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viernes, marzo 21, 2008

Viage ilustrado (Pág. 195)

ñana hasta por la noche que penetre libremente el aire en sus habitaciones. Las mugeres dan nombres estravagantes á todos los objetos que componen su trage. Entre los tipos particulares que Mr. Gaulhier—Stirum ha observado y dibujado en esta pequeña ciudad de pescadores, llamamos la atención sobre el guarda nocturno, ó lo que aqui llamamos serenos.
Los hacendados frisones son generalmente ricos; pero, no obstante, viven con la mayor sencillez. Casi todos tienen su carruage, del cual se sirven en el verano. Mr. Gaulhier—Stirum ha tenido la dicha de ver á Hindelopen durante la estación en que esta pequeña ciudad frisona ofrece al estrangero los cuadros mas característicos, es decir, durante el invierno. Ha asistido á las carreras de patines, que se verifican allí todos los años lo mismo que en las demás poblaciones de la Frisia. Una inmensa multitud acude siempre á este grande espectáculo. Es imposible habitar en este pais si no se sabe patinar, á menos que uno no resuelva condenarse á no salir de su habitación. Por esta razón los frisones patinan mejor que andan, y sobresalen estraordinariamente en este arte, que es para ellos mas que una agradable distracción una necesidad absoluta. Es verdad también que les enseñan este género de ejercicio desde su mas tierna infancia, y que le practican sin interrupción hasta que llegan á la edad mas avanzada. No bien los niños tienen la fuerza suficiente para sostenerse, cuando al punto sus padres les atan los patines á los pies y les enseñan á servirse de ellos para mantenerse y pasearse sobre la nieve. Un frison á los diez años de edad puede ya ser maestro en el arte de patinar; pero no llega á la perfección hasta que ha cumplido los veinte años, y pasada esta edad su talento empieza á declinar. A fin de escitar la emulación general se ha instituido por todas partes en la Frisia carreras de patines. «Es de admirar, dice monsieur Gaulhier—Stirum, ver con qué flexibilidad, con qué gracia y con qué rapidez estos individuos tan indolentes, tan pesados en la apariencia recorren en poquísimos minutos ese largo espacio. Es necesario ser testigo de semejante fenómeno para dar crédito á lo que digo.» Las mugeres toman también parte en estas carreras, que sin duda son mas interesantes que la de los hombres: si tienen menos fuerza son mas graciosas. «Asistí á una de estas carreras, dice Mr. Gauhtier—Stirum, y vi adjudicar el premio á una joven de quince años que se había mostrado superior á todas sus rivales, aun cuando era mas joven que todas ellas, y cuyo incomparable talento habia escitado la admiración de una multitud numerosa de espectadores.»
Con esto hemos dado término á la Holanda.

BÉLGICA.
La Bélgica, en otro tiempo parte de los Países Bajos, erigida en reino el 20 de diciembre de 1830 en favor del príncipe de Sajonia Coburgo. Este pequeño reino está limitado al Norte por la Holanda, al Este por la Holanda y la Prusia riniana, y al Sur por la Francia, que la cerca todavía al Oeste con la mar del Norte.
La Bélgica está dividida administrativamente en nueve provincias, á saber: el Brabante Meridional, del cual es capital Bruselas, al mismo tiempo que lo es del reino; la provincia de Amberes, cuya capital es Amberes; la Flandes Oriental, su capital Gante; la Flandes Occidental, que tiene por capital á Brujas; el Hainaut, su capital Mons; la provincia de Namur, de que es capital Namur; la de Liege, que también da nombre á su capital, y el Limburgo belga, cuya capital es Hasselt, y el Luxemburgo belga, del cual lo es Arlon.
Este pais goza de una temperatura dulce y sana, y su suelo presenta una gran variedad de árboles, de prados y de campos. Lo bañan tres rios principales, el Escalda, el Meusa y el Rhin. La industria de los belgas es conocida hace mucho tiempo, y se ejercita particularmente en tules, encages, algodones, tapices, paños, pieles y otros efectos.
El gobierno de la Bélgica es una monarquía constitucional con una cámara de senadores y otra de diputados, y el catolicismo es la religión dominante.
Antes de hablar de las principales ciudades de la Bélgica, digamos algo respecto á su historia, comercio, literatura, etc., etc.
Cuando César fué á hacer la conquista de las Galias, los belgas habitaban el pais que tenia por límites el Rhin, el Océano, el Sena, el Marne y la parte occidental de los Vosgues. Aquella región estuvo en un principio ocupada por los celtas. César dice efectivamente en sus Comentarios: «La mayor parte de los belgas procedía de los germanos, que seducidos por la fertilidad de aquel pais, habian pasado en otro tiempo el Rhin y arrojado de él á los galos (1).» Pero se ignora la época y circunstancias de aquella invasión, y únicamente se sabe que se efectuó mucho tiempo antes de la conquista de las Galias por César: antiquitus transductos, dice este. Los sabios están divididos en dos opiniones en cuanto al origen de los belgas. Mr. Rapsael los hace venir de la laguna Meotides y de la Panonia, ó de la Pequeña Tartaria y Grande Hungría. Mr. de Roches, que tan concienzudamente ha estudiado la historia antigua de los Países Bajos austríacos, los hace descender de los pueblos escíticos. No hablamos aquí sino como una memoria de todos esos antiguos reyes belgas enumerados con esmero por el marqués Fortia de Urban, y de la opinión que hace á los belgas y francos descendientes de los troyanos. Otra cuestión muy difícil de resolver es la época en que las tribus germánicas espulsaron á los celtas de la Bélgica. Mr. Roches opina que aquella espulsion tuvo lugar antes de la espedicion de los galos al Asia Menor, hacia el año 280 de la era vulgar; pero Mr. Schayes, en su interesante historia titulada Los Países Bajos antes y durante la dominación romana, combate esta opinión, y establece que las invasiones de los germanos en la Bélgica se efectuaron entre los años 200 y 130 de la era vulgar. Cuando la conquista de César (58 años antes de Jesucristo), no solo toda la Bélgica actual, sino toda la parte de las Galias inmediata al Rhin, estaba en poder de los germanos y ocupada por los pueblos germánicos designados con los nombres de vénetos, tribocos, vangiones, treviros, menapienses, nervienses, centrones, grudienses, levacienses, pleumoxienses, geldunienses, eburones, cerosienses, condrusienses, sequienses, pemanienses, ambivaritas, bátavos y caninefatos. Todas estas tribus, á escepcion de las tres primeras y las dos últimas, ocupaban algún punto de la Bélgica actual. No entra en nuestro plan el referir minuciosamente la conquista de César; nos contentaremos con estractar de sus Comentarios el cuadro de la pobla—

(1) Bellum Gallicum, lib. II, cap. III.

jueves, marzo 20, 2008

Viage ilustrado (Pág. 194)

cuando. En este pais, donde tanto se ha impreso, y de donde han salido impresores tan distinguidos, no se lee nada; pues los holandeses hacen sus libros como las otras mercancías, es decir, para llevárselos á sus vecinos en cambio de dinero ó de otros objetos. Réstanos para terminar, hablar de Hindelopen.
Si no habéis leido ni oido pronunciar el nombre de Hindelopen, ó si conociéndole ignoráis solamente qué pais ó qué ciudad del globo se designa, no lo busquéis en un diccionario de geografía. Ninguno que sepamos le ha concedido una simple mención. Tomad un mapa de Holanda. En la parte occidental del continente, casi en frente del Marsdiep, canal que forma la entrada del Zuiderzée, entre la estremidad de la Norte—Holanda, donde se eleva la ciudad de Helder y la isla de Texel, encontrareis un terreno casi imperceptible; es Hindelopen, una ciudad de la Frisia, de todas las provincias de Holanda acaso la mas curiosa, y sin contradicción, la menos visitada y la menos conocida. Los viageros no van jamás á ella, pues todos siguen el mismo itinerario. Roterdam, la Haya, Leida, Haarlem, Amsterdam, Utrech, Arnheim. Algunos de los mas curiosos se determinan á llegar solo á la punta septentrional de la Norte—Holanda; de la Frisia, del Oberyssel no hay que hablar una palabra. «Yo también, lo confieso, dice un viagero, y me arrepiento de ello: cuando he visitado la Holanda he cometido la falta imperdonable de no tomar otros caminos que los ya trillados por la multitud.»
La Frisia en sí misma no ofrece ningún carácter particular, pues reúne el de todas las demás provincias de la Holanda, es una inmensa llanura cubierta de verdura y de ciudades, aldeas, quintas ó casas de recreo, surcada de canales y llena de ganadería que guardan los campesinos; pero difiere esencialmente en cuanto á la lengua, la constitución, las tradiciones, el trage, y especialmente en las costumbres de sus habitantes.
«Este pueblo, dice Mr. de Marmier en su Carta sobre la Holanda, refiere que procede de la India. Sabe que sus antepasados han ocupado en otro tiempo vastos dominios, y aunque privado de su poder, ha conservado, no obstante, su espíritu de independencia y su orgullo. Los hombres son generalmente altos y fornidos; las mugeres tienen una estatura mediana, los cabellos rubios y abundantes y los ojos de un azul límpido. En toda la Holanda tienen reputación de hermosas; llevan una mantilla corta que dibuja elegantemente su talle; una especie de gorra cubre su cabeza y la parte posterior del cuello, y dos anchas hojas de oro tapan sus sienes; las mas ricas añaden una diadema de perlas ó de diamantes. Hay también simples aldeanas que llevan el domingo á la iglesia adornos cuyo valor asciende á 8 ó 10,000 reales. Las mas pobres tienen precisión de llevar este adorno. Se sabe que generalmente las sirvientes hacían durante muchos años economías á costa de su trabajo para comprar primero una cinta de plata, y después una de oro. Al ver esta bella raza de la Frisia, á estos hombres de aspecto tan varonil y de formas tan robustas, á éstas mugeres con un andar tan grave y gracioso á la vez, y su diadema en la frente, se comprende que existe en esta gente un sentimiento de orgullo nacional, y se lee con mas interés la leyenda que refiere su origen.»
Cerca de trescientos años antes de Jesucristo, habia, dice la leyenda, en la India, en las riberas del Ganges, una monarquía floreciente, cuya riqueza y prosperidad eran célebres, y se llamaba el reino de la Frisia. Era gobernado por Adel, descendiente de Sem, hijo de Noé. Un hombre llamado Agrammos, de una estraccion oscura, pero ambicioso y atrevido, escitó entre el pueblo una revolución contra su soberano legítimo, le mató y se apoderó de su trono. Adel tenia tres hijos: Frizo, Saxo y Bruno, que fueron desterrados del reino y permanecieron en Grecia. Unos dicen que siendo discípulos de Platón estudiaron la filosofía para consolarse de sus desgracias, y otros, aseguran que habiendo sido soldados, acompañaron á Alejandro en sus espediciones. De cualquier modo que sea, á la muerte del hijo de Filipo hicieron las paces con el usurpador del trono de su padre, y volvieron á entrar en su patria; pero no permanecieron en ella mucho tiempo, pues durante su ausencia habían perdido el favor del pueblo. En su consecuencia resolvieron emigrar de nuevo. Habiendo partido con una flota de veinte y cuatro bageles, se dirigieron hacia un pais del Norte llamado la Germania, del cual habían oido hablar mucho. El viage duró siete años, y por último, el año 312 antes de Jesucristo desembarcaron en la comarca del Zuyderzea en el continente europeo. Esta región estaba casi inundada y ocupada por los suevos. Frizo sometió ó batió á los antiguos poseedores del territorio, levantó diques, fundó ciudades, entre otras la de Stavoren, y puso bajo su dominio todo el Sur de la Holanda, en tanto que sus hermanos pasaban á establecerse, Saxo en la Sajonia, y Bruno en el pais de Brunswick.
De los siete grandes distritos que formaban en otro tiempo el pais de los frisones, no queda mas que la provincia de Frisia con 200,000 habitantes, cuya capital es Leuwarden, que cuenta 17,000 almas.
Los habitantes de Hindelopen no se parecen ya á los otros frisones, como los frisones á los holandeses propiamente dichos. Tienen manías particulares: por eso desde tiempo inmemorial llevan el mismo trage, sin que le hayan cambiado, y según todas las probabilidades no le cambiarán nunca. «El trage de las mugeres, dice Mr. Gauthier—Stirum, á quien copiamos testualmente, es muy estraordinario: tiene mucha analogía con el de las chinas y el de las turcas, y de tal modo participan del uno y del otro, que es imposible decir cual es de estas dos naciones la que ha tenido mas influencia sobre la composición primitiva de este trage. Seria bastante difícil hacer una descripción exacta de él. Nos dispensaremos este trabajo dando un dibujo que presente con verdad lo que nuestra pluma no podría hacer de una manera precisa.» Por el peinado se distingue la soltera de la muger casada; la gorra de la muger casada es mayor, y en cuanto al trage de los hombres es menos estraordinario que el de las mugeres. Llevan largos redingotes de color oscuro, muy anchos y formando una gran cantidad de pliegues. Gastan un pañuelo encarnado ó azul, echado a manera de chal sobre los hombros. Su adorno de cabeza consiste en un sombrero de anchas alas, redondo y bajo de copa.
Los habitantes de ambos sexos de Hindelopen tienen otras costumbres y otras manías, que asi como su trage no pertenece mas que á ellos y á los habitadores de la aldea de Molkwerum. Hablan una lengua que comprenden solamente ellos. Haga el tiempo que haga no encienden lumbre antes del 12 de noviembre; jamás cierran sus puertas durante el dia: lo mismo en el invierno que en el verano dejan desde por la ma—

miércoles, marzo 19, 2008

martes, marzo 18, 2008

Viage ilustrado (Pág. 192)

La ciudad de Leeuwarden, capital de la Frisia

domingo, marzo 16, 2008

Viage ilustrado (Pág. 191)

profesores, se anima tan poco en este país á la gente de letras: que el mas célebre autor dramático holandés del principio de este siglo ha muerto en un hospital. Hay motivos para creer que el ingenio no es un ramo de comercio de los que mas producen en Holanda.
Volvamos á Leyda, cuyos alrededores son muy agradables, y cuyos caminos, sombreados de espesos árboles, se hallan muy bien cuidados. Pero las cercanías del Haya atraen mucho mas, porque la naturaleza es aqui todo lo bella que puede serlo en un pais llano. Por todas partes se ven habitaciones encantadoras, unas grandes y cómodas, y otras tan noblemente concebidas y tan magníficamente adornadas que merecerían mas bien el nombre de palacio. El mas escrupuloso aseo brilla hasta en los detalles mas insignificantes, anunciando el bienestar. El Haya está edificada sobre una vasta plataforma, cerrada por fosos. Un gran número de canales encerrados en muelles adornados de tilos, se ven en casi todas las calles, y las que no tienen canales, tienen también tilos en me­dio. Contiene mas de seis mil casas, no comprendiendo aqui los edificios públicos. Nótase que las costumbres son aqui mas cultas, los vestidos mas esmerados, los carruages mas elegantes, y el lujo mayor que en el resto del reino. El Museo, encerrado en el palacio construido por Mauricio de Nassau, contiene mas de cuatrocientos cuadros, obras maestras de las escuelas flamenca y holandesa, y otro museo presenta al pú­blico una considerable colección de curiosidades de la China y del Japón. El Haya, en una palabra, es una de las ciudades ricas y bellas de Europa y sus 50,000 habitantes despliegan tanto lujo y gusto por las artes y las ciencias como los de las capitales europeas de mayor ilustración.
Las tres plazas principales del Brabante Septen­trional son tres plazas de guerra, Berg—op—Zoom, Bris—le—duc y Breda, Midelburgo y Flessinga, en la Zelandia, una por su industria y otra que es patria de Buyter, por su escelente puerto. Por último, cuando se llega á la Holanda Meridional, llama nuestra atención su capital, que es Rotterdam. «Una parte de la ciu­dad, dice Mr. Le Penitre, es espaciosa y tiene una situación agradable; hay canales anchos y profundos, que el flujo y reflujo del Meusa impiden que sean insalubres, y en los cuales se ven anclados los buques mas grandes, delante de los ricos almacenes y tiendas comunicándose unos con otros por infinitos puentes levadizos; en la margen de estos canales. Hay muelles magníficos, ornados de hileras de enormes tilos, y accidentados con altas casas, todo lo cual ofrece un punto de vista delicioso.» Sobre el puente del Meusa en Rotterdan, está la estatua de bronce de Erasmo, que fué un eclesiástico sabio, ingenioso, y sobre todo holandés.
Los holandeses nacen tan á propósito para su pais, y su pais es tan á propósito para ellos, que no se sabe si su naturaleza física y moral es el resultado de la influencia local, ó si la Provincia los ha creado y buscado espresamente para dar realce al pais que habitan. Los hombres ordinariamente son robustos, y rara vez se encuentran figuras cuyas proporciones sean finas y elegantes. Las facciones de los holandeses son pronunciadas, y aunque su tez es estremadamente blanca, no tiene trasparencia ninguna. Sus ojos azules ó grises, y ocultos bajo cejas espesas y negras, no proyectan sino miradas frías, y anuncian una especie de alegría mezclada de reserva. Se distingue en su fisonomía y en sus acciones una especie de metodismo y de recato, é inútilmente se buscarían en sus facciones esa distinguen otras naciones. Aqui el genio popular es grosero, y no tiene mas que una faz, y sin embargo, no carece ni de originalidad ni de ener­gía. Las facciones de las mugeres son mas dulces, y en estremo tranquilas, pero el trage no contribuye á realzar sus gracias. Nosotros hablamos aqui de las mugeres del pueblo, porque en cuanto á las ricas, éstas hacen todo lo que su naturaleza les per­mite para imitar las modas francesas. Su trage consis­te en un simple corsé de tela blanca, cuyo talle corto y cerrado pone en evidencia hasta los contornos. Su peinado es una especie de gorro almidonado, al cual las mugeres del campo añaden un sombrero de paja, que en Rotterdan no tiene alas por detrás, mien­tras que en el Haya és de forma redonda, con alas muy anchas. El trage de los hombres es todavía mas sencillo. El pueblo, al parecer, prefiere el color negro á todos los demás, cosa que nos llama bastante la aten­ción, porque como es sabido, el pueblo se prenda siempre de los colores chillones y abigarrados. Esta circunstancia, por insignificante que á primera vista parezca, puede ya darnos una idea del carácter holandés.
La inmensa, la principal de los holandeses es el dinero, pero no le echemos en cara esta codicia, por­que es una verdadera necesidad, en hombres que no tienen nada en su pais, y que quieren ocupar un lu­gar distinguido entre las naciones; este amor al dine­ro ha hecho su fortuna, los ha llevado al comercio, y les ha proporcionado recursos para ejercitarse en él con tanto lucimiento como probidad. Sobre un terreno ingrato, ó mas bien sobre arenas quitadas al mar ¿qué hubieran podido hacer sin el comercio? ¿Y cómo hubieran podido llevarlo á tan alto grado de esplendor sin esa severa economía que apenas les permite invertir algo de lo que ganan en sus primeras necesidades? Se han enriquecido en medio de las privacio­nes, ó mas bien, por estas privaciones mismas. El mueblage de las casas, en lo general, es tan sencillo como el trage, pero todo se limpia diariamente, y apenas pasa una semana sin que se laven las pare­des, y desocupen las letrinas. Esta limpieza tiene tan risueño aspecto, que muchas veces llega á engañar la miseria del pobre. Es preciso ser muy indigente para no tener la puerta pintada de verde ó de gris, y una cortina de muselina que la tape. La señal mas notable de su aseo, y lo que da la medida del escrupuloso rigor que en esta parte observan, es ver las paredes de la chimenea que no están nunca ni ahumadas ni sucias, pues hay gentes que se pasarían gustosamente, sin fuego por no ver la porquería. A esta limpieza es á la que se dedican constantemente las mugeres; una mu­ger holandesa de la clase vulgar parece no haber na­cido para otra cosa, que para llevarse toda la vida lavando en su casa.
Aunque poco sensibles, los holandeses son buenos esposos y escelentes padres, pues que en ellos la cal­ma y el amor al cumplimiento de los deberes, reemplaza la ternura, y asi es que en el interior de sus casas se observa por lo general, el aspecto de la unión que debe reinar siempre entre el marido, la muger y los hijos. Hacen muy poco ruido. Pensativo, mas bien que reflexivo, el holandés fuma gravemente en pipa, bebe el té y pronuncia algunas palabras de cuando en

martes, marzo 04, 2008

Viage ilustrado (Pág. 190)

9 de setiembre de 1752: entró en esta casa el 19 de julio de 1762, y salió de ella el 29 de abril de 1772, murió junto á Batavia el 13 de febrero de 1823.» Se lee ademas en otra cara del monumento. «Elevado por la gratitud el 9 de setiembre de 1835.»
Al Oeste de Leeuwarden, y cerca de las murallas, se eleva una antigua y enorme torre de ladrillo, que se ve desde tres leguas á la redonda. Según la tradición, hace quinientos años que las aguas del Occéano bañaban esa torre, y que ahora se ha alejado cuatro leguas. Otros monumentos no menos antiguos parecerían probar que en cierta época la mar ocupó en efecto todas las tierras situadas al Oeste y al Norte de la Frisia desde Harlinga hasta mas allá de Leeuwarden. ¿Es definitiva esta conquista del hombre sobre la naturaleza? ¿El mar no volverá jamás á tomar posesión de sus antiguos dominios? Es permitido esperarlo, porque el dique que ahora se estiende por toda la costa de la Frisia, es una de las principales maravillas de la industria romana en general, y de la paciencia holandesa en particular. Asi, la seguridad de los frisones, es completa, y si recordando lo pasado los estrangeros que visitan ese pais artificial se inquietan algunas veces por el porvenir, sus habitantes gozan del presente a su manera, sin temer, al parecer, las eventualidades de mañana.
Cerca de Zrovoll, capital de Over—Issel, vivia en el siglo XV Agustin Tomás A—Kempis, uno de los supuestos autores de la Imitación de Jesucristo. Deventer, en la misma provincia, fué la patria de Gronovio. Zulphen, ciudad importante de la provincia de Gueldra, que formó parte en otro tiempo de la liga anseática, muestra al viagero su ayuntamiento, la iglesia de San Walburgo, con su alta torre, y el palacio de los duques de Gueldra, cuyos sepulcros están en Arnheim, capital hoy día de la provincia. A algunos quilómetros al Mediodía de Arnheim, esta Nimega, célebre por sus dos tratados de paz de 1678 y 1679, y por sus antigüedades, y porque fué patria de Caursio. En Ulrech, fué donde se firmó en 1579 el acta de unión que proclamó la independencia de la república holandesa, y en 1713, el tratado que fundó su marina. Los terciopelos le han valido también un renombre, y mas merecido, porque estos son realmente obra de sus habitantes. ¿Para qué sirven los tratados, cuando el uno destruye al otro? La política pasa y los terciopelos quedan. En la embocadura del Jaon, en el golfo del J. Saardam trae á la memoria un gran recuerdo histórico, es que Pedro el Grande, disfrazado con el nombre de Pedro Mikhaïlof, estuvo aqui como simple carpintero, aprendiendo á construir y fundar una marina. Amsterdan, situada en el fondo del Zuyderzea, en la confluencia del Amstel y del J, es la principal ciudad de la monarquía nerlandesa.
Antes de las últimas guerras era mirada Amsterdan como la ciudad mas comercial de Europa. Su situación no pareció favorable primeramente al comercio de mar, porque el Pampo, qué es preciso atravesar, llegando aqui por el Zuyderzea, no es bastante profundo para los buques grandes, y es preciso esperar al viento de Este ó de Nordeste para pasar el estrecho de Marsdiep, y ganar desde él el mar de Alemania, pero los holandeses encontraron el medio de vencer todos estos obstáculos. Una de las mayores ventajas de Amsterdan es que se comunica fácil y prontamente con las demás ciudades de la Frisia, de la Holanda del Norte, de Over—Issel, y de Gueldra.
La situación de esta plaza es pantanosa, por lo cual se ha tenido cuidado de edificar todas las casas sobre pilares. Es imposible concebir el número de canales, navegables todos, que la atraviesan en su interior. Estos canales favorecen singularmente el comercio, pero aunque agitados interesantemente por el movimiento de las esclusas, cuando el aire está sereno y caliente, exhalan un vapor fétido, dividen la ciudad en noventa islas, que se comunican por doscientos ochenta puentes de piedra ó de madera. Aunque el agua sobra por todas partes, la que es útil para las primeras necesidades de la vida, el aguadulce, falta; es preciso recoger con mucho cuidado la que dan las lluvias en el curso del año, ó bien ir á buscar la de Vecht, pequeño rio que se halla á alguna distancia de la ciudad. Vista por el lado del puerto, Amsterdan tiene la forma de un semicírculo, y por la otra parte se halla rodeada de un baluarte fortificado con veinte y seis bastiones. Su puerto es tan grande que puede contener mas de mil buques. La población de esta ciudad asciende á 220,000 almas y la adornan muchos hermosos edificios. Sus calles, derechas y bien empedradas, tienen buenas aceras; las de Heeren—Grat, y de Keiser—Grat, son magníficas, y el increíble lujo de sus tiendas, nos da á conocer la ciudad que posee hace mucho tiempo el monopolio del comercio del mundo.
Desde Amsterdan se puede ir á Harlem por un canal que tiene cerca de trece quilómetros. Estos viages son sumamente agradables y cómodos, pues de hora en hora parten las barcas, las cuales están muy limpias, y están divididas en dos partes, á saber, una que se llama roof, y otra ruim.
Harlem, célebre por el sitio que sostuvo en 1573 contra el duque de Alba, es la patria de Wouvermans y de Lorenzo Coster, á quienes los holandeses miran como inventor de la imprenta. Leyde es la de Gerardo Door y de Rembrandt.
Leyde es una de las grandes ciudades de Holanda, un brazo del Rhin, que conserva todavía su nombre, la atraviesa, dándole muchos canales que la dividen en cincuenta islas, y va á perderse á cuatro quilómetros en las arenas de Catvick: esto no es mas que un arroyo cuando entra en el Océano. Los sumideros subterráneos de Leyda son mas útiles que los hermosos monumentos, y uno de ellos, de un quilómetro de longitud, recibe bateles en su seno. En esta ciudad es donde se fabrican los mas hermosos paños de Holanda, pero su comercio ha venido muy á menos, y la imprenta no ha vuelto á ser lo que en tiempo de los Elzvin. Su universidad, la mas famosa de las provincias unidas, conserva todavía alguna parte de su reputación. Scaliger, Saumaise, Heinesio, Gravesande y Boërhaave han dado lecciones en esta universidad. La Holanda ha producido muchos sabios célebres, particularmente en la historia y la medicina, pero sus literatos apenas son conocidos, y no podría distinguirse entre ellos un solo hombre de genio, si no tuviesen á Erasmo, caso de que deban contarse como autores nacionales, escritores que han desdeñado la lengua de su patria. Esta lengua de uso reservado é ignorada de las naciones sabias, no está hecha en verdad para seducir á hombres que quisieran ilustrarse, y sobre todo, ser leídos, por lo cual ellos recurren al latín, y la lengua nacional queda en un olvido perfecto. Las obras compuestas en holandés no son realmente mas que para el pueblo, y esceptuando á los

lunes, marzo 03, 2008

Viage ilustrado (Pág. 189)

Vendedor de queso y manteca de las inmediaciones de Sneck


En medio del patio del hospicio una pirámide de hierro fundido con la incripcion siguiente: «A Jacobo Martin Bajée, miembro del gran consejo de las Indias, bienhechor de este hospicio: nació en Leeuwarden el

domingo, marzo 02, 2008

Viage ilustrado (Pág. 188)

Corredores de canales

ni en las calles no se ven curiosos. En Holanda los negocios no se hacen con ruido, ni tampoco se trabaja en los oficios como en los demás paises. El obrero se dirige lentamente á su trabajo, el comerciante toma con gravedad el camino de la bolsa, y los ociosos se sientan en las tiendas de licores sin gritar ni reir. Nadie hay menos sociable que el holandés. En la mayor parte de las casas hay una cadena de hierro que se estiende todo lo largo de la fachada, y que contiene á los transeúntes á cinco pies de distancia. Las puertas, pintadas y adornadas con un magnífico llamador de cobre, permanecen siempre herméticamente cerradas, y los balcones tienen por la parte interior una cortinilla blanca qué ocupa todo su ancho. Dirían se que eran mansiones desiertas ó habitadas por hombres sumergidos en un sueño fabuloso como los personages de ciertos cuentos de hadas... pero si llega un estrangero, dice Mr. Marmier, no se atendrá al aspecto esterior del pais tratará de penetrar las costumbres domésticas, y en el genio comercial de los holandeses, y de romper esa cubierta, á veces un poco seca y áspera, que encubre tantas cualidades escelentes, y amará la Holanda, y se felicitará y envanecerá de hacerla la justicia que tan rara vez se le concede.
Ademas de los paseos de la muralla, Leeuwarden tiene un hermoso jardín que perteneció en otro tiempo al príncipe de Orange, y de que la ciudad se ha apoderado. Allí durante los calorosos dias del estío, la señoras frisonas se deciden algunas veces á presentar entre los paseantes con su rico trage nacional, y ejecutar incesantes y curiosas maniobras, ya para preservarse del calor del sol con el estraño sombrero con que cubren su cabeza, ya para impedir que se le lleve el viento.
Leeuwarden tiene casa de ayuntamiento, un tribunal, un colegio, tres casas para huérfanos, muchos hospitales, y once iglesias, aunque su población no pasa de 20,000 almas. Pero el único edificio ó establecimiento que merece ser visitado, es su cárcel. Se elogia mucho la sabiduría de sus reglamentos, los buenos resultados obtenidos por la habilidad de los directores, etc. Ademas, ciertos filántropos han demostrado que es la casa de corrección de toda Europa en donde los presos se hallan alojados en unas pequeñas habitaciones, y en donde menos cuesta su alimento. Han llegado á hacerlos vivir casi sin respirar ni comer. Esta cárcel modelo, es con razón una de las curiosidades de la Holanda.
Los huérfanos de Leeuwarden serian quizá sometidos al mismo régimen de los confinados, si uno de los niños criados en el hospicio de aquella ciudad, Jacobo Martin Bajée, que murió en la India sin herederos, no les hubiese dejado en su testamento 350,000 florines. Reconocidos sus compatriotas, le han elevado

sábado, marzo 01, 2008

Viage ilustrado (Pág. 187)

que tenéis hambre y sed, porque aqui está el pan que alimenta, y el aguaque templa la sed.» Imposible es el resistir á tan tierna invitación: se entra, se bebe en el mostrador un vasito de aguardiente, se cambian algunas palabras con la posadera, que siempre es joven y rubia, con los ojos azules, y los labios de color sonrosado: se pasa la vista por las columnas del Diario de Amsterdan, y después el piloto se presenta de repente buscando á sus viageros, é invitándolos con dulzura á que vuelvan, á emprender la marcha. De todas estas escursiones y paradas resulta, que vogando en el treckschuit, se anda en un dia menos camino que si se fuese á pie.
Los canales son, pues, todavía en Frisia, las vias de comunicación mas frecuentadas. Si el viage en treckschuit es lento y monótono, es en cambio poco costoso. Se ancla una milla por un stiver ó dos cuartos, y según dicen los holandeses, es un medio admirable de trasporte. Sin embargo, los canales no son solamente caminos qué enlazan todas las ciudades y aldeas, sino que ademas sirven para dar paso y salida á las aguas, y casi siempre sirven de cercas, vallados y empalizadas. Los principales tienen mas de trescientos pies de ancho, y mas de treinta de profundidad: su fondo, por lo común se encuentra mas elevado que el nivel de las tierras que atraviesan. Asi es, que si uno de sus diques se llega á rebajar ó destruir, todos los terrenos inmediatos quedan inundados. Pero la Frisia debe temer mas al mar que á los canales. Cuando se reflexiona en los peligros que sin cesar la amenazan, causa sorpresa el que sus habitantes no se la hayan abandonado hace mucho tiempo al Océano que se la disputa continuamente, y que quizá concluirá por apoderarse de ella. ¡Qué historia la de esta provincia!
En 1230, por no remontarme mas, una inundación hizo perecer en Holanda 100,000 hombres, de los que 70,000 pertenecían á la Frisia. En 1287, número de las víctimas fué casi tan considerable y repartido en igual proporción. En 1470, la Frisia, perdió en un dia 20,000 de sus habitantes, y en 1570 se repitió el mismo desastre. Aquel año, la mar se elevó once pies sobre el nivel de los diques, cubrió con mas de diez pies de agua las partes elevadas de Frisia, y solo en la provincia de Groninga se tragó 9,000 personas y 70,000 cabezas de ganado. En 1686, volvió á pasar los diques mas de quince pies, destruyó mas de seiscientas casas, y convirtió toda la Frisia en un ancho mar. Una sétima inundación general, la de 25 de abril de 1717, causó todavía mayores estragos: rompió la mayor parte de los diques, y sumergió 12,000 personas, 6,000 caballos y 80,000 carneros y otros animales domésticos.
«La lucha de los elementos no ha cesado, escribía hace poco un viagero inglés: las olas se amontonan y se encrespan como en tiempos pasados sobre las costas de Holanda: los diques mas elevados y construidos por un escelente sistema ceden algunas veces, y á pesar de los millones de florines que su conservación cuesta cada año, este pais siempre en alerta, esperimenta pérdidas enormes. El riesgo que corren las provincias septentrionales, proviene menos de la violencia de un solo viento, que de los ataques sucesivos de muchos. Asi, por ejemplo, las olas del Atlántico ó del mar Polar, que un viento del Noroeste impele delante de sí, vienen á estrellarse contra las costas de la Holanda; pero desviadas por estas costas de su curso primitivo, se dirigen hacia el Sur en donde causan comparativamente poco daño cuando los diques se encuentran en buen estado, á menos que no se acumulen hasta el punto de saltar por encima de ellos: pero si el viento, después de haber soplado con fuerza del Norte ó del Sur, é impelido las olas en el mar del Norte, se vuelve de repente al Oeste, mientras que la corriente es todavía impetuosa en una ú otra de aquellas dos dilecciones primeras el nuevo viento amontona olas sobre olas, y las arrastra á las playas de la Holanda y de la Dinamarca; produce una marea de una altura estraordinaria; hace retroceder los rios Escalda, Mosa, Elba y Eyder, y supera todos los obstáculos humanos; ó bien soplando desde luego del Sur, gira, mas completamente, y reúne por decirlo asi, las aguas en uno de esos vastos remolinos líquidos, producidos como es bien sabido por las tempestades, y soplando en seguida con perseverancia del Noroeste, lleva las corrientes del Atlántico y del mar Polar, con el auxilio de las olas ya embravecidas: entonces desgraciado el Norte de la Holanda, y la Frisia: el Dollarzée, el Lauwerzee y el Zuyderzee se desbordan, y Amsterdam y los frisones tiemblan y quedan consternados.»
Este viagero británico es digno de fé, y ciertamente puede que los frisones tengan miedo cuando se ven amenazados de una inundación: pero en tiempos normales, sea que jamás piensen en los peligros del porvenir, ó que, pensando en ellos tengan la conciencia demasiado tranquila para no inquietarse, no manifiestan ninguna emoción. Seria muy difícil encontrar fisonomías mas placenteras que las de los frisones en general. ¿Con qué calma y gravedad conduce el piloto su treckschuit? y todos aquellos aldeanos ó labradores cuyas barcas cruzan por delante de nosotros ó nos acompañan, y que van á la población inmediata á vender sus quesos y su manteca, principales producciones de la Frisia, están también tan serenos como sus mismos movimientos. Diríase que eran unos autómatas que se mueven por resortes, fabricados por artistas poco hábiles. En todas circunstancias se manifiestan tan económicos de gestos y de palabras, como de su dinero. Pero sobre todo no parece preocuparles esas combinaciones fatales de ciertos vientos y de ciertas corrientes, que podrían en algunas horas trasformar su pais en un vasto mar y sumergir á todos sus habitantes. ¿Es acaso efecto del clima? ¿es imitación? Los mismos animales, los bueyes y caballos, tienen un aspecto tranquilo que choca al viagero menos observador.
Pero como dice el proverbio italiano: ché va piano, va sano: ché va sano, va lontano deslizándonos lo mas suavemente posible por el canal porque navegábamos, llegamos á la capital de la Frisia, la ciudad mas hermosa, rica y fuerte de toda la provincia.
Leeuwarden, ex-residencia del stathouder, y ahora del consejo supremo, está rodeada de murallas con árboles, que sirven de paseo. Vista desde lejos parece construida sobre el verde ramage, pero en lo interior no se diferencia mucho de las demás poblaciones, sino en su estension. Sus casas, como las de todas las ciudades frisonas, son de ladridos pintados, conservados en un estado admirable de limpieza: tiene los mismos andenes de ladrillo, las mismas calles empedradas con losas de granito, los mismos paseos de tilos, los mismos canales, los mismos puentes, los mismos barcos, el mismo silencio y la misma soledad. En los balcones

viernes, febrero 29, 2008

Viage ilustrado (Pág. 186)

tos hornagueros, formado de terromonteros apenas consolidados, y cortado por numerosas corrientes de agua, llamadas Ems, Wecht, Issel, el Rhin, que se divide antes de hallar aqui su curso y se pierde en las arenas y en los pantanos, y por último, el Meusa y el Scalda, y bañado por lagos que ni siquiera tienen ribera fija, solamente á fuerza de inmensos trabajos y por medio de diques constantemente vigilados es como la Holanda consigue libertarse de las invasiones del Océano, ávido siempre de penetrar en las conquistas que se le arrancan. A pesar de los esfuerzos y de la vigilancia de este pueblo admirable las olas llegan de tiempo en tiempo á cubrir parte de sus dominios, y puede citarse en comprobación de esto el gran lago que se llama mar de Harlem, que se formó hace tres siglos y medio por una irrupción de la mar. El Bies—Bosch, lago situado en la frontera del Brabante Septentrional, debió su origen á un rompimiento de diques que tuvo lugar el 19 de noviembre de 1421 y á consecuencia de lo cual quedaron sumergidos setenta y dos lugares que reunian una población de 100,000 individuos. El golfo de Dollars, que recibe sus aguas del Ems, es el resultado de la inundación terrible de 1277, que se tragó treinta y tres pueblos. El Zuyderzeo, que forma un mar entre la Holanda y la Frisia, fué abierto en 1223 por una irrupción del Océano que subió 120 kilómetros de tierra.
Se esplica fácilmente que un suelo, creado por decirlo asi por la mano del hombre, escite tanto la curiosidad. Semejante país es necesariamente llano, tiene pocas colinas, y está escasamente regado: es poco pintoresco, tiene prados inmensos é innumerables canales que activan el comercio y la navegación interior y le dan un aspecto digno de llamar la atención del observador. En el verano se llenan estos canales de barcas y aun de buques que animan el paisage ostentando sus masteleros y banderolas, y en el invierno, cuando se hallan cristalizados por la nieve, acuden á ellos la gente para patinar, y aun sirve de tránsito á los que llevan á la ciudad sus legumbres y mercancías.
En un pais tan mojado el aire no puede menos de ser espeso y el cielo nebuloso. La humedad enmohece los metales y pudre la madera mucho mas pronto que en otra cualquier parle; pero los vientos del Este y los hielos del invierno purifican este aire insalubre. A pesar de la fertilidad que los canales y la humedad dan a una tierra naturalmente poco fecunda, los granos: que estas provincias producen están lejos de satisfacer el consumo: pero en revancha los pastos permiten criar magníficos rebaños, y se hace una cantidad: considerable de escelente manteca de que se surte Europa entera. Poseen aqui una escelente raza de ovejas cuya lana es muy estimada. Sus caballos y su ganado vacuno son de mas dimensiones que en ningún otro pais de Europa. Esta tierra produce rubia ó roya, tabaco y algunas frutas, y se encuentran en su seno minas de hierro; pero hay que llevar del estrangero el carbón de piedra. Las maderas de construcción llegan también de fuera, ó por mejor decir, tienen necesidad los holandeses de pedir á sus vecinos casi todos los objetos necesarios para la existencia. Pero, no obstante, esta pobreza del pais no ha existido hasta estos tiempos una nación mejor abastecida de todo cuanto-pueden desear los hombres para las necesidades y para el lujo. Aun en el fondo de los campos las habitaciones mas pequeñas son casitas encantadoras bien construidas, muy blancas y con puertas y ventanas cuidadosamente pintadas, invitando á visitarlas el mas escrupuloso asco. En los lugares, las calles están empedradas y muchas veces adornadas con dos hileras de árboles. El inmenso comercio de los holandeses hace que todo abunde entre ellos á un precio tan moderado como en cualquier otro pais. Este pueblo laborioso ha sabido suplir á la naturaleza, procurándose con el trabajo todo lo que aquella le ha negado, y de lo poco que le ha concedido ha sabido obtener cuantas ventajas eran posibles. Sobre estos pantanos, y en un suelo ingrato, se hallan situadas ciento trece ciudades y catorce mil pueblecitos.
Groninga, al Norte del Dreutha y de la Frisia, está situada sobre el Hunsé, en el punto de reunión de tres importantes canales, por lo cual es una ciudad floreciente. Su puerto pasa por una obra maestra, y su catedral, dedicada á San Martin, es un hermoso monumento gótico. Lecuwarden , capital de la Frisia, contiene el antiguo palacio y los sepulcros de los principes de Orange En los alrededores de Asseu, capital del Dreutha, se han descubierto sepulcros germanos.
Ocupémonos en particular ahora de Leeuwarden capital de la Frisia. Si la Holanda propiamente dicha pierdo poco á poco su carácter original, la Frisia conserva religiosamente el suyo. Desde Rotterdam á la Haya y Amsterdam, un camino de hierro contribuye á hacer que vayan cayendo en desuso los antiguos medios de comunicación que en las provincias del Norte, no tienen que temer todavía ninguna competencia. Asi es, que en treckschuit y no en wagón llegaremos á Leeuwarden, capital de la Frisia.
El treckschuit es, ó mas bien era antes de la invención del vapor, el vehículo favorito de los holandeses. Figuraos, si queréis tener una idea de él, una barca cubierta, dividida en dos compartimientos. En el que está situado junto á la proa (ruim) se colocan los equipages, los barriles de manteca y de arenques y los viageros pobres, que por algunos dobbellie se dirigen, medio dormidos y fumando desde una población á otra: en el segundo, que llaman roef se acomoda la gente aristocrática, que no teme pagar una tercera parte mas y la propina. Alli se halla el gobernalle ó timón, el piloto, es decir, el alma y la inteligencia del navío ambulante. Al estremo del treckschuit, se halla una larga cuerda tirada por un caballo flaco, que lleva en su huesudo lomo un ginete con una trompa de hoja de lata en la mano, en forma de trompeta de caza. Mr. X. Marmier, en sus Cartas sobre la Holanda, dice que aquella sencilla embarcación andará lo menos legua y media por hora. Pero molestaría mucho á los flemáticos holandeses si se permitiese semejante velocidad. Se detiene con suma gravedad en todas las esclusas, en todos los puentes, y en todos los ventorrillos construidos prudentemente á la orilla del camino, de trecho en trecho. En cada parada, el piloto tiene algún grave deber que le llama al mundo terrestre: de un salto se planta en la orilla y desaparece. Inquietos los viageros por no verle volver, marchan en su busca: el primer edificio que llama su atención es la posada del lugar, con sus frascos de aguardiente y licores, su muestra pintada por algún Teniers moderno, y sus bancos colocados debajo de los setos, que parece decir á los pasageros con una caridad cristiana: «Venid, todos los que es-tais cansados; aqui se encuentra el reposo; entrad los