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miércoles, noviembre 21, 2007

Viage ilustrado (Pág. 116)

Vista del castillo de Johannisberg en el ducado de Nassau
sus ricos cultivos, sus numerosos ganados, y sobre las colinas que las rodean, las viñas de Menés, de Rupt y de Tokay, cuyos vinos hacen las delicias de las testas coronadas; despues la Transilvania, cuyos tres grandes valles, encajonados en los montes Karpathas encierra tres distintas razas; la Esclavonia, entre la Drave y la Save la Croacia que viene á terminar en los Alpes Julianos, pais medio salvage aun, pero cuyas vigorosas razas dan escelentes soldados; y la Dalmacia, en fin, que desciende hasta las orillas del Adriático.
Buda ú Ofen, á quien un puente sobre el Danubio de 450 metros reune á Pesth, y que segun se dice, debe su nombre á Buda, hermana de Atila, es la capital de la Hungría. Presbourg le arrebató en un tiempo este privilegio; pero José II ha devuelto á Buda la corona imperial y está ciudad ha vuelto á recobrar su antiguo rango. Situada sobre la plataforma de una montaña, ve estenderse á sus pies otra ciudad que el rio recorre. Ademas del palacio del virrey, debe el estrangero visitar en Pesth el museo nacional donde está la bella coleccion de manuscritos del consejero Keller, y todas las riquezas que encierran las galerías le Sankowiez. Buda y Pesth reunidas tienen cerca de 95.000 habitantes.
En el juramento solemne que prestaban los reyes de Hungria, prometian reunir á la corona todas las provincias, que despues de haber sido perdidas, fuesen reconquistadas o recobradas. Cuando en el désmembramiento de la Polonia, Maria Teresa reclamó en nombre de la Hungría los reinos de Gallitzia y de Lo­domesia, les dió, sin embargo, una administracion aparte.
Lemberg, capital de la Gallitzia es una grande y bella ciudad de cerca de 55,000 almas. Sus calles anchas y bien construidas, sus edificios de un estilo noble y elevado la distinguen de la mayor parte de las ciudades polacas, y recuerdan la emigracion de unos griegos que se refugiaron alli en el siglo XIII, y llevaron el gusto de las bellas artes. Todas las religio­nes de Europa tienen en esta ciudad representantes. «Aqui se ve vivir en la mejor armonía, dice un viagero, al arzobispo y al superintendente, al obispo griego, al pontífice armenio y al gran rabino. La sombra de José II parece proteger todavía este pais, y queda aun la misma libertad pública, la misma tole­rancia religiosa.»
En la parte de la Gallitzia que otras veces pertene­cia á la Alta Polonia viven juntos, aunque en constante hostilidad, dos poblaciones igualmente célebres en los cantos populares y en las tradiciones del pais: los mazurakos cuyo baile acompañado de rima es hoy conocido en todas las capitales, y los gorales, especie de montañeses, cuyas luchas con los habitantes de la llanura han sido el objeto de un sangriento drama. Siempre van armados de un hacha que arrojan á mas de cuarenta pasos, sin errar jamás el golpe, y nunca la abandonan ni aun en sus juegos y danzas. Estos va­lientes cazadores acabaron por estorbar á los mazurakos el paso de las gargantas de los Kárpathas; pero la firmeza del gobierno austriaco ha puesto fin á esta rivalidad y dado seguridades á los unos y á los otros.
Las salinas de Bochnia descubiertas en 1351 por Santa Cunegunda, princesa húngara, esposa de Boleslao V y sobre todo las de Wicliczka, abren á la Gallitzia una mina inagotable de riqueza, y son para el viagero el objeto de una curiosa escursion.

martes, noviembre 20, 2007

Viage ilustrado (Pág. 115)

son el Elba y el Moldaw. La Bohemia forma una grande hoya oval, rodeada de montañas cubiertas de bosques, que forman una especie de anfiteatro, y los rayos del sol, concentrándose en lo llano del pais, calientan el aire y lo hacen muy agradable, sano, puro y ligero; pero en las montañas es menos saludable el clima á causa del frio; las aguas son tambien aquí cristalinas y buenas. El terreno es generalmente fér­til en granos, frutas, pastos, azafran y plantas medicinales. El vino que se hace es muy malo, y es muy raro que la uva llegue á estado de madurez; pero en cambio hay escelente cerveza. Los rios y los estanques que hay en gran número, abundan mucho en pescado; los bosques están llenos de caza mayor y menor; en una palabra; este suelo no carece de nada necesario á la vida. Hay tambien minas de hierro, de cobre, de estaño, de plata, y aun de oro, cristal, ágatas, topacios y otras piedras preciosas; pero no son­tan duras ni tan brillantes como en Oriente. Tambien abunda mucho este pais en manantiales de aguas termales. Se han establecido ademas en muchos puntos paradas de monta donde se crian muy buenos caballos; y tienen mucha celebridad las fábricas de cristal, de paños, de lienzos, de papel, de espadas, de cuchillos y de loza.
Praga es la capital de la Bohemia. Es una gran ciudad de mas de tres millas de largo y mas de dos de ancho; pero su poblacion no corresponde á su estension: hay barrios donde se creería uno estar en una aldea. El número de habitantes asciende á 70,000, que viven en cerca de 5,000 casas. El puente que hay sobre el Moldaw tiene 224 metros de longitud, y está construido de anchas piedras labradas, y adornado á derecha é izquierda de estátuas de piedra. La ciudad carece de buenos edificios, y casi todos tienen un aspecto sucio. Pero la situacion de la ciudad es muy buena; el punto de vista que se disfruta desde el puente es magnifico. Las casas forman un anfiteatro muy vasto y de una grande altura; á la derecha se eleva la montaña por encima de las casas hasta el palacio imperial situado magestuosamente en la cima; á la izquierda está cubierta hasta la mitad de jardines y casas de recreo que hacen muy buen efecto, y forman por este lado otro anfiteatro de grande estension. Desde estos jardines se disfruta una soberbia vista por la parte opuesta de la ciudad. En medio del Moldaw, que es ancho, pero que casi siempre lleva muy poca agua, hay dos pequeñas islas llamadas la grande y pequeña Venecia, á donde van los habitantes á pasar muchos dias de campo.
Los bohemios que se dedican al estudio de las artes y las ciencias hacen grandes adelantos, pero no carecen de ingenio ni de industria. Es admirable la­ pasion que tienen por la música: en Praga hay muchas orquestas que igualan á las mejores de Paris en ­la brillantez de la ejecucion, y quizá les sobrepujan en la exactitud y en la armonía. En toda la Alemania se encuentran muchos tocadores de trompa y de harpa que la recorren, y como siempre vuelven á sus casas con mucho dinero, no hay músico alguno de este género que no salga á viajar.
En esta ciudad, como en Viena, hay muchos hombres de letras que se contentan con adornar sus habitaciones de bastos, medallas, grabados y retratos de los mas célebres sabios, pero que no piensan ni escriben nada ellos mismos: su título de hombres de letras les viene solamente de no pertenecer á ninguna corporacion; porque como dice Riesbeck, aqui, como en Viena, cualquiera que no tiene empleo civil ni militar, que ni es profesor, ni sacerdote, ni comerciante, ni obrero, ni criado, es reputado hombre de letras, haya estudiado ó no. Hay, sin embargo, entre ellos algunos hombres verdaderamente sabios.
Los judios forman una parte considerable de la poblacion, contándose hasta 9 ó 10,000 de ellos: tienen artistas y obreros de su religion, y viven en una parte de la ciudad que les está destinada, y que se llama la ciudad de los judíos. Para distinguirse de los cristianos tienen la costumbre de llevar en el brazo un pañuelo amarillo, y desmienten en general por su pobreza el comun proverbio. El célebre astrónomo danés Tycho—Brahé está enterrado en una de las iglesias de Praga.
Los bohemios son una raza de hombres estremadamente fuertes: son hermosos, bien formados, activos, y parecen descender de los croatas, uno de los mejores pueblos de Europa. Su cabeza es un poco gruesa, pero sus anchas espaldas y lo fornido de su cuerpo hacen esta desproporcion menos sensible. Estos son, sin duda, los mejores soldados que tiene el emperador; ellos soportan las fatigas de la guerra por mucho mas tiempo que los demas, y sufren tambien el hambre por un gran espacio de tiempo. Las leyes y costumbres del pais contribuyen mucho á hacerlos propios para la vida del soldado: los colonos viven en una pobreza que los preserva de la molicie y el lujo con mas eficacia que lo haria ninguna ley suntuaria, y por otra parte, el sistema disciplinario que allí domina, los acostumbra á una obediencia sin limites, que es la gran virtud militar de nuestros dias.
Las mugeres bohemias son tan bellas como los hombres, y su carácter tan alegre quizá como el de las francesas: la alegría es en efecto la marca distintiva de este pueblo; pero nada mas triste para el viagero que el espectáculo de esta bella raza de hombres cubiertos apenas de harapos en medio de llanuras las mas ricas.
Ellos aman, sin embargo, este pais donde encuen­tran una esclavitud tanto mas dura, cuanto que les viene de los alemanes á quienes odian. Aunque su in­clinacion los lleva á viajar, vuelven siempre al rincon de sus montañas. Se les encuentra en pequeñas caravanas, traficando en diferentes mercaderías, especialmente en manufacturas de cristal, y van hasta Italia é Inglaterra, y suelen hacer buenas ganancias. Mientras están en país estrangero, viven en comunidad co­mo hermanos, y tienen una confianza los unos en los otros tan exenta de malicia, que los hace pasar por un pueblo inculto, aunque en efecto no lo sea.
En la época en que, convidados al festin del Evangelio por una voz divina é interior, todos los pueblos del antiguo mundo salieron de su retiro para ir á Roma á contemplar la cruz nuevamente plantada sobre la ciudad eterna, una horda devastadora recorria la Europa bajo las órdenes de Atila. Los hunos ó húngaros que le acompañaban pertenecian á una raza medio turca y medio finesa: vencidos en Chalons por Actius y Meroveo, se retiraron hácia las riberas del Theis y del Danubio donde formaron establecimientos y de ellos tomó todo el pais el nombre de Hungría. Para estudiar la Hungría y sus alrededores seria menester recorrer los Karpathas con sus ricas minas de cobre, de plomo, de hierro, de azogue y de oro, las llanuras bañadas por el Theis con sus grandes lagos,

lunes, noviembre 19, 2007

Viage ilustrado (Pág. 114)

y los paseos, es casi tan grande como Paris. La pobla­cion asciende á 300 ó 400,000 almas. Apenas hay en esta ciudad ocho edificios dignos de admiracion. El palacio del emperador es un viejo y negro edificio sin belleza ni magestad, una gran masa de piedras com­puesta de siete pisos con el solo objeto de que pudiera contener mucha gente. Es muy de notar tambien que los segundos pisos de todas las casas de la ciudad per­tenecen en cierto modo al emperador, pues en ellos aloja á sus oficiales.
Las mugeres de Viena son bien formadas sin ser de una belleza perfecta; ponen mucho cuidado en su mo­do de andar, en sus movimientos y en su conversacion, y tienen al mismo tiempo bastante viveza. En Viena la única diversion que hay en las comidas, es decir muchas bromas, y es muy raro no encontrar en una casa regularmente acomodada un bufón encargado de hacer reir a la sociedad. El intérvalo que hay de la comida á la cena está casi siempre destinado al paseo ó al teatro.
Por lo demas, todo esto no hace relacion sino á la clase media, que en todos los paises, hablando con propiedad, es el pueblo; pues en cuanto á los grandes, son lo mismo, poco mas ó menos en toda Europa. Lo que los distingue en Alemania es el grande orgullo por sus títulos; nada mas fastuoso que la alta nobleza de Viena, y se puede decir, que la economia es absoluta­mente desconocida á esta clase. La música es el solo arte por el que muestra algun gusto la nobleza, y es menester convenir en que la sabe apreciar. Despues de la Italia, en Alemania es donde la música ha encontrado mas templos. Mozart, Meyerbeer, Weher, Haddel, Mayseder y tantos otros nombres ilustres jus­tifican nuestro aserto.
Para ver el lujo de los trenes en Viena es necesario ir verano á los fuegos artificiales al Prater. El Prater es un bosque de robles y de hayas situado en una isla que forma el Danubio cerca de la ciudad. A la entrada y debajo de los árboles se ven como unas treinta tiendas con sillas y mesas donde se encuentra toda clase de refrescos. A este sitio concurre gente todos los dias; pero como decimos, el Prater no osten­ta toda su brillantez sino en los dias en que hay fue­gos artificiales; cerca de doce mil personas se reunen á comer bajo los árboles; al aproximarse la noche, y una señal dada, todo el mundo se dirige al lugar del espectáculo, que es una gran pradera rodeada de árboles. Enfrente del sitio destinado á los fuegos, hay un magnifico anfiteatro en donde se colocan muchos centenares de señoras, cuyas joyas y frescos y ligeros vestidos forman la vista mas encantadora. Los hombres están entre el anfiteatro y los fuegos, en un par­terre donde se apiñan hasta no poder mas. El Augarten es tambien un sitio de recreo donde concurre tam­bien en el verano la buena sociedad. Es un gran parque situado en la misma isla del Danubio donde está el Prater, pero mas al Este. Tambien hay en Vie­na otros muchos paseos públicos, pero el mas fre­cuentado es el de la muralla, que aunque plenamente espuesto á los ardores del sol, está casi siempre lleno de gente.
El Austria tiene generalmente la apariencia de un pais dichoso; no se ve en ella ese contraste de rique­za y miseria que tanto choca en Hungría; todos los habitantes, escepto los de la capital, gozan de esta dulce medianía que es el fruto de una administracion sabia y moderada. Los proletarios tienen bienes raices, y la nobleza, que goza de un poder judicial su­bordinado, tiene sus derechos marcados.
Si se ha de creer á Riesbeck, la parte meridional del Austria está cubierta de montañas que se elevan por grados desde las orillas del Danubio hasta los con­fines de la Stiria, y sombreada de estensos bosques que se pierden en la gran masa de montañas que se estienden al Sur de la Alemania, atraviesan toda la Stiria, la Carniola, la Carinthia y el Tirol, hasta los Alpes de la Suiza. Los habitantes de esta larga cade­na de montañas se parecen todos; son altos, vigorosos y bien formados. Los habitantes del Tirol se distinguen por su industria. Algunos hacen el comercio de figuras de estuco, las que llevan hasta Holanda; otros se dedican á hacer estátuas de piedra y de madera para las iglesias. A pesar de los bosques y montañas cubiertas de nieve de que está erizado el Tirol, es un pais muy poblado que contiene 900,000 almas.
Los carinthios aventajan á los demas habitantes de estas montañas por su fuerza y alta estatura; ellos, asi como sus caballos, son reputados los mas fuertes de Europa, y jamás se les ve cansados. El pan es de maíz, y este pais produce el mejor acero que se cono­ce, y del que los ingleses se sirven para sus mejores obras: la poblacion es de 400,000 almas; los habitan­tes de la Carinthia, de Goritz y de la Istria austriaca pueden evaluarse en 500,000. La Stiria contiene cer­ca de 70,000 habitantes. Gratz, su capital, es una hermosa ciudad, algunos de cuyos habitantes tienen 30 ó 40,000 florines de renta, y no se puede espresar el escesivo lujo que en ella reina.
Hay mucha mas gente con paperas en la Stiria que en la Carinthia y en el Tirol. Esta es una observacion que se ha hecho en el Valais, la Saboya y en los demas paises en que los habitantes de los valles están mas espuestos á este mal que los que viven en terreno mas elevados. Este efecto debe sin duda atribuirse á las frecuentes variaciones del aire en los terrenos bajos, mientras que en los elevados reina siempre un frío igual. Hay tambien en este país una clase de gen­tes idiotas que no sirven mas que para los trabajos del campo; su número es muy grande, y seguramente el poco cuidado que de ellos se tiene en su juventud contribuye poderosamente á aumentar su estupidez.
La Bohemia está limitada al Norte por la Sajonia, al Este por la Silesia y la Moravia, al Sur por el Aus­tria, y al Oeste por la Baviera, la Franconia y la Misi­nia. Este pais estaba antiguamente habitado por los suevos, pueblo germano, cuando los boienses, pueblo gaulo, despues de haber pasado el Rhin conducidos por su general Sigovese, se establecieron aqui, en el siglo II de la república romana, y le dieron el nombre que conserva de Bohemia, derivado de Boii ó Bojii. Los marcomanos, pueblo germano, arrojaron una parte de estos boienses, y los slavos ó sclavones vinieron á su vez á establecerse en Bohemia en el ses­to ó sétimo siglo, donde han permanecido é introdu­cido su idioma, que aun está en uso, siendo el bohe­mio un dialecto del esclavon.
La Bohemia es uno de los paises mas bellos de Europa. Está rodeada de montañas que forman parte de la antigua selva de Hercynia. La elevacion de su terreno hace que todos los rios que la riegan tengan allí su nacimiento, escepto el Eger, que nace en las montañas de Frehtelberg, en Franconia, y que despues de atravesar la Bohemia de Poniente á Levante, entra en el Elba, en medio del país. Los dos principales ríos

sábado, noviembre 17, 2007

Viage ilustrado (Pág. 113)

Corona de Hungría

inaugurando desde aquel dia una línea de politica de mayor firmeza que la que hasta entonces habia seguido, concluyó por presentar á las cámaras un proyecto de constitucion: esto, no obstante, al partir á Hungría la guarnicion de Viena para castigar en los húngaros el bárbaro asesinato del conde Lamberg, se opusieron tenazmente la guardia nacional y los aldeanos á la salida de dichas tropas, lo que produjo un choque vio­lento, llegando los amotinados hasta el punto de ase­sinar al ministro de la Guerra. Ocultáronse los restan­tes ministros, y la capital de Austria fué presa de la mas desenfrenada demagogia, merced á la cual as­cendió á 600 el número de las víctimas.
»Reunida la dieta, se nombró una comision para que obrase como poder ejecutivo. El emperador, que se habia trasladado á Schoembrun y se dirigia hácia Lintz, despues de haber accedido á la formacion de un nuevo gabinete, fijó su residencia en Olmutz.
»Despues de mil sucesos, cuya enumeracion seria so­bradamente prolija, un suceso tan importante como inesperado vino á sorprender al Austria y á toda la Europa. El emperador Fernando, que habia subido al trono en marzo de 1835 por muerte de Francisco I, y que lleno de buenos instintos y de generosos senti­mientos pudo haber sido un rey capaz de ponerse al frente de la marcha liberal que los sucesos del 48 im­primieron á aquella parte del Norte de Europa que ha regido; el emperador Fernando creyó que otros tiempos y otros principios deben ser personificados por otras personas; acaso se sintió débil para seguir con decision y firmeza en un nuevo sendero político que probablemente afectaria su puritanismo realista, y en ese caso su conducta fué prudente y lógica: compren­dió su posicion respecto de la situacion política de Austria y de la Europa toda, y abdicó solemnemente el 2 de diciembre de 1848 en la persona de su sobrino el actual monarca reinante.»
El Austria, propiamente dicha, el archiducado de Austria, que comprende el ducado de Salzbourg, confina con la Baviera y el Tirol, la Bohemia y la Moravia, la Hungría y la Stiria; parte de esto es la antigua Norica y la Pannonia de los romanos; hermoso pais que baña y divide el Eus, y al que las montañas alternando con verdes valles dan un aspecto el mas romántico.
En este archiducado está Viena, capital de la mo­narquía austriaca y residencia de los emperadores. Está situada á orillas del Viena y de un brazo del Da­nubio. Esta ciudad recuerda aun lo que era Paris en tiempo de los reyes de la segunda raza; conserva to­das sus fortificaciones, que no la hubieran, sin em­bargo, librado de los turcos sin el ausilio de Sobieski. En caso de sitio, la distancia que hay de los arrabales á la ciudad daria una gran ventaja á los sitiadores. Esta distancia, que es muy considerable, deja la ciudad sola en medio con sus tristes murallas. Los ar­rabales son mucho mas agradables que la misma ciudad; el de Leopoldo estaba habitado en otro tiempo por judíos; pero despues los arrojaron de alli, y hoy se encuentran muchos turcos. En el arrabal de Erberg hay una casa que otras veces fué meson, donde el imprudente Ricardo Corazon de Leon fué reconocido, cuando estaba dando vueltas al asador, y preso por el traidor Leopoldo de Austria.
La part.e mas cuidada de las casas de Viena es la cueva donde los habitantes acomodados conservan los mejores vinos del Rhin y de los paises meridionales. Viena no tiene mas que cuatro barrios, pero sus arra­bales son en número de veinte y seis, y la estension de toda la ciudad, inclusos los arrabales, los jardines

viernes, noviembre 16, 2007

Viage ilustrado (Pág. 112)

exigió de su rey un parlamento como base de una nueva constitucion, y como garantías políticas, la li­bertad de conciencia y de la prensa, armas para el pueblo, la abolicion de todo privilegio y la garantía especial del trabajo: como consecuencia de estas peticiones, el rey Guillermo decretó en 2 de marzo si­guiente la abolicion de la censura. Los grandes duca­dos de Hesse-Darmstadt y de Baden tenian las mismas exigencias, y entretanto la dieta de Francfort hacia una convocatoria general á los estados alemanes. Dos dias despues de abolida la censura por el rey Guiller­mo, el senado y el burgo—maestre declaraban oficial­mente la libertad de imprenta en Francfort, Wurtemberg, Hesse, Nasau y Baden; mientras que por su parte el rey de Baviera reconocia la república france­sa, y varias ciudades de Prusia elevaban á su sobera­no los deseos de que estaba animado el pueblo y toda la Alemania en favor de la regeneracion, señalándole el rumbo que debia tomar.
»Los recientes sucesos de la capital de Francia, atravesando el Rhin, el Danubio y el Vístula pusieron en conmocion á las Sajonias, Prusia, Austria, Polonia, Hungría y Bohemia. Toda la Alemania se halla­ba en fermentacion, y entre mil opuestos dictámenes y encontradas pretensiones surgió unánimemente un pensamiento político, la reorganizacion del imperio germánico, salvando la unidad alemana bajo la forma de una confederacion libre y poderosa; pero se oponian á estos deseos los soberanos de Prusia y Austria, que de acuerdo con el emperador de Rusia empren­dieron la organizacion de respetables armamentos. A poco el rey de Prusia conocia que se hallaba en la necesidad de variar de marcha política, y brindó á la Confederacion germánica con su mas activa cooperacion, convocando entretanto la dieta de sus estados
»Ya en esto Viena tenia libertad de imprenta y milicia ciudadana, y el Austria habia proclamado la constitucion. En la capital había estallado sublevacion popular, á cuyo frente se hallaban los estudiantes, habiendo quedado por éstos la victoria, y huido para salvar su vida el príncipe de Metternich. Poco despues el reino Lombardo—veneto sacudía con desesperado esfuerzo el pesado yugo de los austriacos; los milaneses se batian como leones, tanto, que á los como dios de una horrorosa lucha, solos 1,000 hombres, valientes hasta la temeridad, arrojaron de todos sus fuertes á 16,000 austriacos, forzándoles á ir á es­conder su ignominia, junto con el viejo Radetzki, á las márgenes del Mincio. Milan recobró entonces su independencia y creó un gobierno provisional. Venecia se muestra hermana de la opulenta Milan, recordando los dias de gloria en que su pabellon ondeaba victorioso en las aguas del Mediterráneo, y se erige en república.
»Recelosos con razon los milaneses por ver ocupado todavía el suelo lombardo por los soldados del Austria, imploraron el socorro de sus hermanos de Italia, y Roma y el Piamonte, y Nápoles y Sicilia con la Toscana les prestaron su apoyo inmediatamente en defensa de la libertad de Italia: todas esas fuerzas marcharon guiadas por un príncipe, el rey Cárlos Al­berto, que al tomar el mando del ejército coaligado recibió la bendicion del pontífice. Presentóse al ene­migo, y tuvo lugar la lucha lo mismo en las márge­nes del Adige y del Nuncio, que bajo las murallas de Mántua y de Verona.
»En el ducado de Posen, en Gallitzia y en Varsovia, como igualmente en las tres Polonias, rusa, aus­triaca y prusiana, proclamaron la nacionalidad polaca, creyendo con esto el emperador de Austria ceñir á sus sienes la corona de Polonia.
»Asi las cosas, vióse el emperador de Austria obligado á destacar considerables fuerzas con el fin de sofocar la insurreccion de los lombardos, y entre tanto la Hungría, emancipándose del yugo austriaco, puso en el caso á la dieta, á los grandes y al mismo duque palatino de buscar un asilo en Viena, estinguió el feudalismo, declaróse independiente del Austria y concluyó por proclamar al archiduque Esteban. Las dietas de los pequeños estados alemanes estaban reunidas á fin de organizar sus respectivos estados, y la general de Francfort se ocupaba en establecer las ba­ses de ha gran confederacion alemana; mas no pu­diendo marchar de acuerdo, no habiendo la menor armonía entre esos estados, porque unos se contenta­ban con la monarquía, mientras los otros proclamaban la república, concluyeron por hostilizarse mútuamente los mismos que anhelaban formar una confederacion.
»Seguia la guerra encendida entre los italianos coligados, á los cuales se habia unido una legion suiza, y los austriacos: hubo varios choques en los campos de Mántua y de Verona y en las riberas del Adige, y al fin los confederados alcanzaron un seña­lado triunfo sobre sus enemigos, haciéndose dueños del importante punto de Pastrengo. Seguía la Alema­nia trabajando por medio de la dieta de Francfort en la constitucion del nuevo imperio germánico, mientras que el emperador de Austria, fiel á su política, hizo llover bombas sin piedad por espacio de dos horas y media sobre la antigua y libre ciudad de Cracovia, desarmó la guardia nacional y lanzó de la ciudad á todos los infelices emigrados polacos. El Austria seguia conmovida con las asonadas populares, en las que re­presentaban el primer papel los estudiantes, viéndose al fin obligado el gobierno á conceder el sufragio uni­versal, y á convocar una asamblea constituyente. De repente un suceso nuevo sorprende los ánimos de los habitantes de la capital de Viena: el emperador Fer­nando I habia desaparecido, y tardó algunos dias en saberse que habia fijado su residencia en Inspruck; Fernando I desarrolló desde el punto de su nueva re­sidencia una gran energía, como lo acredita la órden de clausura que espidió contra la universidad de Vie­na, la que prevenía la disolucion de la borrascosa legion académica, y la invitacion hecha al cuerpo diplomático para que se trasladara á Inspruck. Entre­tanto en Viena fermentaban los ánimos violentamente, viendo el empeño del emperador de continuar en su nueva córte, y habiendo llegado á entender los habitantes de aquella capital que se aproximaban á ella tres regimientos, todo lo cual era infalible presagio de funestos y cercanos disturbios. La estincion de la legion académica y la entrega que ésta hizo de sus ar­ma fué la causa del rompimiento. Por do quiera los estudiantes y los obreros de consuno levantaban barri­cadas, y todos corrian en busca de armas; la guardia nacional llegó á tomar una parte activa, y al fin vi­nieron á las manos el pueblo y la tropa, luchando con encarnecimiento todo un día: los soldados fueron ven­cidos, y el pueblo de Viena vió con orgullo que se accedia á cuanto solicitaba.
»El emperador pensó en regresar á su antigua córte, y lo manifestó á sus pueblos en una proclama, lo cual tuvo efecto entre los vítores de sus súbditos; é

miércoles, noviembre 14, 2007

Viage ilustrado (Pág. 111)

La ciudad de Zante está situada á la orilla del mar al pie de una montaña. Su puerto es muy seguro, pe­ro poco cómodo. Contiene 12,000 habitantes, de los que 1,000 son judíos. Dos obispos, uno griego y otro romano, tienen allí su residencia. Esta ciudad es muy rica y comercial, y las mugeres no salen aqui jamás sin ir encubiertas ó enmascaradas.
En Cérigo, la antigua Citeres, no quedan mas re­cuerdos de Venus que un prodigioso numero de tórto­las. Las rocas estériles que la rodean harían acusar de falsos á los poetas, si penetrando en el interior no se encontrasen frescos y risueños valles que justifican sus elogios.
AUSTRIA.

El imperio del Austria es una monarquía federati­va, compuesta de pueblos germanos, eslavos, magya­res (húngaros) é italianos. El pais mas allá del Ens, fué la cuna de este estado, y aquí, en tiempo de Car­lo—Magno, por los años de 800, fué donde sé levan­taron lineas de fortificacion para defender las comar­cas Sudeste de Alemania, contra la incursion de las huestes asiáticas que llegaron á ser el orígen del mar­graviato de Austria. Mas tarde (1156) mas allá del Ens se unió á este margraviato, que entonces se erigió en ducado. Pero los grandes desenvolvimientos que tomó el Austria despues, y que la hicieron subir al primer rango de las potencias europeas, solo datan desde 1282, época en que ahogó á la casa de Habsburgo. Esta dinastía se unió á los paises llamados mas tarde el Circulo de Austria, y obtuvo en 1438 la co­rona electiva del imperio romano—germánico. En 1453 el ducado de Austria, recibió el título de archiduca­do, y cuando en 1526 la Bohemia y la Hungría se sometieron voluntariamente á la dinastía de los Habs­burgo, se elevó al rango de monarquía europea. La casa de Austria—Lorena conservó este rango en la paz de Aquisgran de 1748 y consolidó la unidad de sus estados erigiéndose (1804) el Austria en imperio he­reditario, y haciendo valer su preponderancia en el congreso de Viena en 1815.
Lo mismo sucede á los imperios que á los hombres. Los unos no se elevan sino á fuerza de valor y perse­verancia; sin auxilios esteriores, dominan las circuns­tancias, aun las mas desfavorables, y se mantienen en una posicion ventajosa; otros, por el contrario, por sola su posicion y casi sin esfuerzos, se encuentran como destinados de antemano, y alcanzan al primer salto el mismo puesto á donde los primeros no han po­dido llegar sino á fuerza de trabajo. Esta es la historia del imperio austriaco. Colocado entre una porcion de la Alemania, la mas atrasada, y la parte mas culta de Europa, designada por las conquistas de Carlo Magno para el cetro imperial, broquel alzado entre la Europa y los osmanlis, y ayudada por todos para resistirles, secundada, sobre todo, por el temor de la Francia, á quien hacia contrapeso en el sistema que despues se ha llamado equilibrio europeo, el Austria ha visto au­mentar rápidamente su importancia y sus posesiones. Hoy día, á pesar de algunos florones arrancados á su corona, el Austria estiende su imperio sobre la Lombardía arrebatada á la Italia; sobra la Gallitzia arrancada á la Polonia, á esa Polonia, uno de cuyos hijos salvó á Viena del furor de los turcos; sobre el Tirol; sobre las diversas razas de la Hungría; sobre las razas slavas de la Bohemia; sobre los rudos marineros de la Dalmacia, y sobre los tristes restos de la encantadora Venecia. Poco ha faltado para que en nuestros dias ese di­latado imperio caiga hecho pedazos, y vea desmembrarse uno por uno los estados que lo componen, que­dando reducido el soberano de tan vastos dominios, el descendiente de la casa de Hapsburgo, á la pobre herencia del antiguo ducado de Austria. Sobre esto to­mamos lo siguiente de una obra que se está publican­do hoy en esta córte.
«Antes de ocuparnos del actual emperador de Austria, que ha subido al tronó en nuestros días, es preciso presentar á grandes rasgos, como en un pa­norama, los notables sucesos que desde 1841 pusieron en conmocion á toda la Europa, amagando hundir la poderosa monarquía, á cuyo frente ha estado durante tantos años Fernando I, tio del emperador reinante, y á los cuales debe su exaltacion al imperio por abdicacion de aquel. Tres sucesos impertantes ocurridos á mediados del año 1847 tenian en espectacion á toda la Europa, y hacian augurar siniestramente sobre la suerte de la misma á los grandes pensadores y políticos de los gabinetes mas distantes del foco del movi­miento: era el primero la agitacion en sentido demo­crático que se notaba en toda la Italia, producida ino­centemente por el gefe de la cristiandad desde los primeros dias de su advenimiento á la silla pontificia; era el segundo la violenta agitacion democrática que habia tambien cundido y minado á toda la Confedera­cion Helvética; era, en fin, el tercero, el estremeci­miento, menos ostensible, pero no menos hondo, que como una chispa eléctrica iba apoderándose de varias capitales de Alemania.
»Italia fué la primera que enarboló el estandarte, porque esa nacion era el centro de las cabezas mas volcánicas y de los mas entusiastas corazones; Roma fué el foco, y toda la Italia se convirtió en una inmensa hoguera. Un nombre y un suceso eran la fór­mula, la esplicacion de todo aquel movimiento: Pio IX y la reforma. Dos monarcas, acaso mas bien por debilidad que poseidos del espíritu liberal y de progreso del siglo, inscribieron sus nombres junto al del nuevo pontífice, bordado entre laureles en las banderas de los italianos: Cárlos Alberto, rey de Cer­deña, y el gran duque de Toscana Leopoldo II eran esos monarcas. Parma y Módena, contrariadas por sus príncipes, se exasperaron, haciendo arreciar la tor­menta con su sed de reformas.
»Milan, oprimida por el férreo brazo del viejo ge­neral Radetzki, protestó ingeniosamente y de una ma­nera indirecta contra su intolerable administracion: unas cuantas cajas de té impuestas violentamente á unos sóbrios americanos produjeron la independencia de los Estados Unidos de América; el tabaco, im­puesto por el Austria á los milaneses, por poco pro­duce tambien su emancipacion de aquella gran poten­cia. Radetzki exigia, Milan protestaba; la lucha fué, pues, necesaria: á la ira, á las persecuciones, á los malos tratamientos, á los continuos desmanes y desa­fueros del feld—mariscal austriaco respondió el pacifi­co vecindario de Milan con el valor y heroismo dig­nos de su noble causa, acreditados con su sangre en las calles y en las plazas de su hermosa ciudad; la exasperacion llegó al último grado, siendo esos y posteriores desastres el prólogo del tremendo drama político que ha poco presenció atónita la Europa.
»Los pequeños estados de Alemania correspondie­ron sucesivamente al movimiento liberal. Wurternberg