 170)

independientemente de Copenhague, cuyo nombre significa puesto de mercaderes, Altona, Kiel, á quien un camino de hierro une á esta última ciudad, y Aalborg en la Jutlandia, son mercados de bastante importancia.
Copenhague ó Kjebeuhaon, es la capital de Dinamarca. Está situada sobre un pequeño promontorio de la costa oriental de la isla de Seelandia, y en parte sobre la de Amak, y presenta un aspecto verdaderamente magnífico. Es la ciudad mejor construida de todo el Norte, porque si se ven en Petersburgo edificios mas soberbios, no se encuentra aquí el contraste de las casuchas miserables de madera, ni de la miseria y magnificencia: aqui, por el contrario, todo es igualdad y uniformidad. La ciudad está rodeaba por la parte de tierra, de fortificaciones regulares, que consisten en bastiones, un ancho foso lleno de agua y algunos fuertes esteriores: tiene de cuatro á cinco millas de circunferencia. Las calles están bien pavimentadas, con aceras á los lados, aunque muy estrechas, para que pueda andarse cómodamente por ellas. La mayor parte de las casas están construidas con ladrillos, aunque hay un corto número hechas de piedra tallada traída de Alemania. Las casas donde vive la nobleza, son en lo general espléndidas y edificadas al gusto de Italia, y el movimiento que se observa en todas partes anuncia una ciudad muy comercial. El puerto está lleno siempre de buques mercantes. Muchas calle están cortadas por anchos canales, en medio de los cuales se pueden descargar las mercancías, delante de los mismos almacenes á que van dirigidas. Esta ciudad debe principalmente su belleza al terrible incendio de 1728, después del cual se reedificaron por el gusto moderno cinco iglesias y sesenta y siete calles.
Sus principales monumentos son: la iglesia de nuestra Señora, con sus trece estatuas, de Jesucristo y de los doce apóstoles, por Thorwaldsen, la de la Trinidad, donde están la biblioteca de la universidad y el gran globo de Tycho—Brahé. Pero la verdadera magnificencia de Copenhague, consiste en su puerto, formado por un canal espacioso que atraviesa la ciudad. Los buques no pueden entrar en él sino uno tras otro, pero tiene la capacidad suficiente para contener hasta quinientos. La población de esta capital sube a 125,000 almas. La parte de Copenhague llamada Christienhaven, del nombre de Cristiano IV, que la hizo edificar en 1618, está en la isla de Amak, separada de la de Seelandia por un brazo de mar pequeñito que se atraviesa por dos puentes. Amak ofrece singularidades que no pueden menos de llamar la atención de los estrangeros.
Esta isla tiene cuatro millas de longitud sobre dos de anchura, y está principalmente poblada por una colonia frisia, que el rey Cristiano II estableció en ella en 1515, á ruegos de la reina Isabel, su esposa, hermana de Carlos V. Educada en los Paises Bajos, esta princesa deseaba volver á tener en Dinamarca los alimentos á que se habia acostumbrado, y particularmente las legumbres, la manteca y el trigo, que visiblemente no eran entonces de tan buena cualidad en Dinamarca como en su pais. Aunque estos colonos se hayan mezclado ya con los daneses, se distinguen todavía por un trage particular, y disfrutan de algunos privilegios preciosos. La isla contiene por junto nueve pueblecillos, y de 3 á 4,000 habitantes. Hay dos iglesias, cuyos ministros predican algunas veces en holandés y otras en danés. Los habitantes tienen tribunales inferiores de justicia propios; para los casos arduos van al tribunal del rey, en Copenhague. Conservan aun su antiguo trage nacional, que llevaron de los Paises Bajos, que no deja de parecerse al de los antiguos cuákeros, tal como está representado en los cuadros de los pintores holandeses y flamencos. Los hombres llevan sombreros de alas anchas, una chaqueta negra y pantalones del mismo color, que no están prendidos por las rodillas. Las mugeres llevan chaqueta negra y un guardapies, y una pieza de paño de color azul alrededor de la cabeza. Los jardines y los prados ocupan toda la isla', y según el primer destino de la colonia, abastece á la capital de leche, manteca y vegetales.
El rey tiene su residencia en Copenhague, su autoridad es absoluta y se estiende á las mismas leyes que puede modificar á su gusto. Los nobles gobiernan por delegación suya, y el pueblo del campo ha sido esclavo hasta estos últimos tiempos, en que, á solicitud del príncipe heredero de la corona, desaparecieron por fin los odiosos restos del feudalismo. Un edicto del rey ha restituido á los naturales su antigua libertad, que tanto contribuyó en otro tiempo á la gloria del Estado.
La religión de Dinamarca es el luteranismo, y lo mismo aqui que en Inglaterra, el poder temporal se ha aprovechado bastante de la reforma. El rey es el primer obispo, el summus episcopus del reino; los demás ministros no tienen la menor influencia en los asuntos civiles. Se hallan sostenidos por el Estado, desde que con la reforma, se apropió el gobierno todos los bienes de la iglesia.
El gobierno protege las artes y las letras. Hay dos universidades, una en Copenhague y otra en Kiel, dos colegios académicos de Féroé y Odenssa, y treinta y dos escuelas grandes fundadas en las ciudades principales. En Copenhague hay una sociedad real de ciencias, otra histórica para el estudio de la historia del Norte, otra de historia y de literatura islandesas, una academia de pintura y arquitectura y un colegio de medicina y cirugía. Dinamarca ha producido muchos sabios célebres, entre los cuales se distinguen Tycho—Brahé, que tanto contribuyó á una revolución total en la astronomía; Longomortan, discípulo digno de tan grande maestro; Roëmer, otro astrónomo célebre; Gaspar Bartholin y su hijo, anátomos de primer órden; Worm (Olaüs), anátomo y literato profundo; Borrichius, químico; Winsloor, cuyo elogio puede verse en las Memorias de la Academia de Ciencias de París, y otros muchos que no nos detenemos á enumerar.

ISLANDIA.

La Islandia, grande isla del Océano Ártico, pertenece tanto á la América como a la Europa; nosotros la colocaremos en esta última por depender de Dinamarca. Tiene 480 kilómetros de longitud por cerca de 300 de anchura, y apenas proporciona una escasa subsistencia á los 50 ó 60,000 habitantes que hay diseminados en su territorio. Los granos de primera necesidad, tales como el trigo, la cebada y el centeno, crecen con mucha rapidez; pero las tres cuartas parles no llegan á estado de sazón. Las antiguas crónicas refieren que en otro tiempo la isla ofrecía muchos bosques; hoy no se ve mas que monte bajo achapar—