martes, junio 30, 2009

Viage ilustrado (Pág. 405)

Iglesia de San Pedro en Roma

bóveda del Panteon, y producen el efecto mas admirable. Lo mismo puede decirse de otra gran composición de Bernin, llamada la cátedra de San Pedro, que termina la iglesia de una manera felicísima. Los cuatro doctores que sostienen esta cátedra son de un gran estilo, y tiene cada uno cinco metros de dimensión. A ambos lados de esta máquina colosal hay dos mausoleos hermosísimos de dos papas, Pablo y Urbano VIII. El magnífico pabellón de bronce, de que acabamos de hablar, puede en cierto modo, servir de medida para juzgar de la grandeza del edificio en que está colocado, considerando que desde el pavimento de la iglesia hasta lo mas alto de la cruz que le termina, hay 41 metros de altura; pero como nada es grande sino por comparación, este pabellón, que seria colosal en cualquiera otra parte, no es mas que proporcionado bajo una cúpula cuya altura interior es de 113 metros con un diámetro de 44 (1)
El palacio del Vaticano, donde reside el papa, está junto á la iglesia de San Pedro, y mas que un edificio regular, es un conjunto de hermosos pedazos mal unidos. Cuéntanse en el doce mil quinientas cámaras, salas y gabinetes, y brilla por todas partes la mas estraordinaria magnificencia. La biblioteca que hay en él es muy grande y posee infinitos manuscritos, aunque el tesoro inagotable del Vaticano son los frescos de Rafael.
Las breves líneas en que Mad. Staël describe la visita al Vaticano de Osvaldo y Corina en su célebre novela que lleva el último nombre, nos parecen tan bien escritas y tan dignas del asunto que las inspiraron, que no podemos menos de reproduciarlas en este lugar y en una obra como la presente.
«Fueron primeramente, dice, al Museo del Vaticano, aquel palacio de las estatuas donde se vé la figura humana divinizada por el paganismo, como ahora por el cristianismo los sentimientos del alma. Corina hizo repasará Osvaldo aquellas salas silenciosas, donde están reunidas las imágenes de los dioses y de los héroes, donde la mas perfecta belleza, en eterno descanso, goza al parecer de sí misma al contemplar aquellas facciones y aquellas formas admirables, se penetra no sé de qué designio de la Divinidad con el hombre, espresada en la noble figura con que le dotó; y el alma se eleva en tal meditación á esperanzas llenas de entusiasmo y de virtud; porque en el universo no hay sino una belleza, y con cualquier forma que se presente, escita siempre un movimiento religioso en el corazón del hombre. ¡Qué poseía para aquellos semblantes donde está siempre fija la espresion mas sublime, donde los mas grandiosos pensamientos se vén revestidos de tan digna imagen!
»A veces un escultor antiguo no hacia en su vida mas que una estatua, y aquella era toda su historia, que diariamente perfeccionaba; si amaba, si era amado, si recibía de la naturaleza ó de las bellas artes


(1) Domico Fontana, uno de los artistas mas grandes que empleó Sisto V, en este edificio, calculó que el gasto hecho en su tiempo y hasta entonces, subia á 45.000,000 de escudos romanos, lo cual hace una cantidad aproximada de 245.230,000 de francos. Considérese después el número de mármoles preciosos, pórfido y granito que adornan su interior, añádanse las pinturas en mosaico; estímense los bronces del pabellón y de la cátedra, y lo que han debido costar la plaza y el peristilo, y se verá que no basta con doblar dicha suma; por lo cual debe decirse que un edificio de esta clase no podía en los tiempos modernos haberse hecho sino en Roma, y por soberanos como los papas, que tienen el derecho de obtener estas enormes sumas para el culto de un Dios al cual lo deben todo, y del que son los primeros ministros.

No hay comentarios: