viernes, agosto 10, 2012

Viage ilustrado (Pág. 671)

citado año se entregó la ciudad á los cristianos, incorporándose en los estados que componían la corona de Aragón. Pedro IV el Ceremonioso, cuando las guerras con el rey de Castilla, edificó nuevas murallas á esta ciudad (que son las que existen), dando mayor estension á su recinto. En el siglo XVI tomó una gran parte en la guerra de las Germanías, y en el XVIII en la de sucesión, en la que se declaró por el archiduque. El 23 de mayo de 1808 dio esta ciudad el grito de guerra contra los franceses; pero manchó tan noble alzamiento con multitud de asesinatos y otros actos de ferocidad. En junio del mismo año pusieron sitio á Valencia los franceses, que les opuso una bizarra resistencia, y los enemigos se retiraron. En marzo de 1810 volvió á ser sitiada por el mariscal Suchet, que también tuvo que retirarse; pero volviendo á fines del mismo año, logró tomar la plaza por capitulación á principios de 1811, permaneciendo en poder de los franceses hasta julio de 1813, en que la abandonaron. En abril del año siguiente entró en Valencia Fernando VII de vuelta de su cautiverio, y le fué presentada la célebre esposicion que firmaron los sesenta y nueve diputados llamados los Persas. El 4 de mayo espidió el famoso decreto en que se derogaba el régimen constitucional, y se volvia al absoluto. Desde entonces ocurrieron en esta ciudad muchísimos acontecimientos de la mayor importancia para la historia, pero son demasiado cercanos, y por o mismo de todos conocidos. Las armas de Valencia son en los ángulos cuatro palos de Aragón y Cataluña, de gules en campo de oro; al timbre un yelmo con un murciélago por cimera, y á los lados dos LL coronadas, aludiendo á su dictado de Lealísima. Muchísimos son los hombres célebres aqui nacidos, y no podemos mencionarlos todos; pero lo haremos de los principales, como son los santos Pedro Pascual, Vicente Ferrer, Francisco de Borja, Nicolás Factor y Luis Beltran; los guerreros Hugo de Moncada y Juan de Agulló, los escritores y poetas Juan Luis de Vives, Bernardo Fenollar, Escolano, Benter, Miñano, Cabanilles y Folch de Cardona, y los pintores Rivalta y Falcó.
Valencia, como muchas de nuestras capitales, presenta por todas partes recuerdos de la dominación de los moros. Las calles muy estrechas y tortuosas, con objeto de evitar la entrada á los rayos del sol, la multitud de torres y jardines en que descuellan algunas palmeras, los frecuentes sonidos de la dulzaina morisca, y aun el trage de los labradores de la huerta, completan la ilusión de una ciudad árabe. En el dia se mejora bastante el anticuado aspecto de la población con nuevas construcciones á la moderna. Muchos y magníficos edificios religiosos y civiles embellecen á Valencia. Siguiendo nuestra costumbre, empezaremos por los primeros, entre los que merece la preferencia la iglesia metropolitana, ó sea la Seo. Fué primero en tiempo de los romanos templo dedicado á Diana, después bajo la dominación goda iglesia con advocación de San Salvador; luego convertida en mezquita por los moros, devuelta al culto cristiano por el Cid Campeador, que la dio el título de San Pedro, después mezquita por segunda vez; y finalmente, fué purificada por Jaime el Conquistador, y dedicada á la Virgen como subsiste. Reedificóse en los siglos XIII y XVII, por lo que presenta una mezcla de arquitectura gótica y griega. Pertenecen á la primera la grandiosa torre de las campanas llamada el Miguelete, las puertas de los Apóstoles y del Patán (1), y la sala capitular, donde se ve la colección de retratos de todos los prelados valencianos, y una gran cadena que cerraba el puerto de Marsella, y que fué rota por las galeras de Alfonso V. El interior de este templo, dividido en tres naves, está en su mayor parte adornado con jaspes. Comprende quince capillas, en las que hay muy buenos cuadros, obras de artistas del pais. La mayor es casi toda de mármol, y el altar forma un gran relicario cerrado con puertas que ostentan bellas pinturas. Al lado del presbiterio se ve colgado un trofeo histórico compuesto del escudo del rey don Jaime con los cuatro bastones rojos de Aragón, sus espuelas y el bocado de su caballo (2). El coro, que está cerrado por una magnífica berja de bronce, contiene una buena sillería de nogal. Posee esta catedral un gran número de reliquias, entre otras el cáliz en que celebró Jesucristo la última cena, el cual fué trasladado de San Juan de la Peña, códices rarísimos y lujosos ornamentos. La longitud de todo el templo es de trescientos cincuenta pies, y la latitud en el cimero de doscientos diez y seis. El cimborio es bastante elevado y de figura octógona. El clero debe constar de un arzobispo, siete dignidades, veinte y cuatro canónigos, diez pavordes, y doscientos treinta y tres beneficiados. Tambien es parroquia, y como tal tiene un párroco y un vicario. Entre las otras parroquias sobresalen la de Santa Catalina, hermoso edificio que fué mezquita, adornado con una bella torre. Aqui se celebraban los certámenes y consistorios de los trovadores y hombres de la gaya ciencia, y aqui fué asesinado en 1843 el gefe político Camacho. La de San Esteban, que fué también mezquita, contiene el cuadro de Nuestra Señora de las Virtudes que el Cid llevaba en sus campañas, y una gran pila bautismal en que fueron bautizados San Vicente Ferrer, San Luis Beltran y el beato Nicolás Factor. La iglesia parroquial de San Bartolomé es digna de consideración por su magnificencia y antigüedad, pues fué fundada en el imperio de Constantino, y subsistió abierta al culto cristiano durante la estancia de los moros. Entre los muchos conventos que contaba esta gran ciudad, debemos mencionar á Santo Domingo, erigido por Jaime I el Conquistador, y que ostenta entre otras bellezas dos magníficas capillas denominadas de los Reyes y de San Vicente Ferrer, en donde están sepultados los padres de este santo, y un claustro gótico (3). El Temple, que ocupa el solar del palacio de los reyes moros, que perteneció á los caballeros de aquella orden, y después á los de Montesa, es un edificio suntuoso y de moderna fábrica. La iglesia consta de tres naves y está adornada con columnas corintias. Aqui están establecidos el liceo valenciano y las oficinas de hacienda pública. El Betis, convento de San Pio V, está destinado á hospital militar. En el de monjas de Santa Tecla se conserva in-

(1) Se ven en esta puerta catorce cabezas de piedra, siete de hombres y siete de mugeres, que representan los primeros guerreros que se casaron en Valencia cuando la conquista. Para repoblar la ciudad, cada uno trajo cierto número de doncellas, entre todas trescientas, las que fueron dotadas por et rey, y se casaron todas.
(2) El dia que entró don Jaime en Valencia entregó estas prendas á Juan de Pertina, su caballerizo mayor, que las depositó en la capilla de San Dionisio. Hoy son propiedad del marqués de Malferit, descendiente de aquel.
(3) Está ocupado por el parque de artillería y la capitanía general.

miércoles, agosto 01, 2012

Viage ilustrado (Pág. 670)

El camino real que conduce desde Murviedro á Valencia es vistoso en estremo, pues atraviesa un bellisimo pais cubierto de lindos pueblos y variedad de producciones, como trigo, maiz, seda, algarrobas, alubias, alfalfa, babas y aceite. La primera población que se encuentra es Rafel–Buñol, que dista legua y media de Murviedro y muy cerca de la que pasa la carretera, luego Masamagrell, lugar de 1,207 habitantes, con una parroquia y un hospital, y que ya pertenece á la hermosa huerta de Valencia. Este territorio, que es propiamente un delicioso vergel, comprende una estension de tres leguas de longitud y un cuarto de latitud, limitado por el Mediterráneo y por una serie de altos montes, y ocupada por sesenta y dos pueblos, multitud de alquerías y barracas y 72,209 habitantes. El clima es en estremo dulce y benigno en todo el año, y la continua aplicación de los industriosos labradores, le hacen ser de los paises mas risueños y fértiles de Europa, asombrando al viagero que en tan corto espacio pueda subsistir población tan crecida. Sobre todo es pasmosa la economía y distribución de las aguas de riego, que provienen de las grandes acequias, que en número de ocho construyeron los moros en el siglo X. Para entender en los negocios relativos al riego existe un tribunal llamado de Aguas, compuesto de síndicos que nombran los pueblos, y que se reúnen por una antigua costumbre, todos los jueves á la puerta de la catedral. En estos juicios patriarcales no pueden mezclarse ni escribanos ni abogados, y las sentencias se ejecutan desde luego sin apelación. Las referidas ocho acequias toman el agua del rio Turia ó Guadalabiar, y de ellas se derivan una porción de canales ó acequias mas pequeñas. Déjase a la izquierda, y muy inmediato, el lugar de Emperador, y se pasa luego por el de Albalat dels Sorells, fundado por los moros, y cabeza de un condado que poseen los descendientes de mosen Tomás Sorells, que lo obtuvo en 1481, por Bon–repos (Buen reposo), á la derecha del barranco de Carraixet, por Tabernes Blanques, y Campanar, lugar compuesto de trescientas casas con una parroquia, donde se venera en una suntuosa capilla, la devota imagen de Nuestra Señora, que se dice hallada debajo de tierra en el siglo XVI, y en honor de la que se celebra una concurrida romería, dos ermitas y l614 habitantes. Después se pasa por el suntuosísimo monasterio de gerónimos, de San Miguel de los Reyes, que próximo á su ruina por el abandono en que se halla, y habitado solamente por algunas familias pobres, merece aqui un recuerdo. Fué edificado en 1538 (1) por el infante de Aragón, don Fernando, duque de Calabria y virey de Valencia, y su esposa doña Germana de Foix. Los arquitectos fueron primero Alfonso de Cobarrubias y Vidaña, y luego Juan Barreda y otros, que dieron á esta fábrica un aspecto tan suntuoso y magnífico, que fue digna del nombre que se le dio de Escorial valenciano. El frontispicio principal de la iglesia, que tiene 70 pies de altura, se compone de tres cuerpos y está flanqueado de dos torres, y el interior está adornado con pilastras de orden compuesto. Debajo del altar mayor, que es de muy buenos jaspes, están en panteón subterráneo los restos de los fundadores. El cimborio, la escalera principal y el claustro son dignos de la atención del artista, y este último es muy semejante al llamado de los Evangelistas en el Escorial. Poseia bellas pinturas y una selecta biblioteca. En seguida recorriendo de uno á otro estremo la estensa calle de Murviedro, penetremos en la hermosa ciudad del Cid por la antigua y suntuosa puerta de Serranos (2).
Es tanto lo que hay que decir de esta célebre y grandiosa población bajo todos aspectos, que era necesario consagrarle numerosas páginas; mas conformándonos con las dimensiones de esta obra, solo haremos una breve reseña de lo que encierra de mas notable, dando principio por su interesante historia.
Remóntase el origen de Valencia á los tiempos primitivos, y siempre se la conoció con el mismo nombre. Fué visitada por los fenicios y griegos que comerciaban en estas costas, y el grande Amilcar la subyugó con lo restante de este pais, denominado entonces Edetania. Pasó después al dominio de los romanos, y el cónsul Décimo Junio Bruto, que gobernaba á España, la donó con los campos cercanos, el año 13 antes de Cristo, á los soldados que habían hecho la guerra á las órdenes del famoso Viriato. En las guerras de Sertorio los valentinos, asi como los demas edetanos, se decidieron por aquel bizarro caudillo y en contra de los romanos, pero estos quedaron vencedores en una batalla que se dio á la orilla del Turia. Poco después fué esta ciudad elevada á la gerarquia de colonia con los privilegios de Lacio, con motivo de establecerse en ella muchos veteranos del ejército romano y tomó el nombre de Colonia Julia Valentia. Fué sin duda una de las primeras poblaciones que abrazaron el cristianismo, y de las ennoblecidas con silla episcopal. A mediados del siglo VI se celebró aqui un concilio, y en el siguiente fué desterrado á esta ciudad el príncipe San Hermenegildo por orden de su padre Leovigildo. A la entrada de los moros, Valencia (estos la llamaban Valentolat) formó parte del pequeño reino independiente que obedecía al godo Teudimero; pero luego quedó bajo el poder de los invasores, y fué uno de los mas principales waliatos ó gobiernos. En 822 fué sitiada por haber tomado el partido de Abdacá el Balendi (el Valenciano) contra el emir de Córdoba, su tio, luego formó parte de los estados de Hafsum, y después volvió á pertenecer al califato de Córdoba. En 1021 se erigió el wali de Valencia en emir ó soberano independiente, y su sucesor Abdel–Melek fué desposeído por el emir de Toledo, que se hizo dueño de Valencia en 1065. Los emires de Albarracin, Murviedro, Denia y Játiva, formaron una liga contra los Almorávides, que poseían á Valencia, y organizando un ejército compuesto de moros y españoles, lo confiaron al célebre Cid Campeador. Este valiente caudillo puso sitio á Valencia en 1094, y la conquistó, quedando en ella como gobernador ó wali hasta su muerte, ocurrida en 1101. Los cristianos condujeron, su cadáver a Cardeña. El año 1144 volvió esta ciudad á ser capital de un reino, que conservó su independencia hasta 1238, en que fué cercada por el valeroso don Jaime I el Conquistador, rey de Aragón. Cuatro meses duro el asedio, y el 28 de setiembre del

(1) Antes había en este sitió un pequeño monasterio de bernardos.

(2) Había aquí antiguamente una puerta denominada de Sagunto, y en 1365 se reedificó con la magnificencia y fortaleza que hoy tiene, con objeto de aumentar las defensas de la ciudad en la guerra que á la sazón se sostenia contra Pedro el Cruel, rey de Castilla.



domingo, julio 29, 2012

Viage ilustrado (Pág. 669)

Puerta de Serranos en Valencia

y seis palmos, y el menor trescientos veinte y seis, como el Circo Máximo de Roma. Murviedro es poblacion, casi en su totalidad, agricultura, contando sin embargo algunas fabricas de aguardiente y de lienzos, y varias tiendas. Celébrase en ella un mercado semanal y una feria cada año. El puerto (l) que, se halla a bastante distancia de la villa, es poco concurrido de buques por la escasa seguridad que ofrece el fondeadero. Esta villa es cabeza de un partido, que se compone de seis villas, veinte y seis lugares y una aldea.
Alfonso de Lizana, noble y anciano caballero aragonés, fué uno de los favoritos guerreros del esforzado Jaime I. Al apoderarse este monarca de la antigua Murviedro, arrojando para siempre á los moros que la ocupaban, dejó á Alfonso por su alcalde ó gobernador. Era su única hija y heredera la bellísima Berenguela, joven no menos sobresaliente por su hermosura que por sus virtudes y habilidades; la que entre la multitud de paladines que aspiraban su mano, distinguía á Jorge de Moncada, uno de los mas amables y valientes. Tenia éste un hermano mayor muy semejante á él en el rostro, pero no en el alma, que también estaba enamorado de Berenguela, y se llamaba Armengol. Alfonso de Lizana, verdadero caballero de la edad media, veía con dolor casi estinguida su noble raza por falta de un hijo varón, y asi quiso al menos que Berenguela diese nietos valientes, é hizo publicar á son de trompetas, que no seria esposa sino del guerrero mas famoso, que antes de obtener su mano habia de acometer una arriesgado empresa. Era esta no menos que llegar hasta Jerusalen, dar muerte en combate singular á tres sarracenos y traer á España sus cabezas. Entre todos los amantes de Berenguela, solo se decidieron á marchar á la Tierra Santa, Jorge de Moncada y su hermano y rival Armengol. Embarcáronse para Genova, y allí se incorporaron á un cuerpo de cruzados que iban á rescatar el Santo Sepulcro. Distinguióse Jorge desde los primeros dias, y bien pronto conquistó con su valerosa espada el sangriento trofeo que el padre de su amada le habia señalado por precio de su dicha. Disponíase ya á regresar á España, cuando un page de su hermano vino á traerle de parte de éste un cartel de desafio en que le prevenía fuese acompañado de su escudero á un bosquecillo de palmeras que se veia no lejos del campamento, pues deseaba disputarle la caja que encerraba las tres cabezas de los sarracenos, antes que con ellas se ausentase y fuese dueño de Berenguela. Acudió Jorge en el momento á la cita, y al llegar al sitio designado se vieron rodeados, tanto él como su escudero, de varios asesinos que el pérfido Armengol tenia prevenidos. Quisieron defenderse los recien llegados, mas hubieron de ceder bien pronto al número de contrarios y cayeron traspasados de heridas. Muy pronto fueron despojados los cadáveres de sus armas y vestidos, y allí abandonados á las garras de las fieras del desierto.
Una tarde que Berenguela, acompañada de sus camareras, se paseaba á la ribera del mar, divisó con duda, y luego con inesplicable alborozo, acercarse á velas tendidas un bagel, en cuyo árbol mayor se veia un blanco estandarte que contenia las armas de Aragón y las de Moncada. A los pocos instantes vino á postrarse á sus pies el enamorado paladín, y Berenguela le dio á besar sus blancas manos. Muy pronto se hicieron los preparativos de los desposorios y llegó por fin este suspirado dia. El cortejo de los novios que debia acompañarlos hasta la iglesia era muy lucido y numeroso, pues se componía de la flor de los conquistadores de Valencia. Berenguela ricamente vestida cabalgaba en una blanca hacanea, cuyas riendas de seda y oro llevaba su mismo padre, y multitud de juglares, saltadores y trovadores marchaban delante entonando cantos al compás de laudes, rabés, albogones y guitarras moriscas. Habíase ya comenzado la sagrada ceremonia, y al decir el sacerdote, «Jorge de Moncada, queréis por esposa á Berenguela de Lizamn,» se alzó un rumor en el templo que la interrumpió. Un árabe, con el trage de su pais, rompió por entre la multitud, y apoderándose con inesplicable osadía de la mano de Berenguela, dijo con voz robusta: «Si quiero.» Fácil es de conocer la sorpresa de los circunstantes. El primer desposado logró huir y desaparecer sin que nadie lo estorbase; Berenguela se desmayó, y solo después de calmarse la confusión producida por tan estraño accidente, pudo aclararse todo. Jorge, al caer traspasado por los puñales de su pérfido hermano, no quedó muerto. Un árabe que acertó á pasar por aquel sitio, notando que alentaba todavía, vendó sus heridas y colocándolo en su caballo lo condujo á su tienda. Allí se restableció muy en breve, y con vestidos que le dio su generoso huésped, pudo regresar á Murviedro, llegando á tiempo de estorbar que el impostor Armengol le robase su nombre y su esposa. En cuanto á éste no se volvió á saber de él.

(1) Es un lugar compuesto de cuatro edificios, llamado el Grao de Murviedro.







viernes, julio 27, 2012

Viage ilustrado (Pág. 668)

Castellón de la Plana

habiéndose éste dirigido á Valencia, fué rechazado y volvió á refugiarse á Murviedro, donde permaneció detenido por una larga enfermedad. Después de haberse ausentado sufrió este pueblo un nuevo sitio por el rey de Aragón, que lo tomó por capitulación. En las turbulencias que promovieron en este reino los agermanados, Murviedro se pronunció en favor de estos. Derrotados por el duque de Segorbe cerca de Almenara, y atribuyéndose aquel desastre á un maestre de campo llamado Cárlos Siso, fué éste muerto á lanzadas por los habitantes de Murviedro. En la guerra de la independencia, el mariscal Suchet sitió la plaza de Sagunto (1) con 22,000 hombres, y quiso apoderarse de ella por sorpresa. El digno gobernador don Luis Andriani se aprestó esforzadamente a la defensa, aunque no tenia á sus órdenes mas que 2,000 hombres bisoños, les habló con energía las antiguas glorias de los saguntinos invitándoles á imitarles. No fueron infructuosas estas palabras, pues los franceses, que entre las tinieblas de la noche (28 de setiembre de 1811) venian al asalto, fueron recibidos á bayonetazos, y después de un terrible y sangriento combate, tuvieron que cejar á la bravura de los defensores dejando el monte cubierto de muertos. En el mes siguiente volvió Suchet con nuevas fuerzas sobre esta plaza; al principio fué de nuevo rechazado, perdiendo mas de 500 hombres, pero al fin se apoderó de ella por medio de una honrosa capitulación.
Murviedro es en el dia una villa compuesta de mil cuatrocientas cincuenta y dos casas repartidas en noventa y tres calles y siete plazas, y habitada por 5,349 almas. La parroquia de Santa María es un edificio de ciento noventa y ocho palmos de largo, ciento setenta y dos de ancho y ciento de altura, con tres naves y siete capillas. Se empezó á construir en 1334 y es su arquitectura corintia. Su clero se compone de dos vicarios y veinte un beneficiados. La otra parroquia, titulada del Salvador, es hijuela ó anejo de la anterior y el edificio, que contiene cinco capillas, es muy antiguo. Hubo dos conventos de religiosos; el de San Francisco, cuya iglesia está abierta al culto, y que está destinada á casa de ayuntamiento, escuelas públicas y cuartel, y el de Trinitarios edificado sobre el solar del templo de Diana. Aun existe uno de monjas y siete ermitas. Hay un pequeño teatro, un hospital de caridad y una caja de ahorros. El castillo, ó sea plaza de Sagunto, es una fortaleza irregular, pero de grande estension, pues tiene un cuarto de hora de largo. Ocupa la cima de un monte que tiene de altura ciento cuarenta y ocho varas y conduce á él una cómoda carretera. Se compone de cinco plazas, separadas unas de otras por sus respectivas murallas, denominadas Almenara, Isabel II, Hércules, Ciudadela y Dos de Mayo, que contienen los almacenes, cuerpos de guardia, capilla, cuarteles, algibes, prisiones, cantinas, horno, repuestos de pólvora y pabellones. El gobernador de esta fortaleza es siempre un brigadier, que tiene á sus órdenes el estado mayor correspondiente, y una guarnición que en tiempo de paz suele ser de dos compañías de infantería y una sección de artillería. Hay también algunos presidiarios. Las murallas que forman este gran castillo pertenecen á todas épocas, existiendo restos de los saguntinos, romanos, moros, etc., etc. Muchísimas son las antigüedades que aun revelan la importancia que en otros tiempos gozó esta población. Sin detenernos á describirlas lápidas con inscripciones, las estatuas, monedas de varios metales, mosaicos, etc, que aquí se encontraron, dedicaremos algunas palabras al famoso teatro de Sagunto, que se conservó casi entero hasta 1808, en que se destruyó mucha parte. Su situacion es al pie del castillo, y dando vista á un delicioso paisage, y está construido de piedra azulada. El espacio de los espectadores ocupa treinta y tres gradas, las primeras estaban destinadas para los senadores, las siguientes á los patricios ancianos, luego para los jóvenes, y las restantes para los plebeyos. El frontispicio tiene de estension cuatrocientos setenta y cuatro palmos y la parte destinada á la orquesta sesenta y cuatro. Se calcula que cabrían en este magnífico teatro doce mil personas. Ignórase la época de su construcción, atribuyéndose generalmente á los griegos, aunque otros designan á los Escipiones. También existen á la orilla del rio Palancia, y detrás del convento de la Trinidad, algunos vestigios del circo, que era en forma de elipse, cuyo eje mayor tenia mil veinte

(1) Este glorioso nombre histórico conserva el castillo de Murviedro, que corona el monte en cuya falda está la villa.

miércoles, julio 25, 2012

Viage ilustrado (Pág. 667)

está sostenido por un vicario y treinta beneficiados. También merecen consideración la iglesia de la Sangre de Cristo, la casa de ayuntamiento, el palacio del obispo de Tortosa, y el hospital civil. Hay en Castellon una parroquia, dos anejos, cuatro conventos que fueron de frailes, dos de monjas, diez ermitas, una casa de beneficencia, una de huérfanos, un hospital, un teatro, una plaza de toros, un instituto de segunda enseñanza, una escuela normal, tres mil trescientas casas y 16.952 habitantes. Esta ciudad es cabeza de una provincia compuesta de diez partidos judiciales, tres ciudades, setenta y ocho villas, sesenta y un lugares y veinte y dos aldeas, y también de un juzgado de primera instancia, formado por una ciudad, cinco villas y dos lugares. Celebra dos ferias al año, y dos mercados cada semana. Después de Castellón se pasa por el puente de Villareal, que es magnífico, de sillería y de trece ojos, edificado en tiempo de Cárlos III, y á la media hora, por la villa de aquel nombre. Dista solamente una legua de Castellón, y tiene 8.207 habitantes, una parroquia titulada Santiago, de fabrica del siglo pasado, dos conventos que fueron de religiosos, en la iglesia de uno de los cuales se ve el cuerpo de San Pascual Bailón, cinco ermitas y un hospital. Es cabeza de un juzgado.
Después de Villareal se llega á Nules, que dista dos leguas. Este pueblo, que aun conserva sus antiguas murallas y torreones, tiene una iglesia parroquial (San Bartolomé), cuatro capillas, un hospital pequeño, un convento que fue de frailes, un palacio de los condes de Castellón y 2,873 almas. Es también capital de un partido judicial, que comprende ocho villas y un lugar. A las dos leguas y media de Nules se encuentra la villa de Almenara, último pueblo de la provincia de Castellón, y que cuenta 1270 habitantes, del que no podemos dejar de mencionar sus antiguos recuerdos históricos. Debióse su origen ó un templo de Venus Afrodisia, que aquí edificaron los saguntinos. A este lugar se retiró en varias ocasiones el famoso Viriato, y en el mismo venció por sorpresa este valiente caudillo á Plautio, general romano, que venia en su seguimiento, y también á algunos habitantes de Segorbe en tanto celebraban un sacrificio. Después que el templo Afrodisio se arruinó, se alzo en su solar una elevada atalaya que los moros llamaron en su lengua Almenara, que después se comunicó al pueblo que a su inmediación se edificó. Don Jaime I se hizo dueño de Almenara en 1238, y en 1276 la vendió con título de condado á Juan Prochita. En sus cercanías tuvo lugar una porfiada batalla entre el duque de Segorbe y los germanados de Valencia (que fueron vencidos) el año 1521. Hállase después el valle de Sego ó Valletas de Sagunto, terreno de los mas amenos y frondosos, y en el que están los lugares de Santa Coloma y Benicalaf, por donde se pasa, y en seguida se entra en Murviedro, que ocupa el lugar de la célebre y famosísima Sagunto, de nombradía eterna en la historia del mundo. Débese su origen á los griegos zazintios, de donde vino el nombre, que edificaron para que sirviese de punto de apoyo al activo comercio que hacían en estas costas en compañía de los fenicios. Desde luego tomó este pueblo el mayor incremento, y fundó en el pais cercano varias colonias, como Olba, Artana y Onda. Los saguntinos se contentaron con esto, sino que usurparon varios territorios á los turboletas ó turbitanos, y á los beribraces, lo que dio origen á largas guerras entre unos y otros. Al aparecer los cartagineses en este pais, la ciudad de Sagunto, con objeto de conservar su libertad, buscó la alianza de los romanos, que la aceptaron con gusto, y en el tratado que acordaron con aquellos sobre los países que debían conquistar en Esña, quedó convenido que esta ciudad seria respetada en su independencia. Sin embargo, el ambicioso Annibal, al encargarse del mando de la España cartaginesa, deseando romper con los romanos, á quien odiaba desde su niñez, á pretesto de favorecer á los turboletas emprendió la renombrada guerra saguntina, que fué el principio de la segunda Púnica. A pesar de las reclamaciones de los legados de Roma, Annibal, á la cabeza de 150,000 hombres, vino á sitiar á Sagunto, y la embistió por tres partes á la vez. Los saguntinos, no solo defendían su ciudad con un valor increíble, sino que en sus repetidas salidas rechazaban á los sitiadores hasta sus trincheras, aun después de abierta ya la brecha, quedando en una de ellas herido el mismo Annibal. Disputábase el terreno palmo á palmo, derribando muros los cartagineses, y reemplazándolos con otros improvisados los saguntinos, aunque perdiendo siempre terreno, por la enorme desigualdad del número de combatientes. Fallando ya los víveres, Aleon y Alorco, personas principales de la ciudad, queriendo salvarla, se presentaron á Annibal para tratar de capitular; pero este soberbio guerrero solo les ofreció condiciones irritantes que los saguntinos rechazaron con indignación, y en tanto el senado deliberaba, una gran multitud de ciudadanos amontonando todas sus joyas y muebles mas preciados en la plaza pública, formaron con ellos una inmensa hoguera (1), á la que se arrojaron gustosos los mas. En tanto lograron los sitiadores abrir una nueva brecha y penetrar por ella, por falla de defensores, y pasaron á cuchillo á casi todos los que encontraron aun vivos, reservando unos pocos que quedaron por esclavos de la soldadesca. Tuvo lugar este célebre acontecimiento el año 219 (antes de Cristo), habiendo durado el sitio ocho meses. La guarnición cartaginesa, que quedó en custodia de las ruinas de Sagunto, fué arrojada de ellas por los Escipiones cinco años después de la catástrofe. Entonces fué cuando se reedificó esta noble ciudad, y fué ornada con magníficos edificios y monumentos, y recobró su antiguo comercio y poderío, concediéndose á sus habitantes el derecho de ciudadanos romanos y el de batir moneda. Era en esta población por aquellos tiempos, de grande importancia la industria de fabricar vajillas de barro, muy estimadas en Roma. Cerca de la nueva Sagunto se dio una terrible batalla entre Pompeyo, Metelo y Sertorio. En la irrupción de los bárbaros del Norte se cree volvió á ser destruida, pero se restauró al poco tiempo con el nombre de Murviter, degeneración de Murus–Vetus, ó sea Muro Viejo, de donde se deriva el nombre que hoy la distingue. El wazir ó gobernador moro de esta población, dependía del walí de Valencia, y cuando este se declaró emir ó rey independiente, Murviedro formó parte de sus estados. El valeroso don Jaime I de Aragón se hizo dueño de este pueblo arrojando á los moros en 1238. Posicionados en Murviedro los partidarios de la Union, se retiraron á la llegada de Pedro IV el Ceremonioso el año 1347. En 1363 la tomó Pedro el Cruel, rey de Castilla, y

(1) La esposa de uno de los mas valientes saguntinos llamado Murro, fué la primera que se arrojó á las llamas.





lunes, julio 23, 2012

Viage ilustrado (Pág. 666)

de Aragón Alfonso V. Durante la guerra de sucesión Peñíscola se decidió por Felipe V, y fué por lo mismo sitiada por los parciales de la casa de Austria cerca de dos años. En este tiempo se distinguieron por su valor los sitiados, que fueron recompensados con varias mercedes por el vencedor. También fué sitiada y tomada por capitulación por dos veces en la guerra de la independencia, una por los españoles y otra por los franceses, y la misma suerte tuvo en 1823. Poco ofrece de notable esta ciudad, si se esceptuan los recuerdes históricos que acabamos de mencionar. El castillo que ocupa la cúspide del peñasco, y que sirvió de morada al papa Luna, es un edificio de sillería de 700 pies de circuito y 70 de elevación; está en el dia destinado á cuartel, y en él se aloja la guarnición de Peñíscola, que suele constar de dos compañías. Atribuyese su construcción á los templarios y en la guerra de la independencia sufrió bastante su fábrica. Las calles son angostas y tortuosas, y las casas, que son en general de pobre construcción, se resienten aun de los proyectiles franceses de la guerra de la independencia. Se distinguen la consistorial y la que sirve de habitación á los gobernadores, que está también bastante maltratada. En la iglesia parroquial, que tiene la advocación de la Natividad de la Virgen, nada hay que merezca mencionarse mas que la capilla de la Comunión. Hay en la ciudad dos ermitas, una de las que titulada la Virgen de la Ermitaña, es bastante regular, y un paseo llamado del Ruiseñor que rodea una hermosa huerta. Las fortificaciones visten el gran peñasco que sirve de cimiento á la ciudad (1), y dan á ésta la consideración de plaza fuerte de segundo orden, que es gobernada por un brigadier con un mayor de plaza y tres ayudantes. Como tal plaza, tiene varios almacenes de víveres, proyectiles y pólvora, y también dos algibes en el castillo. La población de Peñíscola consta de 1.891 almas, y su puerto ó fondeadero no es concurrido por el poco abrigo que en él encuentran las embarcaciones.
Alcalá de Chisvert se compone de novecientas diez y seis casas, y tiene 4,954 habitantes. Sus notabilidades artísticas son la parroquia, que tiene el título de San Juan Bautista, de buena arquitectura, de gusto moderno, con hermoso frontispicio y torre (2), un convento que fué de franciscanos descalzos, el antiguo palacio de la Encomienda y el del marqués de Villorés. También hay un hospital y dos buenas posadas ó paradores. En el mismo solar de esta población existió en los tiempos antiguos una ciudad llamada Hilactes. Los moros la llamaron Gilvert, y le añadieron el nombre genérico de Alcalá, que en árabe significa la fortaleza ó castillo. La conquistó por disposición del rey don Jaime I, el maestre de la orden del Temple Hugo de Folcarquer, en cuyo dominio quedó, hasta que estinguida aquella, pasó al de la de Montesa.
Torre–Blanca, es una villa de 1,791 almas: por la villa de Cabanés (la Ildum de otro tiempo), pasaba una calzada de los romanos, en cuyas cercanías existe un arco de triunfo, erigido sin duda para eternizar la memoria de alguna célebre batalla (3) ú otro suceso notable. El Desierto de las Palmas, es un territorio que merece una ligera memoria; tiene de estension como media legua en todas direcciones, y está compuesto todo él de picos mas ó menos elevados, en los que se ven muchos hundimientos y escavaciones naturales por la poca solidez del terreno, surcado también con varios manantiales. Este terreno fué desde largó tiempo habitado por los religiosos carmelitas, cuyo convento estuvo situado en dos distintos parages. Eran muy austeros y queridos en el pais por los beneficios que hacían, y por esto las autoridades de Castellón, solicitaron del gobierno se conservase cuando la supresión de las órdenes monásticas. Accedió aquel, aunque con la condición de que los religiosos vistiesen la ropa clerical, y asi se verificó, subsistiendo aun la comunidad, aunque reducida. En todo el ámbito del desierto se ven varias ermitas, á las que se retiraban aquellos buenos religiosos en ciertas épocas. En el fertilísimo y bello territorio regado por el Mijares, se encuentra lodo género de producciones. En él se alza la ciudad de Castellón.
Esta población, que es de bastante antigüedad, y que estuvo edificada en otro tiempo en la bajada del monte inmediato, fué conquistada á los moros por Jaime I, en 1233. El nombre que la distingue viene de un gran castillo que la defendía. El año 1244 fué donada al monasterio de San Vicente de Valencia, el de 1357 por el rey Pedro IV á Enrique, conde de Trastamara, y el de 1368 al infante don Martin, que llevaba el título de conde de la Plana. Los habitantes se opusieron á esta merced exigiendo el cumplimiento de la promesa que les hiciera el mismo rey Pedro IV, de no enagenar nunca esta población de los estados de la corona. Pronunciada Castellón por los que defendían el privilegio de la Union, y sosteniéndose aun después de sojuzgada Valencia, envió el rey contra ella á don Pedro Boit con 10,000 hombres y 600 caballos. Aunque los castellonenses se defendieron vigorosamente, la villa fué tomada por asalto, y los vencedores usaron bárbaramente de su triunfo, degollando á unos y ahorcando á otros. En este último género de suplicio murió también en Castellón el año 1520 uno de los gefes de la Germania llamado Estellés, que habia sido apresado en Oropesa. En la última guerra civil figuró mucho también esta población. Han nacido en Castellón varios hombres ilustres, entre ellos el distinguido pintor Ribalta. El escudo de armas consiste en los cuatro palos de Aragón, y encima un castillo con tres torres. El aspecto de esta ciudad es bastante agradable; pues sus calles son generalmente anchas, largas y rectas. También las plazas son espaciosas. Los edificios públicos no son de grande importancia. Sin embargo, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, y cuya fabrica data del siglo XIV, es bastante regular. Tiene una nave, siete capillas, algunas con buenas pinturas, y en parte pertenece al género gótico. La torre está algo separada de la iglesia, y su elevación es de 163 pies. El culto

(1) Una parte de las antiguas murallas, y que aun está en uso, fué edificada por Pedro de Luna; en ella se conservan restos de una torre que fué casi arrasada en la guerra de la independencia, y que lleva el nombre de Torre del papa Luna.
(2) Pertenece á la orden de Montesa v está servida por un rector, siete beneficiados y otros clérigos.
(3) Está formado de sillares de marmol pardo. Tiene de luz diez y ocho pies, de altura veinte y cuatro y tres y medio de espesor. El estado de conservación en que subsiste es verdaderamente admirable al cabo de veinte siglos que habrán corrido desde que se edificó. No tiene inscripción alguna, pero ostenta un escudo de armas del reino de Valencia, puesto allí de poco tiempo á esta parte.

viernes, julio 20, 2012

Viage ilustrado (Pág. 665)

Extremadura. Cuando la invasión de los moros, una gran parte del territorio valenciano, formó el reino ó estado del godo Teudimero, que subsistió poco tiempo para venir á parar bajo la dominación de aquellos, que hicieron de Valencia uno de sus principales gobiernos ó waliatos. El aventurero Hafsum se hizo dueño de este pais en 887, y en 1012 Abd-el-Aziz, nieto del célebre Almanzor, le erigió en reino independiente, que después se reunió al de Toledo. Los emires de Murviedro, Játiva y Denia, coaligados con el rey de Albarracin, formaron un ejército que dieron á mandar al célebre Cid Campeador, para arrojar de Valencia á los Almorávides, lo que tuvo efecto, quedando este famoso adalid cristiano de wali de aquella ciudad en 1094. Volvió á levantarse este estado en reino el año 1144, y asi subsistió hasta 1237 que fué conquistado por Jaime I de Aragón, y se incorporó en la monarquía de este nombre. Pedro el Cruel, rey de Castilla, en sus guerras con Pedro el Ceremonioso, causó bastantes vejaciones al reino de Valencia, donde vino aquel mandando sus tropas. En 1479 se reunió este estado á la corona de Castilla, que desde entonces puso en él un virey que gobernaba según los antiguos fueros y leyes del pais. En tiempo de Carlos I, padeció bastante por la desastrosa guerra llamada de las Germanías, que no era otra cosa que una repetición de las comunidades de Castilla. También se vió Valencia devastada por la violencia que se hizo á los moriscos en tiempo de Felipe III, para que abandonasen su religión, y la espulsion de los mismos redujo casi á un yermo este bello territorio. En la guerra llamada de sucesión, sus habitantes, á ejemplo de Cataluña y Aragón, se decidieron por el archiduque, y asi hubieron de sufrir las consecuencias del vencimiento. La batalla de Almansa decidió aquella porfiada contienda, y todo el reino, escepto Alcira, Alcoy y Játiva, que se resistieron aun bizarramente, cayó en poder de Felipe V. Este despojó á los valencianos de su legislacion particular, y los sujetó á la de Castilla. También en la guerra de la independencia, y en las contiendas políticas y guerra civil, que sucedieron á aquella, tocó una gran parte á este reino; pero estos cercanos sucesos son demasiado conocidos de todos para detenernos á describirlos.
La villa de Vinaroz está situada en terreno llano á la orilla del mar. Sus alrededores producen frutas, legumbres, cáñamos, vino y aceite. También se cria en ellos ganado lanar y cabrio, y caza menor. La iglesia parroquial, titulada de la Asunción, es un bello templo de una nave con una bonita fachada de tres cuerpos, y veinte y tres altares. Pertenece á la orden de Montesa, y sirven en ella el culto un vicario y diez y ocho beneficiados. Están también abiertas las iglesias de los conventos de franciscos y agustinos, en las que no vimos cosa notable, y dos capillas ó ermitas dentro de la población y otras dos en las afueras. Hay también un lindo teatro que puede contener hasta quinientas personas, un paseo adornado con árboles y flores, y dos juegos de pelota. La casa consistorial es de bastante estension, y en su sala de sesiones están escritos los nombres de los hijos de Vinaroz que fueron muertos por los carlistas en la acción de Alcanar el 18 de octubre de 1835. Tiene esta villa un hospital de caridad, y celebra mercado los lunes. Las principales calles son, la del Socorro, la Mayor y la de Valencia. Las casas son en su mayor parte aseadas, cómodas, y de bella apariencia, con buenas azoteas y jardines. Hay fábricas de aguardiente y de toneles, y un buen astillero para la construcción de buques. Vinaroz es cabeza de distrito marítimo y de un partido judicial que comprende una ciudad, dos villas y tres lugares, y cuenta de población 9,341 almas. A poca distancia de Vinaroz, y á un cuarto de legua del mar, se halla la villa de Benicarló, que es de fundación árabe como indica su nombre, y fué conquistada por los valientes aragoneses. El rey don Jaime la concedió carta puebla con grandes franquicias y mercedes el año de 1236. Pasó después al señorío de la orden de Montesa, y en razón á haber rehusado tomar parte en los disturbios de la Germanía, y de servir en aquella ocasión al emperador Carlos V con doscientos hombres, fué favorecida con nuevos privilegios, entre ellos el título de villa. Entonces sufrió también un sitio por los germanats ó agermanados, que no pudieron tomarla. En la última guerra civil estuvo igualmente sitiada por el gefe carlista el Serrador, y en 1838 por Cabrera. Después de una de las defensas mas obstinadas y gloriosas, Benicarló se entregó por capitulación, quedando prisioneros sus válientes nacionales. Tiene esta villa una buena iglesia parroquial de fábrica moderna (San Bartolomé), y con bella torre, cuyo edificio padeció mucho en el sitio de que acabamos de hablar; otra iglesia que perteneció al convento de alcantarinos y que permanece abierta; tres ermitas, un hospital, un juego de pelota, cuatro fábricas de aguardiente y tres tahonas. El número de habitantes es de 6,060. Las armas de la villa consisten en la cruz de Montesa entre dos cardos. La muy antigua ciudad y plaza de armas de Peñíscola se llamó Tyrichcœ, y se cree fundada por los tirios, que la impusieron aquel nombre en memoria de su patria y por su posición particular, pues Tiro quiere decir peñasco. Amilcar Barca aumentó y fortificó esta población, que Diodoro llamó Acra-Leuke (Peña blanca), y Estrabon, Cherronesos (Peña aislada), y en ella estableció su centro de operaciones. Su hijo, el célebre Annibal, juró sobre el ara de Saturno en esta ciudad, un odio eterno á los romanos, cuando solo contaba nueve años. Dejando aqui Amilcar parte de su ejército y los elefantes, fué á sitiar la ciudad de Elice (hoy Belchite); pero fué vencido y muerto por los celtíberos. Sus dos hijos y Asdrubal, con los restos de sus tropas, vinieron á acogerse, á Acra-Leuke, donde aquel fué proclamado por gefe del ejército.
En los primeros años del cristianismo se reunieron aqui algunos discípulos de Santiago en forma de concilio; pero fueron martirizados por Aleto, presidente de este pueblo, nombrado por Nerón. Cuando la entrada de los moros en 718, también sufrieron el martirio la prelada y monjas de un convento de San Agustín. Aquellos dominaron á Peñíscola hasta 1234, en que fueron arrojados por el rey don Jaime el Conquistador, quien dio el señorío de esta ciudad á la orden del Temple. Pasó luego al de la orden de San Juan y después al de la de Montesa. El gran maestre de esta última donó la ciudad de Peñíscola al célebre cardenal aragonés don Pedro de Luna, que se llamaba pontífice con el nombre de Benedicto XIII. Este, acompañado de varios cardenales, obispos y otros dignatarios de la Iglesia, que seguían su partido, se retiró en 1415 al castillo de esta ciudad, en donde fijó su residencia y legislaba como papa hasta que murió en enero de 1423. En su testamento dejó esta ciudad á la silla apostólica, y el papa Martino V la cedió al rey

miércoles, julio 18, 2012

Viage ilustrado (Pág. 664)


Valencianos

otra boca del Ebro, la torre de San Juan, la Rápita ó San Cárlos, las casas de Alcanar y el rio Cenia, que divide á Cataluña de Valencia, La bellísima porción del territorio español, conocida con este nombre, lleva el titulo de reino por haberlo sido efectivamente durante la dominación sarracena. Ocupa una estension de seiscientas cincuenta y una leguas cuadradas y confina al N. con Cataluña, el mar Mediterráneo al E., el reino de Murcia al S., y Castilla la Nueva y Aragón al O.; comprende las tres provincias de Castellón, Valencia y Alicante, un arzobispado, dos obispados, cuarenta y dos partidos judiciales, diez ciudades, doscientas cinco villas, trescientos sesenta y cuatro lugares, veinte y dos aldeas y 956,740 habitantes. Los lindes de este reino están señalados por montañas, y en su interior también hay muchos y elevados montes. Los principales son Peñagolosa (1) que es el mas alto de todos, Muela de Ares, el Tosal, Pico Espadan, Monte–Mayor, el Pico de Chelva, Caroche, Benicadell, Puig–Campana, el Cid y la Sierra de Callosa. Los rios de mas nombres son el Júcar, el Segura, el Mijares, el Palancia, el Bergantes, el Cenia, el Albaida, el Chelva, el Alcoy y el Jalón. Este bello jardín, que tal puede llamarse al reino de Valencia, es riquísimos en producciones; sobresale entre ellas la seda, uno de los grandes elementos de riqueza del pais, el arroz, trigo, cáñamo, maíz, vino, naranjas, limones, sandías, melones, dátiles, granadas y toda especie de legumbres y de frutas. También se encuentran algunos plantíos de grana–cochinilla. El arbolado es igualmente variadísimo, pues se ven olivos, chopos, alamos blancos, algarrobos, plátanos, terebintos, tilos, acacias, nogales, palmeras, cinamonos, fresnos, sauces, llorones, etc , etc. Las industrias principales son la agricultura, llevada aquí á la mayor perfección y la elaboración de la seda. También hay fábricas de lienzos, tejidos de cáñamo, paños bastos y otros artefactos. El comercio marítimo es bastante activo. Los valencianos son vivos, en estremo aseados, laboriosos, afables, francos, religiosos hasta la superstición, volubles, alegres y amantes de los placeres. En algunos parages son inclinados al robo y á usar de la navaja, y no siempre cara á cara con su enemigo. El trage de los hombres se asemeja mucho al de los griegos, y consiste en camisa y calzoncillos cortos y anchos, de lienzo, llamados zaragüelles, media azul, que deja descubierto el pie, alpargatas de cáñamo, sujetas con algunas varas de cinta, faja, pañuelo atado á la cabeza en forma de gorro y manta al hombro. Los dias de ceremonia suelen llevar chaquetas, calzones y montera de terciopelo, ó sombrero grande y faja. Las mugeres son encantadoras, amabilísimas, joviales y de talento, pero se les acusa de poco fieles en el amor. Aunque pertenezcan á las clases pobres visten siempre con elegancia y lujo, camisas guarnecidas de encage, pañoleta cruzada graciosamente sobre el pecho, delantal corto, y varias agujas de distintas formas en la cabeza, constituyen el trago de las aldeanas, que son, como los nombres, muy cuidadosas del aseo. También usan alpargatas atadas con profusión de cinta, y mantillas blancas. La lengua usual en Valencia es el antiguo lemosin, pero sin la aspereza con que lo hablan los catalanes.
Este pais formaba en su mayor parte las regiones denominadas Edetania y Contestania. La primera comprendia las ciudades de Damania, Edeta, Valentia, Sagunto, Sepelaco, Aretalia, Oleastrum, Osikerda, Leonica, Etovisa, Anitorgis, Lassira, Arsi, Bernama, Ebura y Belia. Confinaba con el mar, con la Ilergabonia, la Contestania y la Celtiberia, y pertenecía á aquella parte de España que se llamó Tarraconense. La Contestania abarcaba las ciudades de Cartago Nova, Alonœ, Ilicias, Iaspis, Lucentum, Metaria, Setabicula, Dianium y Sœtabis. Siendo un pais tan fértil y de clima tan apacible, es de creer fuese de los primeros que en España se poblaron. Los fenicios lo visitaron, y los griegos no solo frecuentaron sus costas, sino que fundaron en ellas varias colonias, de las que aun subsisten algunas. Amilcar el Grande conquistó lo que hoy llamamos el reino de Valencia, con sus cartagineses, y á estos sucedieron los romanos. La Edetania abrazó el partido de Sertorio, y cerca del Turia tuvo lugar una reñida batalla, en que los de Pompeyo alcanzaron el triunfo. Los godos, después de largo tiempo, arrojaron de Edetania ó Valencia á los romanos, y a la capital de este país fué desterrado San Ermenegildo por su padre Leovigildo, cuando su primera rebelión. Secundado aquel por los valencianos y algunos griegos, volvió á levantarse, y con un ejército que logró reunir, se dirigió a

(1) Este nombre es adulteración de Peña–Colosa.







sábado, julio 14, 2012

Viage ilustrado (Pág. 663)

la de tres naves y tiene de longitud trescientos trece pies. El retablo del altar mayor es de alabrastro, y pertenece al gusto del siglo XV, en que se construyó. Las mejores capillas son la del Sacramento, ó parroquia, que es toda de ricos mármoles, fundada por el famoso escritor, don Antonio Agustín, arzobispo de Tarragona, y cuyo sepulcro se ve en ella al lado del Evangelio. Ocupa parle del capitolio de los emperadores romanos. La de las Vírgenes contiene la pila bautismal, que es un magnífico baño de mármol encontrado en el palacio de Augusto. Finalmente, es notable la de Santa Tecla, muy recargada de adornos y de mármoles, pero no del mejor gusto, pues es de últimos del siglo pasado. El claustro es un cuadrado cuyos lados tienen de estension sesenta y dos varas, y está adornado con doscientas setenta y ocho columnas de mármol. En él se halla la capilla de Corpus Cristi, donde están en ataúdes de madera los cuerpos del célebre rey don Jaime I el Conquistador, perfectamente conservado y hecho momia, el de la reina, su esposa, y los de otros monarcas de Aragón, traídos de Poblet. Esta catedral es la única parroquia de la ciudad, de la que es anejo la del puerto. El clero que sirve en ella el culto, se compone de un arzobispo (que se titula primado de las Españas, y jamás consintió en reconocer la superioridad del de Toledo), siete dignidades, veinte y dos canónigos, veinte y tres comensales y cuarenta beneficiados. Hay tres convenios de monjas, un beaterío, varias capillas, entre las que la de Santa Tecla la Vieja es la primitiva iglesia de la ciudad, y seis conventos que fueron de religiosos, destinados hoy á varios usos. El palacio arzobispal es un buen edificio, de sesenta varas de longitud, reedificado hace pocos años con gusto y elegancia. El teatro es bastante gracioso y puede contener mil personas. La cárcel existe en un torreón que formaba uno de los ángulos del gran palacio de Augusto, y es llamado en el pais Torre de Pilato, por haberlo efectivamente habitado este famoso juez de Jesucristo, cuando era pretor de la provincia tarraconense, de la que fué promovido á la de Judea. Hay en esta ciudad varios establecimientos de instrucción pública, y entre ellos un seminario conciliar y un instituto de segunda enseñanza, con buena biblioteca y un museo de antigüedades. De beneficencia hay tres, que son: el hospital, un hospicio y casa de huérfanos, y una inclusa ó casa de espósitos. En la ciudad se conservan muchos fragmentos de sus fortificaciones que se atribuyen á los celtiberos, y que se asemejan á construcciones druídicas, pues consisten en grandes peñascos puestos uno sobre otros, aunque guardando alineación y simetría. Las antigüedades de los romanos son en tanto número, que puede decirse es esta ciudad un inmenso museo. Las murallas con que estos fortalecieron á Tarragona, se alzaron sobre las celtíberas; eran sólidas y magnificas y todavía subsisten en varios parages y forman parte del recinto actual. La Rambla es la mejor calle de la ciudad, y sirve de paseo. La plaza Mayor, que es de forma rectangular, ocupa el sitio del circo romano. El puerto es una población nueva y de aspecto contrario al de la ciudad, como que no data sino desde la conclusión de la guerra de la independencia. Compónese de quinientas casas de buena y elegante construcción, de tres ó cuatro pisos, que forman hermosas calles tiradas á cordel de las que son las principales la Mayor, la de la Union y la de Apodaca. De este apellido era un capitán general de Cataluña, que vivía en tiempo de Carlos III, el que concibió la inmensa y magnífica obra del muelle de Tarragona, monumento admirable, que se comenzó en 1,790, y que aun no está terminado, debiendo tener de longitud mil seiscientas varas, y están ya construidas 1,275 que costaron 29.000,000 de reales. El recinto de la ciudad antigua estaba dividido en cinco partes, que eran el Circo, el Palacio de los gobernadores, el Toro, el Capitolio, y los Templos, y en las afueras estaban el anfiteatro, del que hay vestigios, el teatro, los baños, de que también hay restos, y los acueductos. El principal de estos, llamado en Tarragona puente de las Ferreras ó puente del Diablo, tiene su principio cerca de Altafulla, á legua y media de la ciudad. En la parte mas elevada tiene ochenta y tres pies y medio, y se compone de dos filas de arcos, una sobre otra, de arquitectura sencilla y graciosa. Está muy bien conservado y los sillares que lo componen están unidos sin argamasa ni betún. Hay otros dos acueductos, uno de ellos también construido por los romanos, y que aun está en uso, que provee de agua á nueve fuentes públicas y ciento sesenta particulares. La población de Tarragona es de 13,014 almas, su diócesis comprende ciento cincuenta y tres parroquias, y siete obispados sufragáneos; su provincia civil doscientos noventa y nueve pueblos; la marítima un partido y cuatro distritos, y el partido judicial una ciudad, tres villas y diez y seis lugares. En las costumbres de esta provincia encontramos poca diferencia de las otras dos del Principado deque ya hemos hablado. Lo que mas nos llamó la atencion fué las danzas denominadas valencianas, en las que se forman pirámides ó torres de hombres unos sobre otros en número de ocho, y que terminan con un niño de corta edad. El juego de pelota está muy en uso, y la caza de aves por medio de redes, á lo que llaman paran.
Yendo á Valencia embarcado se visita por un instante y se deja atrás el Cabo Salou, que forma un gran mogote de color amarillo y que protege un buen fondeadero defendido por dos balerías y dos torres, la punta y rio de Hospitalet, el castillo de San Felipe, derruido por los ingleses en la guerra de la independencia, y que corona al Coll de Balaguer, monte donde viene á morir en el mar uno de los ramales de la sierra de Prades, el fuerte de San Jorge, el golfo de Ampolla y puerta del Fangal, con una torre de dos cañones llamada de Cabo Roch, la isla Buda, que es rasa, como la mayor parte de esta costa, situada en una de las bocas por donde el Ebro entra en el mar, y que tiene una punta denominada cabo Tortosa, un castillo de madera con cuatro piezas, la punta de la Baña y puerto de los Alfaques (1), donde está la

(1) Este nombre es de origen arábigo, y se interpreta banco, por los de arena que hay allí. Es célebre este punto en la historia por la victoria que sobre la armada de Cneo-Escipion, alcanzó el general cartaginés Himilcon; por el naufragio y muerte de Casio-Longino, propretor de la España Ulterior, cuando huia á Roma con las inmensas riquezas que habia robado á los españoles; por haber fondeado en él Pedro el Cruel, rey de Castilla, y habérsele reunida una armada auxiliar portuguesa, y por el naufragio de varios buques de la escuadra inglesa en 1813. La Rápita, población que está al frente del citado puerto de los Alfaques, era una pobre aldea, hasta que el gran Carlos III, notando su escelente posición para el comercio de Aragón, Valencia y Cataluña, quiso edificar una ciudad con el nombre de San Carlos de la Rápita, pero su muerte le impidió realizar este grandioso proyecto, del que se ejecutó parte, como almacenes, iglesia y cuarteles, que son poco mas ó menos los que constituyen la ciudad, (pues lleva la Rápita este título), que cuenta 919 almas.





jueves, julio 12, 2012

Viage ilustrado (Pág. 662)

castillo, y por Altafulla, antiguamente Palfuriana, y que era descanso de la via romana que conducía desde Arlés á Tarragona, también con un viejo castillo, propio del marqués de Tamarit, y tres torreones, restos de sus fortalezas de otros tiempos. A la derecha se encuentra el antiguo y célebre monumento llamado el Sepulcro de los Escipiones. Es una especie de torreón cuadrado de 28 pies de altura, aunque se deja ver tuvo antes mucha mas, y compuesto de muchos sillares y dos cuerpos. En la fachada que mira al camino hay entalladas dos grandes estátuas en actitud de tristeza. Habia, según se dice, en esta torre, una gran lápida que fué remitida al cardenal Cisneros, y aunque existen algunos restos de inscripción no están legibles. Muy cerca se desenterraron una urna de vidrio con parle del esqueleto de un niño, dos lacrimatorios y una moneda del tiempo de Augusto. Opinan muchos eruditos que este monumento es un cenotafio ó sepulcro vacío, erigido por el ejército romano á la memoria de los tan queridos generales de quien toma nombre, que como es notorio murieron lejos de Tarragona.
Es capital de provincia civil y marítima, de juzgado y de una sede metropolitana, y es también plaza de armas. Su origen es remotísimo, y por consiguiente oscuro y desconocido, asi como la etimología de su primer nombre Tarraco. A la venida de los romanos era como todas las ciudades de España, una población pobre y reducida, y pertenecía á la comarca llamada Cosetania. Cneo Escipion el año 218 antes de Jesucristo, desembarcó en Ampurias á la cabeza de 12,000 hombres y se hizo dueño de Tarragona, que desde luego eligió para cuartel general; y á ella se retiraba á invernar. Sitióla Asdrubal; pero los veteranos de Escipion la defendieron bizarramente, y aquel hubo de retirarse. Desde entonces fué esta ciudad la cabeza ó capital de las posesiones romanas ó de la España Ulterior, y residencia de los gobernadores. Tomó grande incremento, fué elevada á la categoría de convento jurídico y colonia y obtuvo los dictados de Julia, Vencedora y Togada. Cuando Augusto vino á la guerra de Cantabria, se retiró enfermo á esta ciudad, y hallándose en ella recibió sus consulados octavo y noveno, y dio audiencia á los embajadores de la India y de Scitia. Tarragona fué de las primeras ciudades del imperio que divinizaron á Augusto, y le erigieron un templo. Fué también de las primeras en que se predicó el Evangelio, según se cree, por Santiago y San Pablo, siendo el primer prelado, de que consta la existencia, San Fructuoso, martirizado el año 259. El famoso emperador Adriano, natural de Itálica, estuvo algún tiempo en Tarragona y un esclavo quiso asesinarle; pero se dijo estaba loco. Los germanos se apoderaron con facilidad de esta ciudad, la saquearon y destruyeron en parte. Cuando la invasión de los godos y demás naciones del Norte, Tarragona se mantuvo largo tiempo en la devoción romana, hasta que Eurico la dominó en 466; pero siguió con el honor de capital de provincia y con el antiguo derecho de batir moneda. Desde aquellos tiempos aparecen ya los prelados tarraconenses adornados de la dignidad de metropolitanos, y como tales reunían los concilios de esta provincia, siendo el primero el año 516. A los godos se atribuye la variación del antiguo nombre Tarraco, de esta ciudad, en el actual, efecto de su pronunciación particular. El desgraciado San Ermenegildo fué degollado en Tarragona el año 585. El conde Paulo, que se habia rebelado contra el buen rey Wamba, entró en esta ciudad en 672, y su duque Ranosindo se le reunió. Muza la conquistó en 713, y en 773, Abderrahman I fundó aqui un arsenal de marina. El gobernador ó walí de Tarragona, se rebeló contra el califa cordobés el año 789, y hasta 804 no volvió definitivamente al dominio de aquel, habiéndola abandonado todos sus habitantes, que regresaron al poco tiempo. Luis el Benigno, rey de Francia, se hizo dueño de Tarragona en 809, y en 812 volvió al poder de los moros. El año 1096 fué conquistada por el conde de Barcelona, y reedificada, pues habia quedado reducida casi á una aldea; pero en 1108 fué destruida nuevamente por los moros, y en 1117 el conde de Barcelona la cedió con todos sus términos á San Olegario, su arzobispo, para que la repoblase, como lo verificó, recobrando parte de su antiguo esplendor. Después tuvieron lugar grandes disensiones entre Roberto de Aguilon, conde ó príncipe de Tarragona, y el arzobispo, que al fin fué asesinado por los hijos de aquel en 1171; y mas tarde vino á incorporarse entre las posesiones de la corona aragonesa. Hallándose Jaime I en esta ciudad el año 1229, determinó conquistar á Mallorca; en la misma hizo su testamento y reunió Córtes en los años 1234 y en 1260. También se celebraron en 1288 y 1319. El año 1429 se reunió en Tarragona un concilio, en que se puso fin al gran cisma que dividía la iglesia, renunciando Gil Muñoz sus pretensiones á la tiara y al nombre que habia tomado de Clemente VIII. En las guerras del tiempo de Felipe IV y en la de sucesión, siguió Tarragona la suerte general del Principado, sin ocurrir en ella nada de notable; pero en la de la independencia tomó gran parte, pues fortificándose esmeradamente armó una multitud de tropas. Reuniéronse dentro de su recinto la junta suprema de gobierno de Cataluña, la real audiencia y las oficinas de hacienda.
El 3 de mayo de 1811, Súchel vino á cercarla, hostilizándola con todos los medios posibles de destrucción que contiene el arte de la guerra. La defensa fué de las mas obstinadas y heroicas, y al fin fué tomada por asalto el 28 de julio, habiendo muerto el valiente gobernador don José González, con otros diez mil ciento cincuenta patriotas. El número de prisioneros ascendió á ocho mil doscientos, de los que fueron muchos asesinados, y la ciudad quedó muy destruida; pero aun sufrió mas al retirarse los franceses en agosto de 1813 en que pegaron fuego á todos los repuestos de pólvora, causando los mayores estragos. Las armas de Tarragona consisten en unas olas azules en campo de plata y al timbre una corona con palmas. El número de sus hijos ilustres es grandísimo, entre ellos Lucio Antonio Silon, prefecto de una cohorte tarraconense, San Fructuoso, obispo, San Eugenio y San Eulogio, diáconos, Paulo Orosio, erudito historiador, etc., etc. Tarragona se divide en dos partes, la ciudad alta ó simplemente la ciudad, y la ciudad baja ó sea el puerto. La primera edificada en una colina que se eleva quinientos veinte y tres pies sobre el nivel del mar, es la primitiva población. En lo alto está la catedral, antiguo y suntuoso edificio gótico, al que se sube por una espaciosa escalinata. Fué construida por San Olegario, arzobispo de esta diócesis, el año 1120. La fachada principal es de muy buen gusto, aunque desgraciadamente no está terminada la parte superior, y data de 1274. El interior de este gran templo cons-



domingo, julio 08, 2012

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noble escudo.» Apenas podia el noble conde dar crédito á sus ojos, cuando el pérfido calumniador le condujo al aposento de su pupila. «Si, gran señor, hace dias que yo sabia tan viles amoríos y rondaba sin cesar la vivienda de aquella á quien quise llamar esposa, y hoy hallándome oculto, vi entrar al traidor, y le di muerte.—Bien hicistes, por Dios, valiente Rocaberti, y recompensaré vuestra lealtad.» Ermengarda volvió en sí por un instante no mas, pues al ver á su lado y en su mismo lecho un ensangrentado cadáver. volvió á caer en un desmayo. El conde la hizo conducir á una oscura prisión, y la condenó á muerte. La desdichada joven no podia comprender nada de lo que le pasaba, pero se le ocurrió que podría apelar del juicio de los hombres al juicio de Dios. Pidió, pues, y obtuvo la prueba del combate, y partieron desde luego mensageros en todas direcciones para anunciar esta nueva á los habitantes del condado de Barcelona, por si había quien quisiera ser el campeón de la acusada. Ningún guerrero se presentó, porque todos creían á Ermengarda culpable, y era ademas tan temible Gofredo de Roeaberti, que los mas valientes se regocijaban de no verse obligados á pelear con él por no mancillar con un seguro vencimiento los laureles que antes hubiesen adquirido. En tanto era llegado el día de la ejecución. En la plaza del palacio condal, (denominada hoy plaza del Rey), estaba ya dispuesta una liza para el combate, y á su estremo un alto cadalso con el tajo y una afilada cuchilla en que debía morir ó bien la inocente Ermengarda ó su pérfido acusador, si era vencido. Pocas horas faltaban, cuando un joven de diez y ocho años, de alto linage, pidió y obtuvo una audiencia al conde. «Señor, le dijo, yo me llamo Arnaldo de Oms, y desciendo de una familia célebre en los fastos de Cataluña desde los tiempos de Carlo–Magno (1). La desdichada Ermengarda es parienta mía y no tiene quien la defienda; tened á bien, gran conde, de armarme caballero, para poder combatir con su acusador.» Rehusó al pronto Bamon Berenguer, acceder á esta demanda temiendo por la vida del generoso mancebo, mas vencido por sus reiteradas súplicas, le mandó hincar las rodillas, le tomó el juramento de ser fiel á Dios y á las damas, de defender la religión, la inocencia y la hermosura, y desnudando la espada, le dio los tres espaldarazos diciendo: En nombre de Dios, de San Miguel y de San Jorge, yo te hago caballero. A los pocos momentos, cubierto de brillantes armas y cabalgando en un brioso corcel, salió Arnaldo de Oms en busca del temible Gofredo de Rocaberti, que ya le aguardaba en la liza. Sonrióse con desprecio al divisar á su novel adversario y se preparó con flojedad al combate, mas bien pronto vino al suelo atravesado de parte á parte por la lanza de Arnaldo. El pueblo gritó con entusiasmo: He aqui la justicia de Dios, y el pérfido Rocaberti, acobardado con la proximidad de la muerte, pidió con ansia un sacerdote, y dijo en voz tan alta cuanto su mortal herida le permitía, que Ermengarda era inocente. Murió en breves instantes, y Raimundo cabeza de Estopa ordenó que su cadáver fuera degollado en el mismo cadalso preparado para la acusada, y que la cabeza fuese puesta sobre una percha delante del palacio condal. Ermengarda se casó con su libertador y hasta hoy dura su descendencia.
Villafranca parece ser de alguna antigüedad, y su nombre proviene de los muchos privilegios con que los reyes favorecieron á sus habitantes para repoblarla. La parroquia, con nombre de Santa María, es un edificio de sillería, con una sola nave y una elevada torre. El culto está sostenido en esta iglesia por un cabildo de beneficiados. Hubo en Villafranca tres conventos de religiosos y uno de monjas, que aun subsiste. En el de franciscos se reunieron las Córtes de Aragón en 1353 y 1367. Hay otras varias iglesias y capillas; pero la que merece mas la atención del observador es la de San Juan, que perteneció á los caballeros templarios, y es de arquitectura bizantina y edificada á mediados del siglo XII. También son notables los palacios góticos de los barones de Rocafort y San Vicente. Este fué vivienda de los reyes de Aragón. Hay un pequeño teatro, un hospital, y un cuartel que puede contener un batallón y un escuadrón. Villafranca es cabeza del partido judicial de su nombre, que comprende seis villas, treinta y un lugares y doce aldeas, y cuenta de población 5,516 habitantes. Celebra mercados los sábados y cuatro ferias anuales. Arbos, es un pueblo que ya pertenece á la provincia de Tarragona, y que fué casi del todo incendiado por los franceses en 1808. Tiene una magnífica iglesia llamada de San Julián. En Gornal, Bellbey hay un viejísimo palacio señorial, denominado el Castillo. Vendrell es una villa edificada en una cólica cerca del mar; tiene 4,296 almas, una parroquia (San Salvador), cuyo edificio es de bastante estension y de arquitectura elegante, y una ermita. Es también cabeza de un juzgado, que comprende cuatro villas, treinta y siete lugares y nueve aldeas. En las inmediaciones de Vendrell, termina el Panadés y comienza la risueña comarca conocida con el nombre de Campo de Tarragona, en estremo feraz y rica en aceite, avellana y vino.
El viagero se acerca ya á la gran metrópoli de la España Tarraconense, á la insigne ciudad querida de los cónsules y emperadores romanos, pues se pasa por bajo el suntuoso arco de triunfo, denominado de Bara ó de Sura, que cruza el camino real. Este magnífico y elegante monumento es de los mejor conservados que existen de los romanos. Tiene de elevación 43 pies y sus dos fachadas principales están decoradas con cuatro pilastras estriadas, sobre las que corre el friso y una cornisa elegante.
Nada se sabe del verdadero objeto de este bellísimo arco, algunos suponen fué erigido para perpetuar la memoria de alguna célebre victoria alcanzada por los romanos en este parage, y otros que era una de las puertas de Tarragona, pues como nadie ignora, fué esta ciudad en otro tiempo de grande estension. Después del arco de Bara, se pasa por Torredembarra, villa de 1,860 almas, una parroquia y un antiguo

(1) Hoy es su principal representante el marqués de Castell-dosrius. Según las crónicas de Cataluña, el primer ascendiente de esta familia, llamado Arnoldo de Oms, primer vervesor de Montescot, fué encargado de apoderarse de esta plaza, que poseian los moros, por el emperador Carlo–Magno. Cuando se disponía al asalto pasó cerca de él un fiero oso que arrastraba una bandera morisca, y suponiendo que esta insignia pertenecería á algunas tropas que venían en socorro de los cercados, reconoció las inmediaciones y encontró tres caudillos ó reyezuelos moros, con gran número de soldados ocultos en una gran cueva. Atacóles valerosamente, los derrotó y cautivó á los tres gefes, y en seguida se apoderó de Montescot. En memoria de estos hechos llevan los Oms en su escudo una cimera con tres turbantes y un oso con una bandera empuñada. También usan de una corona real antigua por preciarse de descender de Ataúlfo.



viernes, julio 06, 2012

Viage ilustrado (Pág. 660)

ademas un espaciosísimo salón destinado á casino y otros á cafés. En fin, el gran teatro del Liceo de Barcelona reúne cuanto de rico, elegante y magnífico puede ostentar un edificio-modelo de esta clase. Entre las circunstancias que dan mas importancia á esta hermosa ciudad, es una la consideración de plaza fuerte de primer órden, que justamente goza por sus escelentes fortificaciones. Ademas de las que rodean la población, á la que se entra por cinco puertas, la defienden los fuertes de Atarazanas, San Cárlos, Fuerte Pio, el Castillo de Monjuich (1) y la Ciudadela. Esta, que fué construida por disposición de Felipe V en 1715, derribando al efecto 2,000 casas, tiene la figura de un pentágono regular de 1,155 pies de lado esterior. Es una fortaleza en toda regla, y compuesta de todos los elementos que exige el arte de la guerra en la época actual. Tiene dentro de su recinto una muy alta y fuerte torre que sirve de prisión, una buena iglesia de fábrica moderna y otros muchos edificios. Fué dirigida su construcción por el conde de Roncali. Atarazanas era el arsenal y astillero de los buques en tiempo de Jaime el Conquistador, en el dia es un gran cuartel fortificado y artillado, que suele contener cuatro batallones y un escuadrón, y puede considerarse como una segunda ciudadela. Aqui está situada la maestranza de artillería con todos sus talleres. Los paseos corresponden en esta gran ciudad á la magnificencia y gusto que ostenta en todo; el primero es el de la Rambla, hermosa calle de grande anchura y longitud, que atraviesa la ciudad de uno á otro estremo, y la divide en dos partes casi iguales. Está plantada de árboles y adornada con asientos cómodos y una elegante fuente. El de la muralla del mar ocupa el espesor de la gran cortina que corre desde Atarazanas hasta cerca de la plaza de Palacio; y finalmente, el de la Esplanada, tiene de longitud 700 varas y 60 de anchura, y está formado por siete calles de copudos árboles con cuatro fuentes y muchos asientos. A su estremo está el jardín público denominado del General, que es muy ameno. Omitimos nombrar otros muchos paseos. Entre los hermosos arrabales que rodean á Barcelona, y que forman como otras tantas poblaciones distintas, debemos mencionar el de la Barceloneta, que es el mas bello y estenso de todos. Fué edificado á mediados del siglo pasado por el marqués de la Mina, capitán general de Cataluña. Su figura es la de un triángulo rectángulo, y sus calles, que son tiradas á cordel, están compuestas por 900 casas habitadas por 11,000 personas. Tiene también la Barceloneta dos cuadradas y espaciosas plazas, y una gran iglesia parroquial con la advocación de San Miguel, que data del mismo tiempo que este arrabal.
Para conocer exactamente cuanto encierra esta hermosa capital de notable, necesitaríamos dedicarla gruesos volúmenes; pero para dar una idea, bastará la brevísima reseña que acabamos de hacer. Ahora reasumiremos. Barcelona es capital de una audiencia, cuyo territorio abarca las cuatro provincias de Gerona, Lérida, Barcelona y Tarragona ; de una capitanía general, que se compone de las mismas; de la provincia de su nombre, que consta de cuatro ciudades, cincuenta y seis villas, trescientos cincuenta y siete lugares y ciento veinte y siete aldeas; de un obispado compuesto de una catedral, dos colegiatas y doscientas treinta y ocho parroquias; de un tercio naval dividido en las tres provincias marítimas de Mataró, Tarragona y Palamós; de partido judicial (con cuatro jueces) y de distrito universitario. La ciudad cuenta siete mil ciento cuarenta y una casas divididas en cuarenta y tres barrios y diez y seis parroquias, cinco hospitales, cuatro Casas de beneficencia, una universidad, cuatro colegios, veinte y siete conventos que fueron de frailes, diez y ocho de monjas, tres teatros, una escuela de ciegos, dos bibliotecas públicas, tres museos, tres academias, cuatro sociedades científicas, once capillas, un gran cementerio, una cárcel de hombres, una de mugeres, un presidio, una plaza de toros, sesenta y cinco cafés, catorce fondas, un banco, una caja de ahorros, y gran multitud de fábricas. El número de habitantes de esta gran capital es de 121,815. Su puerto es uno de los mas concurridos y famosos de Europa.
Corrían los años de 1080 y gobernaba el estado de Barcelona el valiente conde Raimundo Berenguer, apellidado cabeza de Estopa, por el color estremadamente rubio de su cabellera, cuando una noble joven, su parienta y pupila, llamada Ermengarda, encendió involuntariamente la mas viva pasión en el pecho de Gofredo de Rocaberti. Era éste un feroz guerrero, muy privado del conde, quien lo prefería á todos sus caballeros por sus asombrosas hazañas; pero estraña mezcla de valor y crueldad, se vanagloriaba de no haber perdonado á ningún enemigo, ni aun después de rendido, y de no haberse conmovido jamás con las lágrimas de una muger. Con tal corazón no podia ser amado de la tierna y angelical Ermengarda, que rechazó con desden sus juramentos de amor. Por largo tiempo luchó Gofredo, pero siempre encontró un pecho duro cual el diamante. Sin embargo, pidió al conde su señor, la mano de la ilustre huérfana, y Raimundo Berenguer, accedió gustoso con tal que Ermengarda consintiese; mas cerciorado de la repugnancia de ésta, no insistió en la celebración del proyectado enlace. Gofredo de Rocaberti, también pareció renunciaba á sus deseos, pues dejo de acosar á Ermengarda con sus enfadosas solicitudes, pero meditaba fríamente la mas terrible venganza. Llamó una noche á su cámara, que era en el mismo palacio condal, á un bello page de Raimundo Berenguer, llamado Udalrico, con pretesto de comunicarle ciertas órdenes, y apenas le tuvo en su presencia, cuando la ferocidad del tigre, le sepultó una daga en el corazón. Al mismo tiempo, una camarera de Ermengarda, seducida por Rocaberti, la suministraba un ligero narcótico que debería adormecerla por corto tiempo. El asesino cogió en sus brazos á su inocente víctima, la depositó en el lecho de Ermengarda ya dormida, y fué á despertar al conde llevando en su mano el ensangrentado hierro. «Señor, le dijo, permitid á vuestro mas leal servidor, que interrumpa vuestro sueño. Vuestra alcurnia real está deshonrada: una indigna joven ha impreso una mancha indeleble en vuestro

(1) Este fortísimo castillo, que corona la cima de un alto monte y que domina completamente la ciudad, se compone de cuatro frentes, y contiene cuarteles, pabellones, almacenes y demás oficinas correspondientes. Sus fortificaciones son completas y están en el mejor estado. La montaña sobre que se eleva esta interesantísima fortaleza, tiene 755 pies sobre el nivel del mar, y debe su nombre (en castellano Monte de los Judíos) á la circunstancia de haber estado destinada á cementerio de los judíos en la edad media. Antes parece haberse llamado Mons-Jovis, por un templo que en ella habia dedicado á Júpiter.







miércoles, julio 04, 2012

Viage ilustrado (Pág. 659)

jaspe; la del trascoro con una hermosa fachada de mármol, y la de San Olegario, donde se ve el sepulcro de este santo, cuyo cuerpo incorrupto y vestido de los ornamentos pontificales, puede divisarse por entre los hierros de una reja que está á la parte de atrás. El coro, que ocupa el centro del templo, es también bellísimo por la proligidad, esbeltez y delicadeza de sus afiligranados adornos. En él celebró Carlos V el único capítulo que de la insigne orden del Toisón de Oro se reunió en España, el 5 de marzo de 1519, y se ven pintados en los respaldos de las sillas, los escudos de armas de todos los caballeros que á la sazón la componían. Cerca de la puerta de la sacristía se ven en la pared dos tumbas de madera, cubiertas de terciopelo, que contienen los restos de los condes fundadores, Berenguel el Viejo y Almoldis. El claustro es bastante espacioso y de buena arquitectura, aunque caprichosa, y contiene en su patio una linda glorieta gótica en que está una fuente denominada de las Ocas. Esta catedral goza el privilegio de ser parroquia para todos los individuos del obispado. Su clero se compone de un obispo y un auxiliar, once dignidades, veinte y cuatro canónigos (entre los que se cuenta siempre al rey de España como conde de Barcelona), y cincuenta beneficiados. Hay en este suntuoso templo un rico archivo con códices curiosísimos por su antigüedad é interés histórico. La colegiata de Santa María del Mar, llamada en otro tiempo de las Arenas, por estar ala orilla del mar (aunque ahora ocupa el centro de la ciudad), es después de la catedral el templo mas bello y grandioso. Consta de tres naves, en las que se ostentan cuanta osadía, esbeltez y magestad cabe en el género gótico, y contiene treinta y dos capillas. El coro está situado detrás del altar mayor, que es de ricos jaspes. Tiene un hermoso órgano, tribuna para los reyes, con comunicación al palacio, dos bellas torres y cuatro puertas. Fué reedificado este antiquísimo templo en 1329, y está servido por un numeroso clero, al frente del que está un arcediano de la catedral. Santa María de los Reyes, ó sea del Pino, es también un templo suntuosísimo de arquitectura gótica, de grande estension. Su fundación data de fines del siglo X y la reedificación del XV. La iglesia de San Justo y Pastor es la mas antigua de Barcelona, sirvió algún tiempo de catedral, fué reedificada según el gusto gótico en 1346, y contiene doce capillas y una sola nave. La capilla de San Miguel, antes parroquia de muy remota «antigüedad, está levantada sobre el solar de un antiguo templo de Neptuno, y conserva su pavimento que es un magnífico mosaico que se atribuye á los romanos, y representa multitud de monstruos marinos. Finalmente mencionaremos á Santa Águeda, bellísima capilla gótica, que era la particular de los reyes de Aragón, y que fué edificada en el siglo XII, contigua al palacio condal.
Los edificios civiles mas notables son, la casa consistorial, de fábrica del siglo XIV, y de rica arquitectura gótica, escepto la fachada principal que es magnífica y construida en estos últimos años. Contiene grandes y suntuosos salones, y en especial el llamado de Ciento, en que se reunian los antiguos conselleres, y un copioso archivo con multitud de documentos de grande interés. Al frente de la casa consistorial está el no menos grandioso y magnífico palacio de la diputación donde reside la audiencia, el consejo de provincia y la diputación provincial. Su construcción empezó en el siglo XV y terminó en el XVII. Entre sus espaciosísimos salones es el mas principal el llamado de San Jorge, donde se reunieron varias veces las Cortes de Aragón y Cataluña. En otros mas pequeños se ve la gran colección de retratos de los condes de Barcelona desde Carlo–Magno hasta Isabel II. Pera lo que hace mas notable esta casa, es guardarse en ella el riquísimo archivo general de la corona de Aragón, que se cree ser el primer establecimiento de su clase en el mundo, y que cuenta mas de mil años de existencia, como se acredita por los mismos documentos que encierra. Están estos clasificados por orden cronológico con el mayor esmero y claridad, en 15,000 legajos y 536 tomos, sin contar 80,000 pergaminos sueltos, debiéndose la mayor parte de las mejoras introducidas en este vastísimo establecimiento al celo y erudición de don Próspero Bofarull, actual archivero. La Lonja es un soberbio edificio de arquitectura moderna, y pertenece al orden toscano. Su planta es un rectángulo de 270 pies de longitud y 127 de latitud, y su altura, que está dividida en dos cuerpos, de 77. Del antiguo edificio construido en 1339 se conserva el gran salón donde se reúnen los negociantes, que tiene 116 pies de largo y 75 de ancho, y es de arquitectura gótica. En el gran patio se ven cuatro bellas estatuas que representan las cuatro partes del mundo. En la misma plaza en que se halla la Lonja, está la suntuosísima casa de Xifré, de construcción moderna, la aduana, que data de últimos del siglo pasado, de planta rectangular y fabricada de mármol y estuco; y finalmente, el actual palacio de la reina, que sirvió hasta 1844 de habitación á los vireyes y capitanes generales, y que acaba de restaurarse según el gusto gótico. El antiguo palacio de los condes de Barcelona y de los reyes de Aragón es un notable y estenso edificio que se alza aun en parte severo y magestuoso, cerca de la catedral y en la plaza llamada del Rey. Dícese sirvió de habitación de los primeros monarcas godos, y que en él fueron asesinados Ataúlfo y Sigerico. Fernando el Católico lo destinó para el tribunal de la Inquisición, y luego lo ocuparon la real audiencia, los vireyes y las monjas de Santa Clara, que aun permanecen en él. La cárcel es el mejor establecimiento de su género en España, y se construyó en 1838 con todas las comodidades posibles, y á estilo de los Estados Unidos y naciones mas adelantadas. Barcelona se distinguió siempre por su buen gusto en todo; pero en especial en materia de teatros, pues siempre poseyó los primeros de la Península. Entre los varios edificios de esta clase, solo mencionaremos el de Santa Cruz y el del Liceo. El primero, que tuvo su origen en 1579, es grande, ricamente decorado, y uno de los mejores de España; pero el segundo, es sin duda, el primer teatro de Europa. Puede contener 4,000 personas en el gran salón, que tiene 105 pies de largo y otros tantos de ancho, es decir, cuatro mas que el famoso de Milán, y de altura 75. Los adornos de este soberbio edificio pertenecen al gusto plateresco ó del renacimiento, y las decoraciones son del mejor gusto. El palco escénico tiene de superficie no menos que 8,000 pies cuadrados, y la maquinaria está dispuesta según los últimos adelantos y al estilo del teatro de la Grande Opera de París. El número de cuartos destinados á vestuarios es de 114, el de lunetas 1,400, y el de palcos 168. Cada uno de estos tiene contiguo un gabinete de descanso elegantemente adornado. Hay

jueves, junio 21, 2012

Viage ilustrado (Pág. 658)

asi como los demás monarcas que reinaron después de él. Pedro I el Cruel, que lo era de Castilla, vino contra Barcelona á la cabeza de una escuadra de cuarenta navios, á combatir á la aragonesa, que se hallaba en este puerto, el año 1359. Falleció en Barcelona Pedro IV el Ceremonioso en 1387, y su esposa Sibila Sforcia, aborrecida de los habitantes y de su hijastro Juan I, huyó con algunos de sus partidarios; pero fué apresada y conducida de nuevo á esta ciudad y encerrada en una estrecha prisión donde fué tratada rigorosamente. En el mismo año, por disposición del mismo Juan I, se reunió en Barcelona un congreso de prelados para decidir la cuestión del gran cisma que dividía á la iglesia, y se acordó aclamar por pontífice á Clemente. Martin I, hermano de Juan, tomó posesión de la corona en esta ciudad, y en ella murió en 1410, acabándose en él la línea masculina de los antiguos condes de Barcelona que ciñera la corona aragonesa durante doscientos setenta y tres años. Su sucesor, Fernando I el de Antequera, celebró Córtes en Barcelona en 1412. Cuando las turbulencias entre Juan II, rey de Aragón y Navarra, y su hijo don Carlos, príncipe de Viana, los barceloneses se pronunciaron por este último, que vino á refugiarse entre ellos, y le proclamaron por señor absoluto, pero á poco murió en esta ciudad de resultas de un veneno lento que le suministraran en la prisión. No pararon aun aquellas terribles revueltas; pues Barcelona se rebeló contra Juan II, y tomando las armas todos los hombres, desde la edad de catorce años, según la usanza de Cataluña, le hicieron cruda guerra hasta 1473, en que aquel entró en Barcelona, perdonando á los sediciosos. Aquí murió en 1479. Los reyes católicos, Fernando é Isabel, vinieron á Barcelona en 1492, poco después de la toma de Granada, y el 7 de diciembre fué el rey herido en una oreja por un tal Juan Canamarés, que aunque se quiso hacer pasar por loco, fué atenaceado y quemado vivo. Hallábanse todavía en esta ciudad los mismos monarcas cuando en 1503 arribó aquí el célebre Cristóbal Colon de vuelto de su primer viage á América, y les presentó los hombres y principales producciones de aquel pais. Cárlos V, después de ser reconocido por rey en León, Castilla y Aragón, se presentó en las Córtes de Barcelona, que aunque con mucha dificultad, le concedieron el título de conde. En 1529 se embarcó Cárlos en esta ciudad con dirección á Italia, y en 1533 aportó á la misma, de donde volvió á embarcarse para Túnez en 1535. Felipe II y Felipe III vinieron á Barcelona en 1585 y 1599, y Felipe IV en 1626 con objeto de reunir Córtes catalanas, como se verificó. El año 1640 se dio en Barcelona el dia del Corpus el grito de rebeldía contra el último rey que acabamos de nombrar, y se inauguró una de las mas terribles revoluciones que tuvieron lugar en este pais turbulento. Millares de castellanos (asi llaman en Cataluña á todo español que no naciera alli) fueron asesinados, y al virey, que era el conde de Santa Coloma, le cupo la misma suerte. Estendióse el fuego de la guerra civil á todo el Principado con el auxilio de los franceses; pero al fin volvieron los catalanes á someterse al gobierno de Madrid, aunque exigiendo la integridad de sus fueros y el olvido de todo lo pasado. El duque de Vandoma, general francés, puso sitio á Barcelona el año 1697, y aunque la ciudad se defendió valientemente, logró tomarla por capitulación, no volviendo al dominio español hasta 1698, en que se firmó la paz de Ryswich. El archiduque Cárlos de Austria, pretendiente á la corona de España, desembarcó en la playa de Barcelona, se apoderó de la ciudad en 1705, y fué proclamado solemnemente por rey. Su competidor Felipe V vino en persona á cercar á Barcelona el año siguiente; pero se vio obligado á levantar el sitio abandonando la artillería, bagajes y heridos. Quedó esta ciudad en poder de los parciales del archiduque hasta 1714, en que fué sitiada por el duque de Berwich. Después de continuos y sangrientos combates, asaltos y embestidas, fué finalmente tomada por asalto con horrorosa pérdida de ambas partes, pues los barceloneses se defendieron desesperadamente combatiendo en las calles, y disputando el terreno palmo á palmo el 11 de setiembre. Carlos III cuando vino desde Nápoles á tomar posesión de la corona de España, desembarcó en Barcelona y fué recibido con las mayores muestras de alegría. Durante la guerra de la independencia los pérfidos invasores franceses se hicieron dueños de la ciudadela por medio de un ardid, y luego de las demás fortalezas, y quedó Barcelona en su poder hasta 1813. Los acontecimientos posteriores de que fué teatro esta ciudad, si bien notabilísimos y deplorables los mas, son de todos conocidos y no deben mencionarse en esta obra. En los anales eclesiásticos figura esta ciudad desde los primeros años del cristianismo, y en ella se reunieron hasta trece concilios. Las armas de Barcelona son divididas en cuatro cuarteles: primero y cuarto en campo de plata, la roja cruz de San Jorge, y segundo y tercero los palos rojos de Cataluña en campo de oro. Esta ciudad es tal vez la que en España presenta mayor número de edificios suntuosos de todas clases. No permitiéndonos la índole de esta obra dar demasiada latitud á las descripciones, haremos solo una breve reseña de los mas principales, empezando, según nuestra costumbre, por las iglesias. La catedral, que desde los tiempos mas remotos tenia la misma advocación de Santa Cruz que conserva hoy, fué reedificada por el conde de Barcelona Berenguer I el Viejo, y su esposa Almoldis, y en 1298 se dio principio á la fábrica actual, que pertenece al género gótico. La fachada principal quedó sin terminar, y por esto es su puerta mas bella la denominada de la Inquisición, siendo también muy preciosa la de la Piedad. Dos hermosas torres, que terminan en azoteas por el estilo de las de Nuestra Señora de París, decoran este gran templo. El interior se compone de tres naves y corresponde al esterior por su magestuosa arquitectura. Entre sus capillas sobresalen la mayor, con lindo y delicado retablo del gusto gótico, adornada con vidrieras de colores y con doce banderas que pertenecieron á la valiente milicia nacional barcelonesa (1), la de Santa Eulalia (2), que es subterránea, situada debajo del presbiterio, y que custodia desde el año 1339, el cuerpo de la santa mártir del mismo nombre en una magnífica urna sustentada por ocho columnas

(1) En esta capilla se fundo la orden militar de Montesa, el 22 de julio de 1319.

(2) Esta santa, natural de Barcelona y su especial patrona, fué martirizada en la misma ciudad. Su cuerpo fué encontrado en el sitio donde hoy se eleva la iglesia de Santa María del Mar; en 878 trasladado á la catedral, y 1339 á la nueva capilla, con desusada solemnidad, pues asistieron á la procesión dos reyes, tres reinas, cuatro príncipes, dos princesas, un cardenal, siete obispos, doce abades mitrados, nueve magnates y sesenta y cuatro barones y nobles.



martes, junio 19, 2012

Viage ilustrado (Pág. 657)

Vista de Barcelona por la parte de tierra

conserva aun las fortificaciones de la edad media, y la sala de armas. Muy cerca del pueblo está el castillo y ermita de San Pedro Mártir. En seguida, y sobre el mismo camino real está el lugar de Esplugas, compuesto de sesenta casas; y finalmente, Sans, que puede ya considerarse como un arrabal de Barcelona, de cuya ciudad dista solo media legua. El terreno es de lo mas fértil, como toda la ribera del Llobregat. Contiene una magnífica fábrica de tejidos de algodón con cuatro máquinas de vapor, otra de la misma clase, otra de papel pintado, otras dos de productos químicos, otra de papel continuo y tres de aguardiente. La población de Sans asciende á 1,739 habitantes.
Magnífico y sorprendente es el gran cuadro que presenta la fértil y risueña campiña de Barcelona. Multitud de casas de campo del mejor gusto, poblaciones considerables, y fábricas de vapor por donde quiera, terreno esmeradamente cultivado y cruzado por rios, carreteras y frondosos paseos, todo hace agradable y delicioso el ingreso de la gran ciudad de los Berengueres, digna del primer lugar entre todas las de España por su riqueza, estension, comercio, industria y civilidad. Bañada por las pacíficas olas del Mediterráneo, circundada de fortísimas murallas, y protegida por el formidable Monjuich y la gran ciudadela, se presenta á los ojos del viagero la antigua reina de Cataluña, opulenta, bella y magestuosa. Antes de hacer su descripción nos ocuparemos de su rica é interesante historia. Según los mas acreditados escritores, la fundación de la gran ciudad que nos ocupa, se debe á Amilcar, célebre general cartaginés, que á su paso para Italia estableció en esta costa varios puntos de apoyo, y la impuso el nombre de Barchino, que era el particular de su familia. Los romanos la miraron con mucho aprecio, y la protegieron decididamente, haciéndola colonia inmune, ó sea con derecho itálico (que consistía en estar exenta de tributos, y dándole los dictados de Augusta, Julia, Pia, Favencia. Desde aquellos tiempos ya se hizo notable por su industria y comercio, y de entonces conserva multitud de inscripciones, y restos de templos y otros monumentos. Cuando los godos invadieron nuestra Península, Ataulfo, su rey ó caudillo, fijó su residencia en Barcelona, y en la misma ciudad murió asesinado por un doméstico, que unos llaman Bernulfo y otros Dobbio, el año 417. Sigerico, su sucesor, también fué muerto violentamente á los siete días de reinado, y en su lugar obtuvo la corona de Barcelona el belicoso Walia.
También habitaron aqui los reyes Amalarico, Gesalico y Teudis. El primero murió en esta ciudad en 531 á manos de sus soldados. En tiempo de Wamba el rebelde conde Paulo se hizo dueño de Barcelona; mas permaneció poco tiempo en su poder, volviendo á la obediencia del rey apenas éste se presentó ante sus murallas. Los moros llamaban á esta población Barchaluna, la adjudicaron á la provincia de Zaragoza y pusieron en ella un walí. Zeic, que lo era en 797, se hizo tributario de Carlo–Magno. Luis el Benigno, á la cabeza de un grande ejército, puso sitio á Barcelona en 801, y á pesar de la vigorosa defensa de Zeic y los suyos, logró tomarla por capitulación. De entonces data el origen del famoso condado de Barcelona, siendo el primero que lo obtuvo un godo llamado Bera. Este y sus primeros sucesores fueron feudatarios de los reyes de Francia; pero poco á poco cayó en desuso la autoridad de estos, y Barcelona fué cabeza de un condado independiente desde Wifredo II el Velloso. En 852 fué esta ciudad tomada y poseida momentáneamente por Abd-el-Rahaman, que la destruyó. Volvió á poder de los moros acaudillados por Almanzor el año 985, á la sazón que era conde Borrello; mas éste la rescató en el siguiente con la ayuda de los francos. Distinguióse Borrello y los otros condes que le sucedieron, por su valor en las guerras, en especial contra los moros. Ramón Berenguer IV, que heredó la corona condal de Barcelona en 1131, logró aumentar sus estados con todos los otros condados en que estaba dividida Cataluña, é hizo muchas conquistas á los moros. Habiéndose casado con Petronila, hija y heredera de Ramiro II el Monge, rey de Aragón, quedaron los estados de este nombre reunidos á los de Barcelona. Jaime I el Conquistador fué desde Monzón conducido á esta ciudad, donde se celebraron. Cortes y se le proclamó solemnemente por rey de Aragón, y en ella residia el mas del tiempo,